Madrid.- Lograr una convivencia sostenible entre ganaderos y lobos pasa por apoyar a los primeros con más ayudas para implantar medidas con las que prevenir los ataques y agilizar el pago de las indemnizaciones por daños, así como por incorporarlos en el diseño y la evaluación de las medidas de gestión de la especie.
Esta es la principal conclusión del estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC), el Centre de Coopération Internationale en Recherche Agronomique pour le Développement y el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, en el que han analizado cómo cambia la percepción del conflicto entre el lobo y los ganaderos a dos escalas geográficas: nacional y regional.
No hay una solución universal
Según sus responsables, los resultados sugieren que la percepción de los ganaderos varía dependiendo de la escala y la región, y que no existen soluciones universales para el conflicto con el lobo en España.
«Mientras que el nivel nacional es idóneo para fijar un marco de compensaciones estables y procedimientos estándar, las medidas de gestión directa sobre el terreno deberían ajustarse con precisión a nivel local para procurar un mejor funcionamiento general», concluyen.
En cuanto a las ayudas, consideran que en lugar de subvencionar únicamente la adquisición de material preventivo, como ocurre con los mastines o los cercados, las administraciones deberían ofrecer ayudas recurrentes que garanticen su mantenimiento a largo plazo, especialmente en las zonas con mayor nivel de conflicto.
Reducir el plazo del pago de indemnizaciones por ataques de lobos a ganado y simplificar los trámites administrativos también podría contribuir a disminuir el descontento de los ganaderos, especialmente en las zonas de colonización reciente.
Además, es fundamental recuperar la confianza en las instituciones y para ello se necesitan procesos participativos reales que incorporen a los ganaderos en el diseño y la evaluación de las medidas de gestión del conflicto, añaden los investigadores.
Una difícil reconquista
El regreso del lobo ibérico a muchas áreas de donde desapareció en el pasado ha reabierto el debate sobre su coexistencia con humanos y, según los investigadores, la clave para comprender el conflicto y buscar soluciones puede ser una cuestión de escala espacial porque, según han comprobado en el estudio, la percepción a escala local es muy diferente de la percepción a escala nacional.
Tras décadas de declive de la especie debido a la presión humana, el abandono del medio rural y las políticas de protección impulsadas a nivel nacional han propiciado su retorno a algunos de sus territorios históricos, una «buena noticia para los ecosistemas» que, sin embargo, ha reavivado tensiones históricas entre humanos y fauna silvestre, con el sector ganadero como principal protagonista.
En zonas de reciente recolonización, la pérdida de prácticas tradicionales de protección de los rebaños (como el pastoreo vigilado o el uso de perros) está generando ataques al ganado que conllevan importantes impactos económicos y sociales en el medio rural.
Encuestas y entrevistas
Para mitigar esta situación, las administraciones suelen aplicar políticas homogéneas de ámbito estatal, pero este enfoque podría ser insuficiente, ya que el conflicto en torno al lobo no puede comprenderse ni gestionarse sin analizar las percepciones humanas a distintas escalas espaciales, advierten los autores del estudio.
Factores específicos de cada territorio, como el tipo de ganado, la frecuencia real de ataques y el grado de confianza en las instituciones, pueden redefinir la naturaleza del problema, y tenerlos en cuenta es fundamental para diseñar políticas de coexistencia con el lobo adaptadas a la realidad de los ganaderos.
Con el objetivo de capturar el complejo mosaico de realidades, el estudio combinó dos aproximaciones metodológicas distintas a escala local y nacional.
Para conocer el «sentir» nacional, recogieron la percepción de 125 ganaderos de toda España a través de una encuesta online, en tanto que para estudiar la percepción a escala regional, el equipo realizó un exhaustivo trabajo de campo entre enero de 2022 y marzo de 2023, basado en 34 entrevistas presenciales con ganaderos en sus explotaciones.
El análisis regional se centró en dos zonas de expansión del lobo con dinámicas diferentes en cuanto a la intensidad de daños y el tipo de ganado afectado: Guadalajara (zona de bajo conflicto, con 0,49 ataques del lobo sobre ganado al año por cada 100 km², principalmente bovino) y La Rioja (zona de alto conflicto, con una tasa de daños diez veces mayor: 4,91 ataques), principalmente ovino.

Máximo sospechoso, incluso donde no está
A nivel nacional, el estudio desveló que los ganaderos declaran sufrir daños por depredación en toda España, haya o no lobos en su territorio.
La gran diferencia radica en a quién señalan como autor de los ataques: en las regiones con presencia estable de lobo, este es considerado el responsable indiscutible de más de la mitad de los ataques al ganado (el 54,4 %). En cambio, en las zonas sin presencia estable de la especie, el principal sospechoso es el zorro (15,2 %).
Incluso en estas áreas, el 13 % de los ganaderos atribuye sus pérdidas al lobo, lo que, según los investigadores, podría deberse a la presencia de lobos solitarios divagantes o en dispersión, que desatarían la alarma y la sospecha en zonas en las que llevan décadas sin convivir con la especie.
La mayor diferencia a nivel nacional es de carácter económico: los ganaderos en territorio con presencia estable de lobos asumen costes preventivos significativamente más altos, representando de media un 38,3 % de sus gastos anuales, frente al 23,7 % que suponen para los ganaderos en zonas libres de la especie.
Diferentes percepciones
Al concentrar el foco en la escala regional, la aparente homogeneidad nacional desaparece, lo que indica que la intensidad del conflicto local moldea profundamente las percepciones, demandas y actitudes de los ganaderos hacia la fauna.
Según la investigación, los ganaderos de La Rioja informaron de una frecuencia de ataques mucho más elevada, un mayor número de animales desaparecidos sin recuperar, una menor confianza en la administración pública y bajas expectativas de coexistencia a largo plazo.
Aunque en La Rioja el conflicto se percibe como puramente económico (76,4 %), en Guadalajara (bajo conflicto) la preocupación económica es menor, pero el impacto psicológico y el estrés derivados del temor constante alcanzan al 44,1 % de los ganaderos.
Por otra parte, en ambas regiones el lobo fue la especie peor valorada, pero con una diferencia: mientras en Guadalajara todos los carnívoros silvestres son percibidos de forma negativa, en La Rioja, los ganaderos muestran actitudes neutras o positivas hacia zorros y tejones, concentrando el rechazo casi en exclusiva hacia el lobo.
En conjunto, los resultados del trabajo sugieren que las percepciones de los ganaderos varían dependiendo de la escala y la región, y que no existen soluciones universales para el conflicto con el lobo en España.
Mientras que el nivel nacional es idóneo para fijar un marco de compensaciones estables y procedimientos estándar, las medidas de gestión directa sobre el terreno deberían ajustarse con precisión a nivel local para procurar un mejor funcionamiento general, concluyen los investigadores. EFE Verde
atm
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La entrada Que los ganaderos participen en el diseño de las medidas de gestión y dar más ayudas, la receta para una convivencia sostenible con el lobo se publicó primero en EFE Verde.