Un ciberataque masivo y coordinado ha afectado a cientos de supermercados en una decena de países europeos, provocando pérdidas millonarias tras sabotear de manera remota los sistemas de refrigeración.
Los atacantes se hicieron con el control del software que regula los congeladores forzaron un ascenso de las temperaturas hasta los 50°C, obligando a las cadenas de alimentación a destruir toneladas de alimentos perecederos y congelados.
¿Cómo fue esta segunda oleada de ciberataques contra los supermercados?
Esta segunda oleada de ciberataques contra los supermercados europeos no iba dirigido contra las bases de datos de clientes ni contra las cajas registradoras, sino que en esta ocasión ha apuntado una vez más al Internet de las Cosas (IoT), concretamente a los sistemas industriales conectados y automatizados.
- Punto de entrada. Los ciberdelincuentes aprovecharon la vulnerabilidad del software conectado a internet que gestiona las unidades de refrigeración a distancia (como los modelos AK-SC y AK-SM).
- Falta de seguridad básica. Proveedores de tecnología como Danfoss señalaron que muchos de los sistemas comprometidos utilizaban las contraseñas predeterminadas del fabricante del electrodoméstico y carecían de redes de protección externas adecuadas (como VPNs o redes restringidas).
- Modo de descongelación letal. Empresas técnicas del sector, como Sabcobel, confirmaron que los atacantes activaron de forma remota el modo de descongelación de los evaporadores. Al subir la temperatura a 50°C durante horas, no solo se pudrió la comida, sino que en algunos locales de Francia se llegaron a registrar pequeños conatos de incendio.
Países y cadenas de supermercados afectados
De momento, esta ofensiva cibernética se ha ejecutado en dos grandes oleadas sucesivas:
1) La primera ola. A mediados de octubre, tuvo lugar en Francia, con el mismo modus operandi de recalentar las neveras y afectó a cerca de 200 establecimientos de grandes firmas como Carrefour, Monoprix e Intermarché.
2) La segunda ola. A principios de noviembre la oleada de ciberataques se expandió rápidamente por el resto del continente afectando a tiendas de Bélgica, Luxemburgo, Suecia, Países Bajos, Irlanda, Estonia y Finlandia. En cuanto a España, nuestro país se ha librado por ahora de ambas oleadas.
Entre las cadenas internacionales y locales damnificadas figuran gigantes como la belga Delhaize, la holandesa Spar, la sueca ICA, la suiza Coop (en sus sucursales extranjeras) y la irlandesa SuperValu, afectando incluso a algunas tiendas de Ikea en su división de alimentación. Los gerentes de algunas multinacionales estiman pérdidas de más de 100.000 euros por establecimiento, sin contar el impacto comercial por tener que cerrar las tiendas al público.
Una alerta global que llega hasta el Pentágono en Estados Unidos
La gravedad y el alcance de este sabotaje ha encendido las alarmas de seguridad global. El Ejército de Estados Unidos y los ciberexpertos del Pentágono se han sumado a las agencias de ciberseguridad europeas para investigar los ataques. Esto se debe a que durante el pasado verano, varias instalaciones militares estadounidenses sufrieron fallos idénticos y misteriosos en sus economatos y sistemas de refrigeración, por lo que se sospecha que podría tratarse de una campaña de guerra cibernética a gran escala.
Actualmente, los técnicos trabajan a contrarreloj forzando la desconexión física de las unidades de la red pública de Internet, ya que han descubierto que una simple actualización de software no basta para corregir de raíz la vulnerabilidad de estos aparatos antiguos.
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