• 19/08/2026 13:36

Frontera Verde y Azul: Mejor la naturaleza que las alambradas. Por Leopoldo Lindo (think tank The World in 2050)

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Escribe Leopoldo Lindo Solís es cofundador y director del think tank The World in 2050 (España)

 

¿Podemos hablar de ecología y Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) cuando nos referimos a la seguridad en los perímetros fronterizos de España? A primera vista, la sola formulación de la pregunta genera un pellizco de incomodidad ética. Aplicar la ingeniería ambiental, la vegetación o la regeneración marina a la contención y gestión de flujos migratorios en lugares como Ceuta y Melilla puede sonar, para los espíritus más ecologistas a una paradoja incómoda o incluso a un sofisticado ejercicio de greenwashing geopolítico. Ruego me permitan hacer un poco de auto-greenwishing.

El debate de las SbN no puede permitirse el lujo de debatirse únicamente en la comodidad del ecologismo de puertas para dentro. Debe pisar el terreno y los problemas de la sociedad. Y la realidad del terreno nos sitúa ante un dilema inaplazable: si los perímetros de delimitación territorial van a seguir existiendo por imperativo geopolítico, ¿debemos resignarnos a perpetuar el modelo de acero, hormigón y concertinas corroídas por la salinidad, o debemos exigir la transformación de esas fronteras en corredores biológicos y refugios de biodiversidad?

Durante décadas, la respuesta de la ingeniería de seguridad ha sido exclusivamente «gris»: vallas metálicas cada vez más altas, cizallas, redes mecánicas y materiales que fragmentan hábitats terrestres de altísimo valor ecológico como los espacios protegidos por la Red Natura 2000 en el entorno del barranco de Calamocarro-Benzú en Ceuta, acelerando la erosión de las laderas litorales. En el mar, ante la trágica realidad de las travesías a nado bordeando los espigones del Tarajal o Benzú, la tentación recurrente ha sido alargar las barreras físicas hacia el agua, un medio donde el metal se degrada velozmente y destruye el fondo marino.

Alternativas basadas en la naturaleza

Frente a este modelo inerte y oxidado, la ciencia y la innovación tecnológica nos demuestran que existen alternativas basadas en la propia naturaleza. En el ámbito marino, el programa Reefense, desarrollado en Estados Unidos por la agencia de investigación DARPA del Pentágono, desplegó arrecifes híbridos autorregenerativos. Estas estructuras combinan cementos de baja huella de carbono con biología adaptativa (ostras y corales) absorben la energía del oleaje, protegen la costa de la erosión y crean barreras dinámicas vivas que crecen con el tiempo. Mientras no nos engañemos, toman datos y generan alarmas tempranas. La financiación dual civil-militar no es gratis, pagas el precio de quizá abrir la Caja de Pandora.

En España, la startup Ocean Ecostructures fue galardonada por Puertos del Estado en la convocatoria Ports 4.0 a través de su proyecto OASIS, demostrando cómo la ingeniería azul puede regenerar el medio marino. Mediante su sistema BioBoosting System, instalado con la colaboración de autoridades portuarias y centros científicos como el CSIC o Eurecat, son microarrecifes biomiméticos construidos con sustratos minerales y reacciones electrolíticas transforman infraestructuras grises e inertes en oasis de vida subacuática. Equipados con sensores IoT, vehículos no tripulados y plataformas de inteligencia artificial, estos módulos monitorean en tiempo real la captación de CO2, la biodiversidad y la presencia de anomalías físicas en el agua sin necesidad de instalar redes o mallas agresivas.

En la franja terrestre, la aplicación de los principios del Diseño Ambiental para la Prevención del Delito (CPTED) que conocí por A-GLOSS ACADEMY ofrece soluciones análogas. En lugar de muros de acero, la combinación de obras de tierra (biosanjas y taludes de arcilla) con franjas de biomasa densa autóctona (especies leñosas y espinosas como el majuelo o la aliaga) genera una barrera física de enorme resistencia biomecánica para la Prevención de la Migración Ilegal (No me gusta Delito para esta casuística la verdad). Una cubierta vegetal densa absorbe la energía de cualquier esfuerzo mecánico, imposibilita el uso de escaleras o elementos de tracción fija y frena el paso por pura fricción natural, al tiempo que retiene la humedad del suelo, evita corrimientos de tierra y sirve de hábitat para la avifauna local.

Es evidente que el uso de la naturaleza para delimitar espacios no elimina las profundas tensiones éticas, sociales y políticas que rodean a las fronteras en estos tambores de Tercera Guerra Híbrida Mundial. Quien busque en las Soluciones Basadas en la Naturaleza una varita mágica que resuelva las causas estructurales de la migración no la encontrará aquí. Pero si analizamos la cuestión desde un estricto pragmatismo ambiental, entre un muro inanimado que hiere el paisaje, se oxida con el salitre y destruye el entorno, y un ecosistema vivo que fija carbono, restaura la flora autóctona, regenera los fondos marinos y ejerce una delimitación pasiva y no lesiva, la elección no deja lugar a dudas en mi opinión.

Aceptar las Soluciones Basadas en la Naturaleza en el limes sur de Europa puede parecer un ejercicio de pragmatismo incómodo. Pero, al final del día, la conclusión es simple: siempre será infinitamente mejor la naturaleza que las alambradas.

 

Leopoldo Lindo Solís es cofundador y director del think tank The World in 2050 (España)


 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFE Verde.

 

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Este blog de «influencers verdes» fue creado por Arturo Larena y ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».

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Artículo de Generico publicado en https://efeverde.com/frontera-mejor-naturaleza-alambradas-leopoldo-lindo/