• 19/06/2024 15:48

La pesca sostenible: una realidad de décadas de beneficios demostrables. Por (*) Laura Rodríguez Zugasti

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Cada 8 de junio celebramos el Día Mundial de los Océanos, efeméride ideada por la ONU que este año, bajo el lema Despertar nuevas profundidades, nos urge a cambiar nuestra relación con el océano, fuente de oxígeno, alimento, salud y parte fundamental de la biosfera.

Es innegable que los océanos están sometidos a fuertes presiones que amenazan a la salud de los ecosistemas y a nuestra propia salud. Pese a que la situación de los ecosistemas marinos tiene poca presencia en la agenda política y social, la ciudadanía sí ha demostrado su preocupación por el estado de los mares y océanos en el mundo1, inquietud manifestada por nueve de cada diez entrevistados en España.

La contaminación marina es la principal causa de preocupación, seguida de la sobrepesca y los efectos del cambio climático. Entre los encuestados predomina el pesimismo ya que solo un 25% considera que en 20 años seremos capaces de proteger el océano de un daño irreparable, una cifra que en 2022 era del 44%.

Este pesimismo creciente está fundamentado en las alarmantes noticias que se difunden sobre realidades como la contaminación marina, o el calentamiento del océano, con temperaturas récord no sólo en el Mediterráneo, sino también en el Atlántico. Además de las graves noticias sobre la pesca ilegal, el declive de biodiversidad marina o las denuncias relativas a violaciones de derechos humanos.

Atisbo de esperanza

Sin embargo, esta cascada incesante de datos no nos están dejando ver con nitidez los importantes y positivos avances que se están produciendo en los océanos y que nos pueden dar un atisbo de esperanza.

Desde que en 2021 la UNESCO inaugurara la Década de las Ciencias Oceánicas, se han multiplicado las conferencias intergubernamentales para responder con una visión global.

Si bien el alcance de estas conferencias de alto nivel es limitado, está contribuyendo a poner el foco en la importancia de los océanos para la alimentación, la economía, el clima y el bienestar de los países, logrando movilizar recursos para su protección.

Durante esta década, se ha dado un impulso fundamental a los grandes tratados que llevaban años gestándose y suponen un marco imprescindible de acción.

En junio de 2022, se adoptó finalmente en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC) el Acuerdo sobre Subvenciones a la pesca (2022) que aborda la necesidad de poner fin a las ayudas a la pesca perjudiciales que puedan subvencionar actividades relacionadas con pesca ilegal, en poblaciones sobreexplotadas o no reguladas de alta mar.

En diciembre de ese mismo año se adopta el Marco Global de la Biodiversidad Kunming-Montreal, que establece 23 metas relacionadas con la biodiversidad terrestre y marina a alcanzar en 2030.

Un año más tarde, en 2023, se adopta de forma histórica el Tratado de Alta Mar (2023), que viene a reconocer la importancia de las aguas internacionales y permite que los objetivos de protección de la biodiversidad (el 30% de los océanos protegidos para 2030) se extiendan a aguas internacionales, así como evaluar el impacto ambiental de múltiples actividades que se realizan en estas aguas.

Todos estos grandes acuerdos precisan de largos procesos de ratificación e implementación, no obstante, sus objetivos comprometen a los Estados por encima de los intereses nacionales.

La clave está en los instrumentos de seguimiento y rendición de cuentas.

Combatir la sobrepesca

Más allá del plano macro de los grandes tratados, en relación con la sobrepesca hay ciertamente motivos para la esperanza.

Se trata de un problema que la comunidad internacional sí sabe cómo abordar y las soluciones demuestran su eficacia.

Combatir la sobrepesca implica mejorar la información que permita conocer el estado de las poblaciones; establecer una gestión robusta que siga las recomendaciones científicas y un marco regulatorio eficaz; medir y minimizar los impactos de la pesca, no sólo en la especie objetivo sino también en otras especies y en el ecosistema en su conjunto. Precisa de un cambio de mentalidad y del trabajo conjunto entre el sector pesquero, la comunidad científica, la administración y los grupos de interés afectados por la pesca.

Esto lejos de ser una utopía, es un modelo que se está extendiendo en todo el mundo. Un enfoque de pesca sostenible que aboga por la transparencia y la medición de impactos, con grandes inversiones técnicas y tecnológicas con vistas en el largo plazo.

Un ejemplo de ello es la pesquería de bonito del norte, cuya pesca tiene lugar en aguas del Atlántico y se gestiona a través de una organización regional2 que agrupa a los Estados con intereses de pesca en estas aguas.

Gracias a la buena gestión consensuada por los diferentes Estados, con una influencia decisiva por parte de España, esta pesquería es una referencia internacional de buena gestión lo que ha permitido que la población de esta especie se encuentre en muy buen estado y se haya podido, año a año, aumentar el límite de capturas permitido.

En 2024 la flota española de bonito del Norte podrá capturar un 23% más respecto al año anterior3, lo que permite obtener más ingresos y un pescado de alto valor nutricional, sin que ello ponga en peligro que las próximas generaciones puedan disfrutar de estos beneficios en el futuro.

Otro ejemplo cercano es el atún rojo, una especie emblemática que ha logrado pasar de una situación crítica hace dos décadas a un estado de recuperación que también ha permitido aumentar su cuota en 691 toneladas respecto a 2022 con un 11% de incremento4.

Este logro se debe a la toma de conciencia sobre la necesidad de reducir la presión pesquera para permitir la recuperación de la especie y la adopción de medidas de gestión robustas.

Las acciones emprendidas han mejorado el conocimiento de la pesquería, han logrado reducir la pesca ilegal y limitar la pesca en función de los datos científicos.

Estas son solo unas muestras de un movimiento global que está transformando la manera de pesca y consumo.

Pesca sostenible

Recientes investigaciones permiten calcular que si en todo el mundo se adoptara un modelo de pesca sostenible, se producirían 16 millones de toneladas adicionales de pesca, lo que permitiría cubrir el aporte de proteínas de 72 millones de personas durante un año5 6.

Pero no es una utopía, no se trata de algo únicamente deseable: es posible.

Lo demuestran más de 550 pesquerías en el mundo que operan en las mejores prácticas de pesca sostenible, en torno a un 16% de las capturas mundiales7. En España, 365.280 toneladas ya cuentan con una certificación de pesca sostenible8.

Numerosas pesquerías de pequeña escala y de escala industrial están haciendo un gran esfuerzo para adaptar una actividad milenaria a los límites planetarios, a través de la formación de sus tripulaciones, de programas de observadores, proyectos científicos y una apuesta por la transparencia y la digitalización.

El impulso a la pesca sostenible precisa de mayor voluntad política y trabajo conjunto entre todos los actores del sector para lograr revertir la sobrepesca, que hoy en día afecta a un tercio de las poblaciones de peces en el mundo.

También requiere acelerar las estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático, cuyos efectos ya están incidiendo notablemente en los ecosistemas marinos y la distribución de la población.

Este movimiento abarca más allá de la pesca e involucra a la cadena comercial y a los consumidores de pescado que con sus elecciones de compra dan el respaldo definitivo a la apuesta por la pesca sostenible.

 

(*) Laura Rodríguez Zugasti es directora de Marine Stewardship Council España y Portugal.

 

 

1 Estudio sobre Percepciones del Consumidor GlobeScan para Marine Stewardship Council. Encuestas realizadas en España sobre una muestra de 1156 personas entre enero y marzo de 2024.

2 ICCAT, Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico https://www.iccat.int/es/

8 Certificación de pesca sostenible de Marine Stewardship Council.

 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde.

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Este blog de «influencers verdes» ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».

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