Nicole Andrea Vargas
Bogotá.- La deforestación en tres de los principales parques naturales de la Amazonía colombiana aumentó durante 2025 con la tala de 8.896 hectáreas asociada a la expansión de la ganadería dentro de esas áreas protegidas, según un informe de la organización ambiental Greenpeace.
El monitoreo satelital ha identificado la mayor pérdida de cobertura forestal en el Parque Nacional Natural Sierra de La Macarena, con 4.973 hectáreas deforestadas, seguido por la Serranía de Chiribiquete (2.060 hectáreas) y Tinigua (1.863 hectáreas).
Con estos nuevos registros, los tres parques acumulan 95.867 hectáreas deforestadas entre 2013 y 2025, una cifra que, según Greenpeace, evidencia una presión constante sobre ecosistemas que cuentan con protección ambiental en Colombia.
La coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia, Laura Caicedo, explica a EFE que el parque Tinigua, ubicado en el departamento de Meta (centro) es el caso más crítico en términos de transformación del suelo, ya que ha perdido 48.025 hectáreas de bosque entre 2013 y 2025, equivalentes al 23 % de su superficie.
La Sierra de La Macarena (Meta) suma 34.070 hectáreas deforestadas, equivalentes al 14,6 % de su superficie, mientras que Chiribiquete, ubicado en los departamentos de Caquetá y Guaviare (sur) y declarado Patrimonio Mixto de la Humanidad por la Unesco, acumula 13.772 hectáreas, el 15 % de su área total.
«Estas son cifras que nos preocupan mucho desde Greenpeace y consideramos que debe ser un llamado urgente para realmente garantizar la protección de estos bosques que están en un lugar que tiene el mayor marco de protección jurídica como lo es un parque nacional», afirma Caicedo.
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Ganadería, una presión en aumento
Aunque el monitoreo satelital identifica la pérdida de cobertura forestal y no permite establecer de manera directa la causa de la tala, Greenpeace afirma que los resultados deben analizarse junto con la evidencia existente sobre la expansión de la frontera ganadera en el país.
La organización recuerda que el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) reportó en 2024 la presencia de 9.392 bovinos dentro de Tinigua y de 7.510 reses en la Sierra de La Macarena, algo que no es compatible con el uso de suelo establecido para los parques naturales.
Caicedo alerta de que hay poca información respecto a este tema, considerando que el ICA no cuenta con datos de Chiribiquete, pero otras investigaciones independientes «han demostrado la presencia de ganado dentro de este parque».
Asimismo, advierte de que la falta de un sistema público de trazabilidad impide conocer con certeza el origen del ganado y determinar si la producción pecuaria está vinculada a procesos de deforestación o a actividades prohibidas dentro de las áreas protegidas.
«Estos hallazgos no son un dato aislado de 2025, sino una señal histórica. Las respuestas acumuladas durante más de una década no han logrado detener la presión sobre estos territorios», declara Caicedo.
Según la organización, la preocupación adquiere mayor relevancia porque Meta, Caquetá y Guaviare son los departamentos más deforestados del país y albergan cerca de 5,3 millones de bovinos, una de cada cinco de todas las cabezas de ganado de Colombia.
Una ley en proceso
Este informe es divulgado pocos meses después de la aprobación de la Ley 2585 de 2026 sobre Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación, que Greenpeace ha calificado como una oportunidad para fortalecer el control sobre la cadena ganadera, siempre que cuente con una reglamentación efectiva.
La organización ha instado al Gobierno a desarrollar mecanismos de trazabilidad pública, interoperabilidad entre entidades estatales, acceso a la información ambiental y sistemas de vigilancia que permitan identificar el origen del ganado y evitar que carne asociada con la deforestación ingrese al mercado.
«El valor fundamental de la ley es que la ciudadanía tenga acceso a la información y que las personas y pequeños campesinos puedan tener un acompañamiento técnico y una transición justa en este proceso. Exigimos que todos los actores de la cadena traten, y lo hagan, de verificar y evitar que la carne que están produciendo y vendiendo esté asociada con la destrucción de la Amazonía», agrega Caicedo.
El informe también señala que, entre 2013 y 2024, se deforestaron 137.289 hectáreas dentro del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia y que cerca del 77 % de esa pérdida se concentró en cinco áreas protegidas, entre ellas Tinigua, Sierra de La Macarena y Chiribiquete, lo que muestra que la presión sobre estos ecosistemas persiste pese a su condición de áreas protegidas. EFE
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