Montserrat Cerqueda, decana del Colegio de Graduados Sociales de Barcelona, Girona y Lleida
Montserrat Cerqueda
El absentismo laboral es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el mercado de trabajo actual. No solo por los costes que genera, sino también por la complejidad jurídica, organizativa y humana que conlleva. Para entender a qué nos referimos cuando hablamos de este concepto, es necesario acotar su definición. Absentismo es toda falta al trabajo de personas que, pudiendo trabajar, no van a su puesto de trabajo.
Recientemente, desde el Consejo General de Graduados Sociales de España, a través de la Fundación Justicia Social, hemos lanzado el informe “Absentismo en España: un desequilibrio entre derechos laborales y productividad”. En dicho estudio, se ha llegado a la conclusión de que la tasa equivalente de absentismo en 2025 era del 5,21%, subrayando que el fenómeno del absentismo laboral se ha convertido en un problema estructural.
Para entrar a analizar las causas que están impulsando este absentismo, no podemos centrarnos en confrontar a empresas y personas trabajadoras. Es necesario observar los factores que lo originan y encontrar las soluciones concretas que protejan el derecho a la salud, así como también que sirvan para mantener la viabilidad de las organizaciones. Si rompemos este equilibrio, corremos el riesgo de desestabilizar la base misma de nuestro mercado de trabajo.
Lo que tampoco podemos hacer es obviar una realidad que es preocupante. Más allá de las causas médicas o sistémicas, el absentismo responde a la falta voluntaria y no justificada. Esta realidad también existe y tiene consecuencias directas sobre la organización del trabajo, la productividad y el resto de los compañeros, que a menudo deben asumir una mayor carga laboral. Defender el derecho a la salud es compatible con exigir el cumplimiento de las obligaciones laborales.
En este sentido, como graduados y graduadas sociales, somos testigos principales de esta circunstancia. En nuestro día a día acompañamos a empresas y a personas trabajadoras en la gestión de las incapacidades temporales, conocemos las dificultades administrativas y podemos aportar una visión basada en la práctica diaria.
En primer lugar, uno de los principales obstáculos es la burocracia. No es ningún secreto que sufrimos un exceso de carga burocrática. Los procedimientos administrativos, los retrasos en las citas médicas, las pruebas diagnósticas o las valoraciones profesionales alargan, constantemente, las situaciones de incapacidad temporal más allá de lo necesario. Necesitamos un sistema que nos permita ser más ágiles. Reducir la burocracia y los excesos en el periodo de alta de una persona trabajadora deben ser los principales ejes de actuación para revertir esta situación.
Otra de las posibles medidas para evitar el absentismo laboral se basa en la prevención. Desde el Colegio de Graduados Sociales de Barcelona, Girona y Lleida llevamos años insistiendo en esta idea. Prueba de ello es el HR LAB, nuestro laboratorio de recursos humanos, donde la prevención ha ocupado siempre un lugar central. Las empresas deben promover entornos de trabajo saludables, prevenir los riesgos psicosociales e invertir en salud laboral; todas estas actuaciones son infinitamente más eficaces que actuar cuando el problema ya se ha producido. En ese momento, el margen para adoptar medidas disminuye considerablemente.
La salud mental también es uno de los principales factores. En los últimos años, las bajas por causas psicológicas han ido aumentando. Por ello, es necesario que demos respuestas diferentes, coordinadas y adaptadas a esta realidad. El burnout, o síndrome de la persona quemada, es un ejemplo de ello. Este tipo de procesos nos demuestran que el sistema actual, diseñado en su día para dolencias físicas, se queda corto. Abordar el desgaste emocional exige revisar de verdad las dinámicas internas de las organizaciones y, sobre todo, contar con fórmulas de retorno más flexibles y progresivas que faciliten la recuperación real de la persona sin desvincularla de su entorno laboral.
Además, es fundamental que la normativa evolucione y que cuente con los graduados sociales para su elaboración. El mercado laboral ha cambiado, los mecanismos de gestión de las incapacidades temporales también, pero la legislación no ha evolucionado al mismo ritmo. Para hacer frente al problema estructural que representa el absentismo laboral es necesario garantizar una mayor agilidad, seguridad jurídica y eficiencia en todos los momentos del proceso.
Para lograr todo lo expuesto en estas líneas, es necesario que los agentes implicados tengamos una mayor coordinación. Empresas, graduados y graduadas sociales, mutuas, sistema público de salud, el Instituto Nacional de la Seguridad Social y las administraciones debemos trabajar de forma coordinada, de tal manera que podamos reducir los tiempos de espera y facilitar la reincorporación al trabajo cuando sea posible. El absentismo laboral no se resolverá señalando culpables, sino construyendo soluciones compartidas. Solo desde la corresponsabilidad, la prevención y una gestión más ágil podremos proteger simultáneamente la salud de las personas trabajadoras y la competitividad de nuestras empresas.
La entrada Reducir el absentismo laboral exige equilibrio, prevención y corresponsabilidad se publicó primero en Lawyerpress NEWS.