• 15/06/2024 12:37

, reformar la arquitectura financiera global y las metas de reducción de emisiones de 2025 centran las discusiones de Bonn

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Marta Montojo

Madrid, 4 jun (EFE).- Bonn acoge desde esta semana hasta el próximo 13 de junio la conferencia interseccional del clima, que reúne a las partes de la convención marco de la ONU sobre cambio climático para desatascar las negociaciones sobre cómo financiar la mitigación y adaptación al calentamiento global, discusiones que en parte deberán cerrarse en la COP29, que se celebrará en noviembre en Bakú (Azerbaiyán).

Como cada año, la antigua capital de la que fuera Alemania occidental aloja este encuentro, en el que los órganos subsidiarios (equipos técnicos) de ONU Cambio Climático se reúnen y preparan las discusiones que, seis meses más tarde, tendrán lugar en el encuentro multilateral del clima más importante, la llamada COP.

“Estas negociaciones son una oportunidad clave para fijar altas expectativas y prepararnos para lo que los gobiernos deben acordar en la COP29”, argumentan desde el think tank especializado en diplomacia climática, E3G.

Las expectativas este año se centran nuevamente en el ámbito de la financiación climática. Lo más urgente es definir el nuevo objetivo colectivo cuantificado (NCQG, por sus siglas en inglés), que los países deberán fijar en la COP29 que acogerá la capital azerí.

Los países están llamados también a equilibrar la balanza global mediante las “reparaciones climáticas”. A las naciones más enriquecidas, que construyeron su fortuna sobre un modelo basado en la explotación de combustibles fósiles, se les exige compensar a los países en desarrollo, más afectados por los impactos de la crisis climática a la que apenas han contribuido, y ayudarlos a descarbonizar sus economías.

Uno de los focos de las organizaciones de la sociedad civil se centra, cada vez más, en reformar la estructura financiera internacional. Una demanda que cobra peso es gravar los beneficios extraordinarios de la industria de los combustibles fósiles -principales culpables del calentamiento global-, así como los servicios financieros y el transporte marítimo internacional. Al mismo tiempo, las ong ecologistas y del Sur Global piden asegurar que los fondos de mitigación y adaptación climática se concedan en forma de subvención y no de crédito, y condonar la deuda “ilegítima” de muchos estados vulnerables al clima, que se encuentran aún más ahogados en deuda con cada catástrofe climática que ocurre.

Además, reivindican que estos países tengan mayores opciones para acceder a nuevos mercados que surgen en el nuevo contexto. En resumen, equilibrar la balanza global, con el cambio climático como emergencia frente a la que urge actuar, pero a la vez como reflejo de esas desigualdades financieras de raíces coloniales y como oportunidad para corregirlas.

La reunión de Bonn

La conferencia de Bonn arrancó el lunes con una protesta que suspendió el plenario de apertura. Dos activistas interrumpieron el acto con una bandera palestina y un cartel que rezaba “No business as usual during a genocide” (“Ningún continuismo durante un genocidio”). 

EFE/EPA/CHRISTOPHER NEUNDORF

Después la sesión se desarrolló sin grandes complicaciones, salvo por la amenaza de Rusia de bloquear la agenda de Bonn. Moscú acusaba al Gobierno alemán de que hubiera impedido la entrada en el país a sus diplomáticos. Se le aseguró que las visas a los negociadores serían concedidas.

Finalmente, el plenario adoptó la agenda. “Es una de las cumbres que más puntos en la agenda tiene”, asegura desde Bonn el coordinador de Clima y Energía de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz.

La parte que se considera fundamental, de acuerdo con Andaluz, es la que se negociará en Bakú, sobre todo la que tiene que ver con la financiación climática, donde lo más controvertido es el NCQG, que ampliaría el fondo climático de 100.000 millones de dólares anuales que se definió hace años a una nueva aportación durante el ciclo 2025-2030.

Sobre este asunto hay dos posiciones enfrentadas. Por un lado están  los que quieren que ese dinero se ponga cuanto antes y se reconozcan esas responsabilidades comunes pero diferenciadas -de manera que el Norte Global sea el que cubra esas financiaciones prometidas pero aún no aportadas-, recalca Andaluz en declaraciones a EFEverde. Y por otro lado están potencias como China, “que podrían estar en condiciones de poner dinero y que parecen reticentes a ponerlo sin tener una señal clara de los países del Norte Global, y sin esperar que ellos de alguna forma, por su nueva posición económica, asuman restricciones fundamentales”.

Esta discusión suele polarizar los debates sobre financiación en las cumbres del clima. El argumento de la Unión Europea y de otras potencias como Estados Unidos es que están obsoletos los criterios para definir qué países se consideran desarrollados y cuáles no. La referencia que se usa en las negociaciones del clima es un listado -el Anexo I de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático- que se hizo hace 30 años, cuando el mundo era muy diferente, suelen alegar. Ese anexo, por ejemplo, incluye a China entre los países en desarrollo, así como a Kuwait, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. 

En paralelo, en el ámbito de la financiación climática existe la discusión -también presente en Bonn estos días- en torno al cambio en la estructura financiera que piden algunos países como Barbados y las organizaciones de la sociedad civil. Estos grupos demandan una reforma de la arquitectura financiera global que permita “primero eliminar una deuda que es ilegítima”, precisa Andaluz, y que de lugar a un cambio también en la manera de operar de los bancos multilaterales de desarrollo “y de las formas en las cuales se han ido estableciendo estos mecanismos de cooperación bilateral”. 

“Es hora de reconocer esas reparaciones históricas del Norte Global. Tenemos que hacerlo ya porque si no las negociaciones probablemente se bloquearán. Y exigimos una base de contribución, un fondo puesto sobre la mesa, que sea suficiente, adicional y además esté garantizado públicamente por los países del Norte Global”.

En este sentido, y como respuesta al argumento de algunos estados que dicen no tener capacidad fiscal para asumir esas metas de financiación, algunas organizaciones y países piden nuevos impuestos a los combustibles fósiles.

“En Bonn estamos recabando apoyos entre distintos países, discutiendo con ellos cómo ven las distintas propuestas de impuestos, trasladándoles la importancia de la medida, intentando que se forme una coalición cada vez más grande de países que la apoyen”, explica a EFEverde Pedro Zorrilla, Responsable de la campaña de Cambio Climático de Greenpeace España. Esta organización se suma también a las demandas de incrementar la cuantía del nuevo objetivo colectivo global, además de aumentar la cantidad de subsidios, “no sólo de créditos” dirigidos a los países en desarrollo, y «que los fondos públicos y privados se contabilicen de manera separada». 

Otra parte de las negociaciones se centra en el Artículo 2.1.c del Acuerdo de París, que aborda el reverdecimiento de los flujos financieros. Zorrilla subraya la importancia de que en estas discusiones se acuerde dejar de financiar nuevas instalaciones y prospecciones fósiles, “porque ya existen todas las que necesitamos y, si se hacen más, o no se utilizarán y nos saldrán muy caras a la población en general, o si se usan emitiremos más carbono del que se necesita para no superar el grado y medio”.

Nuevas metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero

Además de la financiación, hay un segundo gran tema en las conversaciones de Bonn: el camino hacia la COP30 en Belém (Brasil), donde en teoría los países deben adoptar nuevos compromisos de reducción de emisiones de gases invernadero. Ahí parte del debate está en si se insta a los países a adoptar objetivos sectoriales. 

En una intervención para inaugurar la conferencia de Bonn, el secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, Simon Stiell, destacó que la nueva ronda de los planes de Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, en inglés) que deben presentar los países en 2025 «será uno de los documentos políticos más importantes elaborados en lo que va de siglo”.

EFE/EPA/CHRISTOPHER NEUNDORF

«Estos planes deben ser más audaces, más ambiciosos, y basarse en lo que ya se ha avanzado. Deberían ser más amplios y abarcar economías enteras y todos los gases de efecto invernadero. Y sus beneficios deben llegar a todos, incluidas las mujeres, los pueblos indígenas, los jóvenes y los más vulnerables a los impactos climáticos que golpean ahora mismo», insistió Stiell.

El alto cargo de la ONU instó además a todos los países a presentar un Plan Nacional de Adaptación al cambio climático que abarque todos los sectores de la economía y funcione en todas sus sociedades. EFEverde

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Artículo de efeverde publicado en https://efeverde.com/financiacion-climatica-arquitectura-financiera-2025-bonn/