Madrid.- El cine de animación se sumerge en los océanos con La leyenda de la ballena cantora, una aventura protagonizada por una joven ballena jorobada que, mientras busca encontrar su propio canto, se enfrenta a un mundo marino amenazado por la acción humana.
La película, dirigida por el cineasta germano-iraní Reza Memari y coproducida por Telescope Animation Studios (Alemania), PFX (República Checa) y La Boîte à Fanny (Canadá), llegó a los cines españoles el pasado jueves 2 de octubre.
La cinta sigue a Vincent, una ballena jorobada que perdió a sus padres cuando era pequeña y que debe encontrar su propia voz para enfrentarse a Leviatán y proteger a los seres que habitan el océano. Una historia de aventuras y superación que incorpora cuestiones ambientales como la pérdida de biodiversidad, la contaminación y el deterioro de los ecosistemas marinos.
«Cuando haces una película sobre una ballena, no puedes ignorar lo que los humanos hemos hecho a estas pobres criaturas a lo largo de nuestra historia», ha explicado Memari a EFEverde, en la que defiende el papel del cine para acercar los problemas ambientales al público sin convertir la historia en un discurso didáctico.

Un océano amenazado
A través del viaje de Vincent, la película introduce diferentes amenazas a las que se enfrentan los océanos y sus habitantes. Para Memari, algunas de las principales son la sobrepesca, la minería submarina, la pesca de arrastre y la contaminación acústica.
El director también denuncia la llegada al mar de residuos, productos químicos, aguas residuales y materiales radiactivos y considera que los océanos se encuentran «en un punto de inflexión».
«Hay tanto que deberíamos y podemos hacer», ha afirmado Memari, quien reclama cambios en la gestión de los océanos y considera que la ciudadanía también tiene un papel fundamental a través de sus decisiones, su presión y su voto.
Del entretenimiento a la concienciación
Uno de los relatos de la película ha sido integrar estas cuestiones ambientales dentro de una historia dirigida a todos los públicos. El director ha explicado que su intención no era realizar una película exclusivamente educativa, sino introducir la problemática de forma natural dentro de la aventura.
El cineasta ha considerado que el audiovisual puede contribuir a cambiar la forma en la que las personas entienden los problemas ambientales porque permite conectar emocionalmente con los personajes. «Este es el deseo y la esperanza de cualquier cineasta o artista: que su obra sea vista y marque una diferencia», ha afirmado.
Aunque ha reconocido que una película no puede sustituir el papel de la escuela, la familia o los valores de una sociedad, Memari cree que el cine tiene una capacidad particular para llegar al público a través del entretenimiento.
Un mundo submarino creado con tecnología
La película también destaca por el uso de tecnología de animación. El equipo ha recurrido a Unreal Engine 5, un motor gráfico procedente de la industria de los videojuegos, para recrear el fondo marino y mantener en movimiento elementos como las algas, las partículas, los haces de luz y los efectos sobre superficies.
Para Memari, esta tecnología ha permitido a un estudio independiente crear un océano mucho más dinámico. Sin ella, los fondos de la película habrían resultado «más estáticos y rígidos».
La relación del director con el mundo marino comenzó hace más de quince años, cuando vio un documental sobre las ballenas jorobadas y su canto. Aquella experiencia le llevó a imaginar a una ballena joven incapaz de encontrar su propia canción y acabó dando origen al personaje de Vincent.
Durante la investigación, Memari ha recurrido a documentales, libros y especialistas en biología marina. Una de las cuestiones que más le sorprendió fue precisamente cuánto queda todavía por conocer de los océanos, un desconocimiento que, según ha explicado, le permitió introducir elementos fantásticos en la historia.
Recuperar la esperanza
A pesar de la situación de los océanos, el director no quiere que la película transmita únicamente un mensaje de alarma. Memari ha encontrado motivos para la esperanza en la capacidad de recuperación de los ecosistemas cuando disminuye la presión humana y en proyectos científicos destinados a reforzar corales y bosques de algas.
También ha destacado la recuperación de algunas poblaciones de ballenas y el regreso de especies marinas a determinadas zonas después de mejorar la calidad del agua.
Así, el viaje de Vincent funciona como una metáfora sobre la necesidad de encontrar la propia voz y utilizarla para defender aquello que importa. El mensaje que Memari quiere que llegue al público es sencillo: «Ten el valor de ser quien realmente eres y encontrarás la voz para hacer el mundo un lugar mejor».
jra/mnc
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La entrada Reza Memari: «El cine puede cambiar nuestra forma de entender los problemas ambientales» se publicó primero en EFE Verde.