• 15/05/2026 16:31

Operación contrarreloj para salvar a la lagartija pitiusa. La culebra de herradura alcanza a nado sus últimos reductos

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La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) ha arrasado ya las poblaciones de lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis) de Ibiza y está alcanzando a nado los islotes que rodean las islas pitiusas, últimos reductos de una especie emblemática a la que se busca salvar  con la cría ex situ en el zoo de Barcelona.

Según los expertos, la culebra, detectada también en Formentera (donde también habita la lagartija), llegó a la Ibiza hace unos 20 años escondida en olivos importados desde la Península y, tras haber conquistado ya más del 90 % de la isla y devorado a la mayoría de lagartijas endémicas, ha dado nadado hasta los islotes en busca de alimento.

En concreto, ya ha alcanzado una decena de los 40 islotes, como los de Santa Eulària y s’Ora, y acabado poblaciones únicas de la lagartija autóctona, según una investigación encabezada por el experto del CREAF Oriol Lapiedra, que lleva años haciendo seguimiento de la invasión y sus impactos.

Comportamiento inédito

Este comportamiento no se había observado en esta especie ni en casi ninguna otra del mundo, por lo que, hasta ahora , se consideraba muy poco probable que una serpiente colonizara activamente otros territorios nadando, según la investigación, cuyo hallazgo ha sido publicado en la revista Ecology, de la Ecological Society of America.

El motivo principal podría ser que las culebras han agotado ya buena parte del alimento en la isla principal, añaden los investigadores, que destacan la importancia de estar comunicando en «tiempo real» en qué islotes se puede producir la extinción y dónde quedan aún ejemplares de las diversas poblaciones para poder salvarlas.

Gracias a esta información y en colaboración con el Govern balear, se están trasladando ejemplares al Zoo de Barcelona para su cría ex situ, con resultados prometedores: en el primer año han logrado 32 crías de los 17 adultos llevados a la Ciudad Condal procedentes de Ibiza y Formentera. Ante este éxito han decidido trasladar al zoo 33 ejemplares capturados en islotes de las Pitiusas.

«Aun así, ya se ha constatado la extinción de las poblaciones únicas de lagartija en 10 islotes, entre ellos Santa Eulària o s’Ora. Es un hallazgo especialmente preocupante porque esta pérdida es irrecuperable: no existen más en ningún otro lugar del mundo», ha lamentado Oriol.

Al tratarse de islotes pequeños, la extinción sucede muy rápidamente: unas pocas serpientes pueden acabar con toda la población en cuestión de pocos meses, lo que está llevando a trabajar contrarreloj sobre el terreno.

Ejemplar de culebra de herradura alcanzando a nado un islote @Ruben Casas

Pensaron que el mar las protegía 

Al incio de la invasión de Ibiza, se pensó que los islotes estaban protegidos de la culebra porque entendía que no tenía forma de acceder a ellos con el mar de por medio, y cuando detectaron las primeras ejemplares en ellos consideraron que se trataba de introducciones accidentales, quizá vinculadas a embarcaciones o al transporte humano.

«A medida que recopilamos vídeos, fotografías y testimonios de serpientes nadando en mar abierto, entendimos que eran capaces de llegar por sí mismas», ha explicado Lapiedra.

Para realizar el estudio, el equipo ha combinado trabajo de campo, trampas para detectar serpientes, comparación de censos actuales y antiguos, filmaciones, fotografías y observaciones verificadas de pescadores y residentes.

Emblema ibicenco de gran valor ecosistémico

La lagartija pitiusa es una especie endémica con un gran valor cultural y un papel básico en el ecosistema de la isla, junto a la que ha evolucionado desde tiempos inmemoriales y cuya función se ha vuelto clave: poliniza la mayoría de flores, controla plagas de insectos de los que se alimenta y dispersa semillas, ha apuntado Lapiedra.

Se trata de una de las especies con más variaciones de color en todo el mundo. La gran variedad de colores —con tonos verdes, marrones, grises, azules y negros— es el resultado de miles de años de adaptación a distintos hábitats y del aislamiento genético de los islotes en los que está presente, junto a las islas de Formentera e Ibiza.

Perder estas poblaciones evolutivamente únicas significa que nunca volveremos a ver ejemplares iguales, alertan los investigadores.

Investigadores en uno de los islotes @Oriol Lapiedra

Invasión a toda velocidad

Al principio de la invasión, la culebra se estableció en regiones muy concretas y poco a poco. Sin embargo, entre 2010 y 2015 empezó una fase de expansión «imparable». Mientras en 2010, ocupaba menos del 5% de Ibiza, en 2016, ya estaba en el 40 %, y en 2025, en más del 90 %.

Cuando conquista una nueva zona de la isla, puede tardar menos de tres años en extirpar toda la población de lagartijas, según Lapiedra, que ha explicado que también ha añadido a su menú pequeños mamíferos, como ratones, murciélagos y musarañas, y aves.

Todo unido provoca efectos ecológicos en cascada «muy preocupantes», porque estos animales realizan funciones clave que desaparecen como polinizar flores y plantas, dispersar semillas o regular la población de insectos, al tiempo que obligan al desplazamiento de otros depredadores que se quedan sin alimento, como algunas aves.

«La culebra no tiene competidores y está tan bien alimentada que se han capturado algunos ejemplares muy grandes, de hasta 2 metros, tres veces más grandes que los de la Península», ha advertido el experto.

En el artículo científico sobre las culebras y su capacidad para nadar en el mar también han participado el COFIB, el Servicio de Agentes de Medio Ambiente, la Asociación Herpetológica Española (AHE) y la Universidad de Granada. EFE Verde

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Artículo de Ana Tuñas Matilla publicado en https://efeverde.com/operacion-contrarreloj-para-salvar-a-la-lagartija-pitiusa/