Aún recuerdo la primera vez que, siendo un chaval, me invitaron a un famoso club de caballeros de Londres, esos palacetes de alfombra espesa, maderas nobles y whisky con bastantes décadas encima. Ya en la entrada y antes de dejarme entrar al salón, miraron con detenimiento mi tarjeta de visita, la chaqueta que llevaba y, […]