Ambos mandatarios limaron asperezas tras un roce diplomático previo por declaraciones sobre el Estrecho de Magallanes

El presidente argentino, Javier Milei, y el presidente de Chile, José Antonio Kast, se reunieron en Santiago de Chile a principios de septiembre de 2026.
La exhibición de una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» por parte de los jugadores de la Selección argentina tras vencer a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026 reabrió el debate geopolítico global sobre la soberanía de las islas.
El gesto generó diversas reacciones políticas a nivel internacional, incluyendo un respaldo a la libertad de expresión de los jugadores por parte de sectores vinculados a la Casa Blanca.
La acción inspiró una campaña en redes sociales donde ciudadanos argentinos comenzaron a dejar reseñas alusivas a la soberanía nacional en perfiles de Google Maps de comercios y hoteles ubicados en el archipiélago.
Las Islas Malvinas (denominadas Falkland Islands en inglés) son un archipiélago de América del Sur situado en el océano Atlántico Sur, a unos 500 kilómetros de la costa de la Patagonia argentina.
El territorio está conformado por dos islas principales, Soledad (East Falkland) y Gran Malvina (West Falkland), además de unos 200 islotes menores. Actualmente, las islas se encuentran bajo la administración del Reino Unido como un Territorio Británico de Ultramar, aunque la República Argentina reclama su soberanía histórica, geográfica y jurídica sobre ellas.
Tienen una población aproximada de 3,662 habitantes (según el censo de 2021). La mayoría es de ascendencia británica. Su capital y ciudad más poblada es Puerto Argentino (conocida en inglés como Stanley).
En 1833, el Reino Unido expulsó por la fuerza a las autoridades argentinas instaladas en el lugar. El diferendo territorial derivó en la Guerra de Malvinas en 1982, un conflicto bélico que culminó con la victoria británica. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) califica la situación como un caso de colonialismo con una disputa de soberanía pendiente de resolución bilateral.
El presidente argentino, Javier Milei, marcó un giro drástico y un fuerte endurecimiento en su política exterior al anunciar severas medidas contra la explotación petrolera británica en las Islas Malvinas.
A través de una cadena nacional, el mandatario calificó a los habitantes del archipiélago como una «población implantada en un territorio usurpado» y rechazó tajantemente su derecho a la autodeterminación. Esta postura contrasta con sus declaraciones previas durante la campaña y los primeros años de su mandato, donde solía manifestar un profundo respeto por los deseos de los isleños y admiración por figuras como Margaret Thatcher.
Milei firmó un decreto y enviará un proyecto de ley para inhabilitar y sancionar penalmente a todas las empresas petroleras (así como a sus directivos y proveedores) que operen en Malvinas sin autorización del gobierno argentino.
Esta ofensiva de Milei sobre la causa Malvinas busca aprovechar el alineamiento geopolítico con la administración estadounidense de Donald Trump para forzar un cambio de postura global sobre el archipiélago.