Las continuas interrupciones y suspensiones del servicio de Rodalies de Catalunya han generado un auténtico caos en la red ferroviaria, afectando a miles de usuarios que, sencillamente, no han podido llegar a su puesto de trabajo. Ante esta situación, surge una duda frecuente: ¿qué ocurre con las obligaciones laborales cuando el desplazamiento resulta materialmente imposible por causas totalmente ajenas al trabajador?
Legálitas recuerda que la normativa laboral contempla este supuesto a través del permiso retribuido por imposibilidad de acceso al centro de trabajo, una figura que sigue plenamente vigente.
Un permiso previsto en el Estatuto de los Trabajadores
El Estatuto de los Trabajadores reconoce el derecho a hasta cuatro días de permiso retribuido cuando el trabajador no puede acceder al centro de trabajo o transitar por las vías necesarias para hacerlo debido a recomendaciones, limitaciones o prohibiciones de desplazamiento dictadas por las autoridades competentes, así como en situaciones de riesgo grave e inminente, incluidas catástrofes o fenómenos meteorológicos adversos.
Este permiso también puede aplicarse en supuestos de fuerza mayor en los que medios esenciales de transporte público dejan de funcionar de forma generalizada, como ocurre en incidencias graves que paralizan la red ferroviaria.
Si la situación se prolonga más allá de esos cuatro días, el permiso puede extenderse hasta que desaparezcan las circunstancias que lo motivaron. No obstante, la empresa podría, en ese escenario, optar por aplicar una suspensión del contrato o una reducción de jornada por fuerza mayor, en los términos previstos en el artículo 47.6 del Estatuto.
La opción del trabajo a distancia
Cuando la actividad lo permita y las redes de comunicación lo hagan viable, la empresa puede establecer el trabajo a distancia conforme a lo previsto en la Ley 10/2021 de trabajo a distancia, garantizando el suministro de medios, equipos y herramientas necesarios.
La importancia de comunicar y justificar la ausencia
Para que el permiso sea efectivo y mantenga su carácter retribuido, el trabajador debe comunicar cuanto antes la imposibilidad de acudir al puesto y aportar pruebas que acrediten la causa, como avisos oficiales sobre la interrupción del transporte o la cobertura informativa de la incidencia.
La falta de comunicación previa puede tener consecuencias distintas según el convenio colectivo y las circunstancias concretas, aunque el principio de buena fe contractual exige actuar con la máxima diligencia.
