• 22/05/2024 23:08

Economías sumergidas y marginalidad económica

(origen) #SOMOSSEC2CRIME May 13, 2024 , , , ,
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Economías sumergidas y marginalidad económica

Autora: Silvia Sánchez Baraona

https://orcid.org/0000-0003-2634-8171

En una rápida lectura al Índice Global de Crimen Organizado 2023[1] una de las principales observaciones de dicho informe es que las crecientes desigualdades socioeconómicas, los conflictos y la inestabilidad política son el motor generador de los flujos ilícitos a nivel global. Pero esta afirmación tiene varios matices que merece la pena comentar. Principalmente porque no es una verdad absoluta que las desigualdades sociales son potenciadores de actividades ilícitas.

Actualmente, alrededor de dos mil millones personas se ganan la vida en los distintos sustratos de la economía informal y no porque haya sido su elección, sino por la falta de oportunidades para obtener un trabajo formal. La incapacidad de los Gobiernos para ofrecer condiciones laborales dignas a sus ciudadanos u otras actividades alternativas de subsistencia es el principal factor generador de la informalidad. Esto trastoca inevitablemente el Estado de derecho en tanto que afecta el bienestar económico y social de los ciudadanos, cimentando aún más las bases de la desigualdad socioeconómica en la cual los trabajadores del sector informal carecen de protección social y de derechos laborales[2].

Pero el tema principal de discusión es si verdaderamente esos estratos de economía informal son realmente potenciadores de actividades ilícitas, y no sólo porque en ocasiones se estigmatiza como delincuentes a quienes pertenecen a este grupo económico, sino porque el tipo de actividad económica (informal) es susceptible de ser utilizada por grupos u organizaciones cuya principal fuente de ingresos son las actividades ilícitas[3].

Para algunos autores, en América Latina el incremento de la economía informal ha tenido un efecto directo en el aumento de la actividad delictiva en las ciudades, principalmente en actividades vinculadas a la delincuencia juvenil. Pero lo cierto es que la economía informal asociada a los sectores sociales más vulnerables y a los jóvenes surge como alternativa complementaria al modelo económico formal. Es lo que algunos autores consideran como modelo de Economía Informal Alternativa Ilegal en la que existen oportunidades laborales de carácter ilegal y donde se han definido roles laborales paralelos a los que construye el modelo económico formal[4].

No podemos obviar que el sector informal y el sector ilícito-criminal tienen en común dos elementos: i) son generadores de riqueza; y ii) ambos se mueven en paralelo al sector formal bajo el modelo de oferta y demanda. La diferencia entre ambos sectores probablemente recaiga en que el sector ilícito tiene como único objetivo el dominio del mercado, sin importar si se trata del tráfico ilícito de estupefacientes o del contrabando de relojes de marca. Pero además el sector ilícito ha logrado dar el salto a la economía formal gracias a su capacidad organizativa y a la puesta en marcha de planes financieros y redes comerciales complejas con los mismos elementos comunes del sector formal (riqueza – oferta y demanda)[5]. Incluso, el mercado ilícito-criminal ha sido capaz de construir una estratificación social marcada por la recreación del modelo de vida de las clases altas de la economía formal.

En este contexto, es comprensible entender por qué la economía informal contribuye a la construcción de una cohesión social muy particular en la que confluyen las clases desfavorecidas y los grupos marginales que no ven satisfechas sus necesidades primarias a través de los mecanismos formales preconcebidos. De ahí que en esta construcción económica alternativa cobre importancia la incorporación de generaciones de niños y jóvenes a la subcultura de las agrupaciones juveniles y de los negocios informales para contrarrestar la exclusión y la desigualdad social a la que están sometidos que, a su vez, les permite construir una organización identitaria propia. Es por ello por lo que cada vez sea más evidente que las agrupaciones juveniles y pandillas sean capaces de crear un tejido organizacional con la misma complejidad que las organizaciones empresariales formales, en las que existen directores, administradores, subalternos y peones, todo ello bajo una particular visión sobre ascensos, meritocracia y exclusión.

Visto de ese modo, es fácil relacionar la informalidad con la actividad delictiva y que concibamos esta última como una red en sí misma que responde a una dinámica y evolución propias, con vínculos tanto con la economía informal, en la que se establecen reglas de oferta y demanda (mercancía robada, contrabando, micro actividades de lavado de dinero, etc.), como con el modelo organizacional de la economía formal. Las condiciones de desigualdad social en las que se asienta la informalidad favorecen en última instancia la marginalidad social con la mendicidad, la prostitución, el tráfico de drogas, el contrabando de órganos, niños, mujeres y armas; y todo esto al final se convierte en una actividad alternativa altamente lucrativa para dar el paso a la economía ilícita porque genera más ingresos que un empleo formal sin horarios ni formalidades estatales.

La informalidad y las actividades ilícitas tienen un componente atractivo para el entramado social más desfavorecido al tratarse de actividades que generan mucha más emoción, adrenalina y sociabilidad intergeneracional que los proyectos de inclusión desarrollados por el Estado. Esto en cierto modo ha favorecido la expansión de las redes delictivas a partir de la economía informal, particularmente en países donde las políticas públicas no cumplen sus objetivos y no logran detener la intromisión de las redes delictivas en el entramado social, creándose una interconexión que nos hace ver como normal el tránsito de la economía informal a la economía ilícita.

No obstante, no conviene afirmar de forma categórica que la informalidad tiene su origen en la marginalidad o que esta sea un componente intrínseco de la economía informal y su tránsito a lo ilícito. La economía ilícita en sí misma puede ser vista como una situación económica transitoria que puede o no tener su origen en sucesivas actividades informales que en un momento podrían dar el salto hacia la formalidad. De hecho, la economía informal no puede verse bajo el estigma dual de la marginalidad/delincuencia, sino que deben considerarse distintos matices y componentes que la hacen imprescindible para el desarrollo económico de la mayoría de los países del tercer mundo, en los que la principal fuente de ingresos para miles de hogares proviene de los micronegocios y las redes de emprendedurismo que tuvieron su origen en la economía informal y que han logrado dar el salto hacia la formalidad sin caer en las redes de lo ilícito[6].

Bibliografía

[1] Global Initiative Against Transnational Organized Crime 2023.

[2] GLOBAL DEAL. Informe temático: Diálogo social para la transición de la economía informal a la economía formal. 2020.

[3] Walter Antonio Fagoaga López. La economía informal y su conexión con el avance de formas delictivas organizadas: Prospectiva para el decenio 2015-2025. Instituto Especializado de Educación Superior de Profesionales de la Salud de El Salvador, El Salvador. BIBLID [2225-5648 (2014), 4:2, 227-254]

 

[4] Íbid

[5] íbid

[6] Walter Antonio Fagoaga López. La economía informal y su conexión con el avance de formas delictivas organizadas: Prospectiva para el decenio 2015-2025. Instituto Especializado de Educación Superior de Profesionales de la Salud de El Salvador, El Salvador. BIBLID [2225-5648 (2014), 4:2, 227-254]

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