• 18/06/2026 10:57

Incendios en zonas periurbanas, una bomba de relojería que sólo se desactiva con prevención

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Ana Tuñas Matilla

La interfaz urbano-forestal o zona periurbana, ahí donde poblaciones y bosque o monte se encuentran, son una bomba de relojería en lo que respecta a incendios debido al aumento de la vegetación, por el abandono agrícola o la falta de mantenimiento de infraestructuras verdes, y porque la elevada presencia humana dispara los riesgos de ignición.

La ventaja, que «se llega pronto», la desventaja, que estos fuegos distraen muchos medios para evitar que las llamas alcancen viviendas, industrias y empresas, dejando desprotegidas otras zonas en caso de fuego, según los expertos consultados por EFE Verde, que aseguran la única forma de desactivar esa bomba de relojería es la prevención y advierten de que no hacerlo puede costar muchas vidas y pérdidas materiales.

Como ejemplo, el incendio de Pedrógão Grande (Portugal), que en junio de 2017 dejó 66 muertos, muchos de ellos cuando intentaban huir por carretera. Un año después, en julio de 2018, 104 personas perdieron la vida en el fuego desatado en la localidad costera de Mati, a las afueras de Atenas (Grecia).

En 2023, murieron más de 100 personas en incendios registrados en la isla de Maui (Hawái), que arrasaron la histórica ciudad de Lahaina, mientras que en enero de 2025, los fuegos declarados en Los Ángeles (California, Estados Unidos) provocaron 27 fallecidos.

Van a más

Los fuegos en la interfaz urbano-forestal son un nuevo tipo de incendio que van a más debido al crecimiento de poblaciones, que cada vez se meten más en el campo, y a la expansión de la vegetación, que se mete cada vez más en las poblaciones por la desaparición de agricultura y ganadería o la falta de mantenimiento, ha explicado a EFE Verde Federico Grillo, vocal del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural.

El monte crece más rápido de lo que «limpiamos» y son zonas en las que es «muy fácil» que se genere una chispa que inicie un fuego por múltiples  causas: trabajos con maquinaria, fallos eléctricos, cigarros mal apagados, etc.

A esta «muy mala combinación», se suma la presencia de viviendas o empresas, que hace que durante las labores de extinción haya mucho más nerviosismo e, incluso, se produzcan episodios de agresividad o desobediencia, ha advertido el experto en emergencias.

Autoprotección, la clave

«Es lo que nos está viniendo. El año pasado lo vimos en la zona noroeste (…) Es un problema gravísimo que va en aumento y la ciudadanía debe ser consciente» del riesgo que corre y poner en marcha medidas de autoprotección. Igual que te proteges cuando sales a la montaña y te equipas adecuadamente, si vives en una zona de riesgo de incendio, te debes proteger», ha explicado Grillo.

En este sentido, ha subrayado la importancia de que cada propietario limpie los alrededores de su vivienda de «combustible» (matorrales, hojarasca, podas, cúmulos de podas, etc). Sólo con eso, hay un 90/95 % de probabilidad de que la casa no se queme y sea una zona refugio, ha asegurado.

Además de los vecinos, también deben implicarse en el desarrollo de planes de prevención las distintas administraciones, ha insistido el experto, que ha afirmado que si los núcleos de población se limpian antes de que llegue el verano «por dentro y por fuera» se estarán creando espacios defendibles y seguros, ya sean barrios, urbanizaciones, casas aisladas, polígonos, etc.

Consumo de proximidad

Para ayudar a esa «limpia» también que apostar por un consumo de proximidad que fomente la actividad agrícola y ganadera que impida el abandono de las tierras y el crecimiento desmesurado de vegetación .

Es la gran solución para la España rural, pero también para las zonas periurbanas de las grandes ciudades, ha insistido, tras advertir de que, ahora mismo, se hace lo mínimo y obrtenemos «un suspenso rotundo» en materia de prevención.

«El incendio de Tres Cantos (en la periferia de Madrid) fue muy grave, podría haber sido mucho peor y nos enseñó las orejas del lobo (…) El problema va a más y viendo lo que ha pasado en otros países, donde ha habido cientos de muertos, también llegará a España, donde somos muy vulnerables por la orografía y las condiciones climáticas», ha advertido.

Distracción de medios

Si en Madrid, el día del fuego en Tres Cantos hubiera habido otro incendio crítico, habría sido un problema (…) Igual que si hubiera coincidido con el grueso de incendios que arrasaron poco después del noroeste español, ha apuntado el ex decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes y presidente de PEFC Internacional, Eduardo Rojas.

Quizá, si no hubiese habido ese incendio, a lo mejor, los medios habrían podido ayudar a controlar los fuegos que empezaban en Zamora, León u Ourense, donde estaba la situación extremadamente mal, ha lamentado.

En la interfaz urbano-forestal, ha apuntado, conviven muchos intereses y usos que hacen más complicado hacer una buena planificación y, en muchos casos, están cargadas de combustible por el abandono de parcelas agrícolas o la falta de mantenimiento de las infraestructuras verdes, como parques o vegetación en carreteras.

La ventaja es que son zonas a las que se llega rápido. El peligro, como se vio en Tres Cantos o en Grecia, es que al tener que defender viviendas o empresas se implican muchos medios para acabar lo antes posible con el fuego, lo que deja a otras zonas desprotegidas, en las que sólo hay naturaleza y en las que luego es más difícil controlar las llamas.

Rías Baixas, la zona de mayor riesgo

Entre la zonas de España de mayor riesgo, ha destacado las Rías Baixas, en Pontevedra, donde casas y bosque están «completamente mezcladas», donde la densidad del arbolado es «enorme» y donde hay «mucha gente, mucha dispersión y muchas líneas eléctricas aéreas por medio».

«No digo que estén mal mantenidas, pero sí que hay mucho factor de riesgo porque hay mucha biomasa y hay muchas casas aisladas con su propia conexión eléctrica y, a lo mejor, en algún sitio hay una chispa», ha advertido.

Otras zonas de elevado riesgo, son la Costa Brava (Girona), de complicada orografía y con abundante vegetación que e verano se seca mucho, e Ibiza, donde, además, los recursos se destinan a otros intereses mucho más «atractivos» que gestionar el bosque.

Por detrás, toda la costa mediterránea, salvo la zona más seca de Almería y alguna zona de Murcia.

Pirojardinería

En este contexto, ha pedido a los ciudadanos «autodefenderse» manteniendo la vegetación a ralla en el entorno de sus viviendas y urbanizaciones, practicando lo que ha denominado «pirojardinería» y evitando al máximo elementos finos en los vallados, ya sea plástico o madera, y prestando especial atención a especies como las palmeras o las cañas.

Un buen sistema de recogida de restos de podas, para evitar que se amontonen a las puertas de las viviendas o que haya gente que opte por quemarlas, multar a quienes incumplan las normas o dotar a las urbanizaciones de dobles accesos para garantizar una salida, son otras medidas por las que se debería apostar para evitar poner vidas en riesgo.

«La prevención y el mantenimiento son fundamentales» y, por supuesto, tiene que haber planes municipales y apoyo por parte del resto de administraciones para implementarlos, sobre todo en el caso de poblaciones pequeñas y con escasos recursos, porque «no son planes baratos», ha advertido. EFE Verde

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Uno de cada cuatro incendios forestales esclarecidos por la Guardia Civil fue provocado

 

 


 

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Artículo de Ana Tuñas Matilla publicado en https://efeverde.com/incendios-en-zonas-periurbanas-una-bomba-de-relojeria-que-solo-se-desactiva-con-prevencion/