• 22/05/2024 22:04

La cuestión no es si el hidrógeno se convertirá en una importante fuente de energía alternativa, sino más bien cuándo. Por (*) Jean-Luc Baraffe

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La cuestión no es si el hidrógeno se convertirá en una importante fuente de energía alternativa, sino más bien cuándo. Es, innegablemente, una tecnología de futuro.

Sin embargo, a veces ha sido objeto de una cobertura mediática excesiva, lo que ha acabado por decepcionar a algunos. Pero esto no debe ocultar el importante papel que está llamada a desempeñar en la transición energética del mañana y no debe haber ninguna duda sobre su futuro.

Esta convicción se basa en una serie de argumentos difíciles de rebatir.

El primero y más importante, por supuesto, es su reducida huella de carbono, especialmente cuando se produce a partir de fuentes de energía renovables.

Otra gran ventaja es la variedad de aplicaciones posibles de este futuro combustible (el hidrógeno presenta densidades energéticas por kilogramo superiores a las de los combustibles fósiles o los sistemas de baterías).

Además del mundo del transporte (coches, camiones, ferrocarriles, barcos, etc.), el hidrógeno también interesa a los fabricantes que necesitan altas densidades energéticas y cuyos procesos producen elevadas emisiones de gases de efecto invernadero (cemento, acero, productos químicos, etc.) y a los especialistas en redes de gas, donde es difícil reducir las emisiones.

Por último, en un contexto de fuertes tensiones internacionales, el hidrógeno es una promesa real de independencia energética para los países que no producen combustibles fósiles y, también, será muy atractivo para aquellos que tienen una gran cantidad de energías regenerativas en su mix energético, ya que contribuirá a estabilizar la red eléctrica y a abaratar aún más la energía.

H2Med

Su desarrollo cuenta con un amplio apoyo de los gobiernos e instituciones europeos. En julio de 2022, la Unión Europea (UE) autorizó una financiación pública de hasta 5.400 millones de euros para el hidrógeno. Esto movilizaría otros 8.800 millones de euros de financiación privada y generaría 20.000 puestos de trabajo en toda la UE.

Recientemente, durante el 2º Día del Hidrógeno, se destacó el potencial de España como un ‘hub’ europeo del hidrógeno y se lanzó la estimación de que la infraestructura española de hidrógeno supondría una inversión total de 4.900 millones de euros.

Por otro lado, la inversión total bruta correspondiente a España en H2Med será cercana a los 1.000 millones de euros. Ambas inversiones terminarán de concretarse en función de la planificación vinculante que defina el Gobierno de España.

Y es que todavía estamos al principio de la historia. Aún queda mucho por hacer para que los electrolizadores y las pilas de combustible satisfagan las necesidades de un mercado de masas en términos de disponibilidad y asequibilidad.

Pero el ritmo de la innovación se acelerará en los próximos cinco años. Deberíamos asistir a avances significativos en muchas de las soluciones tecnológicas que se están desarrollando actualmente y veremos cómo el hidrógeno se extiende gradualmente.

Despegue del mercado para finales de este decenio

En cuanto a la producción, también se depositan grandes esperanzas en la extracción de hidrógeno sin carbono a partir del metano. En cuanto a las pilas de combustible y los electrolizadores, los esfuerzos se centran en mejorar la vida útil y reducir el coste de los generadores, en particular reduciendo o incluso suprimiendo el uso de metales preciosos.

Todos los actores del sector quieren estar preparados para el despegue del mercado previsto para finales de esta década. De hecho, ya existen algunas aplicaciones iniciales del hidrógeno.

Pienso, en particular, en los proyectos de flotas de transporte móvil, en las aplicaciones para vehículos pesados, así como en la fuerte aceleración de la utilización de sistemas de hidrógeno en la marina y la aviación, que empiezan a aparecer en Europa y Estados Unidos.

Es probable que este tipo de experimentación siga siendo modesta al principio, debido a la falta de estaciones de repostaje. A partir de 2030, el hidrógeno debería empezar a introducirse más ampliamente en el mundo de los vehículos pesados, el transporte marítimo y la industria.

En cuanto a los vehículos privados, los expertos son menos optimistas. Es probable que el coste de los vehículos y la falta de infraestructuras de recarga limiten el potencial del hidrógeno para este tipo de uso.

Península Ibérica

¿Quién se impondrá en Europa de aquí a 2030? España y Portugal se citan a menudo como los principales países productores de hidrógeno del futuro. La Península Ibérica tiene un importante potencial de producción de energías renovables. Recursos de los que podrían beneficiarse sus vecinos. En 2022, los Jefes de Estado de Francia, España y Portugal lanzaron el proyecto de corredor europeo de hidrógeno verde «H2Med».

El objetivo es crear dos conexiones: la primera entre Portugal y España, y la segunda -por vía submarina- entre Barcelona y Marsella. Con iniciativas de gran envergadura como el proyecto de Gigafábrica de electrolizadores de Elogen en Vendôme, cuya producción está prevista para 2025, o el del grupo franco-belga John Cockerill en Aspach-Michelbach, o las iniciativas de Renault (en asociación con el grupo chino Geely) o Faurecia (sistema de almacenamiento) en el sector del transporte.

Alemania

Alemania también cuenta con su saber hacer industrial para reforzar su independencia energética gracias al hidrógeno. Los dirigentes alemanes están aplicando al hidrógeno el mismo enfoque que aplicaron a los productos químicos o los semiconductores: la creación de clústeres de excelencia para facilitar la conexión en red de los grandes grupos productores, los institutos de investigación y los actores de la logística y la distribución.

Por su parte, la Estrategia Nacional del Hidrógeno interrelaciona las políticas climática, energética, industrial y de innovación. El objetivo es convertir a Alemania en pionera mundial del hidrógeno verde y alcanzar y asegurar el liderazgo del mercado de las tecnologías del hidrógeno a largo plazo.

Además de las iniciativas nacionales, existe una clara necesidad de movilizarse por el transporte a nivel europeo. Como la Red Principal Europea del Hidrógeno (European Hydrogen Backbone, EHB), en la que participan doce gestores de redes de transporte de gas (GRT) de once países europeos. ¿Su objetivo común? Desarrollar, de aquí a 2040, una red de transporte de hidrógeno de 39.700 km que una 21 países europeos.

Por nuestra experiencia, hemos visto cómo este combustible atraía progresivamente a más y más, grandes grupos y startups.

Estamos viviendo un periodo de efervescencia en toda la cadena de valor: producción, utilización y logística.

Queremos participar en esta dinámica innovadora.

Para el hidrógeno, el mañana se escribe hoy.

 

(*) Jean-Luc Baraffe es director del Grupo de Investigación e Innovación de SEGULA Technologies.

 

 

 

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