Al menos 168 personas han muerto y otras 1.384, entre las que habría cuatro españoles, continúan desparecidas en Nepal y China por la fuerte riada registrada en la frontera de ambos países en el Tibet, cuyo origen continúa siendo investigado y que, según advierten los expertos, podría volver a repetirse.
La catástrofe se produjo este miércoles, cuando un flujo de lodo y rocas originado en territorio nepalí alcanzó la zona del paso fronterizo de Gyirong, en la prefectura tibetana de Shigatse, provocando cortes de comunicaciones y graves dificultades de acceso.
Las autoridades fronterizas informaron en las últimas horas de la evacuación de 369 habitantes de varias poblaciones situadas en un radio de 14 kilómetros del puerto de Gyirong hacia zonas consideradas más seguras.
Según ha informado el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, cuatro españoles continúan desaparecidos tras la riada, mientras que no constan fallecidos nacionales entre las víctimas mortales provocadas por la catástrofe
En un audio-comunicado remitido a los medios, Albares ha hecho un llamamiento a los españoles que se encuentran en la zona, sus familiares y amigos para que contacten con los teléfonos de emergencia consular.
Nepal: 165 muertos y 826 desaperecidos
En Nepal, la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA), dependiente del Ministerio del Interior, ha elevado a 826 la cifra de desaparecidos sobre las 8.00 horas españolas, mientras que el número de fallecidos se mantiene en 165.
El organismo nepalí de emergencias incluye entre los desaparecidos a 579 turistas (entre 466 extranjeros y 113 nepalíes reportados por la Junta de Turismo).
El cómputo oficial en territorio nepalí eleva además a 165 la cifra total de cadáveres recuperados a lo largo de los valles anegados por los que pasa el río Bhote Koshi, que arrasó localidades enteras, puentes y carreteras cuando se desbordó el miércoles por la mañana.
La meteorología dificulta las labores de rescate
El primer ministro nepalí, Balendra Shah, se ha desplazado a la zona del desastre para supervisar sobre el terreno las tareas de socorro, la atención a los heridos y la distribución de ayuda de emergencia, mientras más de 7.400 efectivos de la policía y el ejército continúan desplegados en las labores de búsqueda.
El país ha desplegado este jueves helicópteros militares y privados para efectuar labores de rescate, dificultadas por las concidiones meteorológicas.
El objetivo, rescatar a ciudadanos heridos y en peligro, según avanzó anoche la oficina del primer ministro, Balendra Shah.
Las autoridades han desplegado también cuatro drones para participar en las tareas de búsqueda y rescate en el distrito norteño de Rasuwa, golpeado especialmente por la riada, así como unos 3.300 efectivos en varios distritos afectados.
En el condado chino de Gyirong (Tíbet, suroeste), la búsqueda de los desaparecidos por la riada se ha visto complicada por la lluvia, la inestabilidad de las laderas, los accesos dañados y los cortes de comunicaciones.
Difícil orografía
Además, los equipos detectaron un lago formado por el represamiento natural del agua cerca del paso fronterizo con Nepal, lo que agrava el peligro de desastres secundarios y dificulta las labores de desagüe, según medios estatales.
Los sedimentos alcanzan cerca de 1,5 metros de espesor en algunos puntos, lo que dificulta el avance de los equipos y de la maquinaria. según responsables de las labores de rescate, que también se ven dificultadas por las características del terreno: un valle de alta montaña y en un área de confluencia de cursos de agua, con desniveles superiores a los 3.000 metros y presencia de glaciares en las cotas altas.
A ello se suma la estrechez del terreno y la lluvia, que aumenta el riesgo de nuevos derrumbes, deslizamientos y caídas de rocas y limita el empleo de maquinaria pesada, así cómo que las comunicaciones también han resultado dañadas.
Tres fallecidos y 558 desparecidos en China
En China, el número de desaparecidos ascendía a 558 pasadas las 5.00 hora española, de los que 260 son extranjeros, según el balance difundido por el medio estatal CCTV.
El recuento mantiene en tres el número de fallecidos en el lado chino de la frontera y señala que los equipos de emergencia lograron rescatar con vida a dos habitantes de la población de Resuo, situada en la zona afectada.
Las autoridades chinas han intensificado las labores de búsqueda con medios aéreos. La región militar del Tíbet envió en la mañana local dos helicópteros desde Lhasa, capital tibetana, hacia Gyirong para realizar reconocimientos de la zona afectada, coordinar las operaciones de rescate y participar en otras tareas de emergencia, según CCTV.
Asimismo, la Fuerza Aérea del Mando de Teatro Occidental de las fuerzas armadas chinas movilizó un avión de transporte Y-20 con destino al Tíbet y organizó a efectivos del Ejército Popular de Liberación (EPL, Ejército chino) para participar en las operaciones conjuntas de búsqueda y auxilio, según la agencia estatal Xinhua.
En las primeras horas posteriores al desastre, más de 150 miembros del EPL y de la Policía Armada fueron desplegados hacia la zona, aunque el terreno, la lluvia, los daños en las infraestructuras y el riesgo de nuevos desprendimientos dificultaron el avance de los equipos terrestres, según medios estatales.
Puede volver a pasar
Científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), con sede en Nepal, han advertido de que los escombros arrastrados en la riada del Himalaya podrían generar represas naturales y provocar un segundo episodio catastrófico si se liberan.
A través de una nota, el ICIMOD ha explicado que autoridades y científicos evalúan si los escombros arrastrados han bloqueado temporalmente el río en un tramo estrecho, «formando una represa natural», dado que si ese agua se libera repentinamente puede generar «un peligro secundario».
Investigan el origen
La organización intergubernamental añade que se siguen investigando las causas de este desastre natural y, pese a que los registros sísmicos ha identificado señales inusuales durante el período del desastre a pocos kilómetros de donde ocurrió la avalancha, hasta el momento «no se ha establecido ningún vínculo causal entre la actividad sísmica y la inundación».
«Las primeras evaluaciones, apoyadas por imágenes de vídeo e información sísmica inusual detectada cerca de la zona, sugieren que un gran volumen de hielo y escombros rocosos cayó sobre el Lhende Khola, un afluente del Bhote Koshi», añaden.
«Esta colosal avalancha habría generado el violento aumento de caudal que arrastró las estaciones de monitoreo hidrológico y ha puesto en riesgo a varias instalaciones hidroeléctricas en la región», continúa la nota.
El agua subió 9 metros en media hora
Según informes locales que cita el ICIMOD, los niveles de agua en la cuenca del Bhote Koshi comenzaron a subir de manera excepcional. El nivel del agua en el río Trishuli, a la altura de Galchchi, subió hasta nueve metros en 30 minutos, mientras que en Malekhu aumentó siete metros en un período similar.
«Los expertos de ICIMOD continúan analizando datos hidrológicos, sísmicos, de teledetección y de campo para comprender mejor qué desencadenó el evento y evaluar los riesgos actuales para las comunidades río abajo», precisan.
Los científicos advirtieron de que, si bien el cambio climático está alterando los glaciares, las condiciones de la nieve, el permafrost y las laderas de las montañas en todo el Hindu Kush Himalaya, es demasiado pronto para determinar qué papel desempeñó el cambio climático en este evento específico. EFE Verde
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La entrada Al menos 168 muertos y 1.384 desaparecidos en China y Nepal por una riada que puede volver a repetirse se publicó primero en EFE Verde.