El «campanu», nombre con el que se conoce al primer ejemplar de salmón que se pesca en los ríos de Asturias una vez se abre la veda, sigue sin aparecer para decepción de pescadores y desesperación de lo expertos que llevan años alertando del mal estado en el que se encuentra la especie, a la que piden proteger para evitar su desaparición en España.
La temporada de salmón se abrió en Asturias el pasado sábado, dos semanas más tarde de lo habitual, sin que por el momento se haya capturado ninguna pieza, cuando la tradición era dar con él a las pocas horas de que se permitiera su pesca y en la comunidad hay más de 5.200 aficionados con licencia para pescarlo.
Ante la falta de ‘campanu’ tampoco se ha celebrado la tradicional subasta, una puja que que en los últimos años se ha cerrado por encima de los 10.000 euros, incluso acerándose a los 20.000 euros.
El pasado año se alcanzó el mínimo histórico, con 130 salmones precintados, frente a los más de 5.000 que cada año se anotaban en la segunda mitad del pasado siglo o los 2.800 del año 2001.
Los pescadores lo saben
La venta del salmón está prohibida en Asturias, con la excepción del primer ejemplar que cada año se pesca en cada uno de los cinco ríos salmoneros de la comunidad -Narcea, Sella, Cares, Eo y Esva-, y es decisión del pescador subastar o no la pieza.
El de 2025 había sido, hasta la fecha, el «campanu» más tardío de la historia. Pasaron cuatro días antes de su captura, triste «récord» que todo apunta a que se superará este año.
«La tendencia de los últimos años es el declive», ha reconocido a EFE Carlos Álvarez, veterano pescador que en 2022 se cobró el «campanu» de ese año. Hace dos décadas, en un día como hoy, con las «inmejorables condiciones» que presentan los ríos, «se hubiesen sacado ocho o diez salmones, como mínimo», pero con el declive progresivo, el «contador sigue a cero», ha lamentado.
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Si no se pescan porque no hay
«La razón por la que no se ha pescado ningún salmón todavía es porque no los hay en el río, y no los hay porque las poblaciones de salmón están en situación de colapso, en algunos ríos han desaparecido ya del todo, hace años que no se pesca ninguno», ha denunciado el profesor de la Universidad de Oviedo y experto en peces Alfredo Fernández-Ojanguren.
Lo habitual es que el primer salmón se pescara el primer día que se permitía la pesca. «Lo típico era que lo sacaran del agua en la hora siguiente a la apertura de la temporada», ha explicado a EFE Verde, que ha añadido que se ha ido retrasando la apertura de la veda esperando que hubiera más ejemplares en los ríos.
Eempieza a haber evidencia de que la entrada de los salmones desde el mar es cada vez más tardía, tanto los grandes, que han pasado más años creciendo en el mar y que solían entrar al final del invierno o principio de la primavera, como los más jóvenes, con menos años de mar, que entran ya avanzada la primavera, ha explicado.
En este contexto, ha habido años en los que se hicieron trampas, se presentaba como «campanu» un pez muerto días antes y congelado, por eso ahora se toma la temperatura externa e interna del pez. «Tenían a los salmones controlados desde días antes para ir a por ellos, a tiro fijo, en cuanto se daba el pistoletazo de salida».
En pesquerías se dice que una población ha colapsado cuando las capturas son menores del 10 % del máximo histórico. En el caso del salmón en Asturias, en 1969 se pescaron casi 7.000, el último año que se superaron los 700 fue el 2020. No se ha matado ningún salmón este año, simplemente porque no han podido, no los hay, ha lamentado. EFE Verde
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