Mari Navas
Madrid.- Con alrededor de un 30 % de la potencia eólica instalada hace más de 20 años, España hace frente al reto de repotenciar las primeras hornadas de parques que se pusieron en marcha en el país y hacerlo sin generar ningún residuo, algo que el sector defiende que es totalmente factible y para lo que hay «capacidad industrial de sobra».
Según los datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), España cuenta con casi 33 gigavatios (GW) de potencia eólica instalada, de los que 2,11 GW tienen más de 25 años y casi 10, más de 20 años, lo que hace que se acerquen al fin de su vida útil y se planteen procesos de repotenciación, es decir, la sustitución de los aerogeneradores antiguos por otros más avanzados.
Se trata de una decisión puramente empresarial, que no está atada a un tiempo concreto, más allá del certificado del fabricante -que antiguamente se daba para 20 años- y de variables como el envejecimiento de las máquinas o la regulación existente, que ya han tomado los responsables de 995 megavatios (MW) que se encuentran tramitando este proceso.
Según explica el director general de AEE, Juan Virgilio Márquez, a EFEverde, los primeros parques eólicos que se instalaron en el país y que son los que tienen más de 25 años, son «susceptibles» de comenzar este proceso, ante los que el sector tiene el reto de gestionar y reciclar los materiales que los conforman.
«A día de hoy todos los aerogeneradores que se están desmontando, se están tratando», asegura Márquez, quien recuerda que el sector eólico europeo adoptó un compromiso por lo que, a partir de 2025, ninguna pieza de ningún aerogenerador iba a ir destinada a ningún vertedero.
De la segunda mano a los nuevos materiales
Pero, ¿qué pasa con un aerogenerador cuando termina su vida útil? Según afirma Márquez, estos se tratan y, o bien terminan en mercados de segunda mano, o se valorizan y gestionan componente a componente.
Un proceso del que se encargan compañías como Surus, basada en soluciones de sostenibilidad y economía circular. En su caso, la empresa lleva a cabo un proceso de cinco fases que van desde la auditoría hasta la ejecución del proyecto.
El director general de negocio y soluciones sostenibles de la compañía, Javier S. Ruiz, explica a EFEverde que esos aerogeneradores pueden tener una segunda vida con su venta e instalación en otros puntos, ya sea nacional o internacional.
«Ese sería el primer paso, aerogeneradores que se venden para seguir siendo aerogeneradores, por lo tanto, no podemos hablar de residuos», afirma el experto, que asegura que un 73 % de los aerogeneradores que ellos han gestionado no han terminado en chatarra.
La pala, clave
De no ser posible esa segunda vida, se valora componente a componente, con la pala como la que más difícil es de reciclar, ya que están hechas de fibras compuestas como fibras de carbón o de vidrio.
«[Su reciclaje] ya es tecnológicamente e industrialmente viable», asegura el responsable de AEE, para quien España se ha posicionado como el país de Europa «con mayor capacidad industrial de reciclaje de palas» gracias, entre otros, a las inversiones que se han realizado en este ámbito dentro del programa de repotenciación circular, enmarcado en el Perte de economía de energías renovables e hidrógeno de almacenamiento.
Entre las empresas que han contado con subvención de este programa se encuentra EnergyLoop, una compañía participada por FFC e Iberdrola que cuenta con una planta en Cortes (Navarra) con capacidad de gestionar hasta 10.000 toneladas anuales de palas, según sus propios datos.
La compañía señala que el «100 % de una pala eólica es reciclable», con el pesaje y control de acceso, para posteriormente continuar con la separación de la parte metálica, que se envía a reciclaje como proceso metálico, y con un proceso mecánico de triturado del resto.
«Mediante este triturado mecánico se obtiene un material con salidas industriales masivas, principalmente para su valorización material mediante coprocesado, orientado al sector cementero, donde se utiliza como sustituto parcial del árido tradicional en la fabricación de cemento», explican desde la empresa.
El terreno, en las mismas condiciones
Más allá de la gestión de los aerogeneradores, las empresas tienen que dejar el terreno «exactamente igual que como estaba» antes de que ese parque se pusiera en marcha, con una actuación que, en la mayoría de los casos, consiste en retirar entre los 50 y los 70 primeros centímetros del hormigón que actúa como zapata del aerogenerador, rellenar con tierra y revegetar con la flora de la zona, explican desde Surus.
Revalorizar los componentes de los aerogeneradores para reciclar los residuos eólicos
Con el cable, «hay veces que se saca y veces que no» en función «del daño que se vaya a hacer para el medio ambiente».
Una industria en auge
Surus y EnergyLoop coinciden en señalar que el interés en este tipo de servicios ha crecido en el último año. En el caso de la primera compañía, han recibido preguntas y solicitudes de información «de decenas de proyectos», mientras que la segunda asegura que el interés «ha crecido de forma muy significativa» y prevén duplicar el número de toneladas de residuos gestionados en 2026.
Entre los motivos, las compañías mencionan el incremento de las repotenciaciones y a la mayor presión para poner en marcha modelos circulares.
Por ello, desde la AEE aseguran que en España «hay capacidad de sobra» y es el país que mejor preparado está de toda la Unión Europea para hacer frente a la demanda futura: «España va por delante, sin ninguna duda». EFE verde
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