• 18/07/2026 20:14

El «ruido de fondo» de la desinformación científica en tiempos de IA: las vacunas dan paso a la nutrición y el cambio climático

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Madrid.- La desinformación científica ha dejado de ocupar «una posición marginal» para convertirse en «ruido de fondo» de la dieta informativa en España, en una sociedad que cada vez se informa más a través de la inteligencia artificial (IA) y que cree recibir más mensajes falsos sobre nutrición y bienestar, y cambio climático.

Estas son las principales conclusiones de la segunda edición del estudio sobre desinformación científica en España, que ha desarrollado la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y que se ha presentado este jueves.

Frente a la edición de 2022 cuando, con la resaca todavía de la pandemia, la desinformación científica está dominada por las vacunas y el covid, los bulos se han normalizado y ya no se trata de un fenómenos de crisis, sino una dimensión constitutiva de la vida informativa cotidiana.

Acosar al mensajero para que triunfe la desinformación: cuando hablar del cambio climático es cosa de valientes

«La desinformación se ha diversificado […] Se ha colado en el terreno de lo doméstico, de lo cotidiano, no solo de gran controversia pública como veíamos en el previo», ha explicado la autora del informe Celia Díaz en una rueda de prensa organizada por el Science Media Center (SMC) España.

Pese a que los bulos sobre las vacunas continúan así, un 40 % de la sociedad cree que recibe más desinformación sobre nutrición y bienestar, seguido por el cambio climático (36,2 %), tratamientos médicos (31,9 %) y vacunas (28,3 %).

«Lo que vemos es que no hablamos ya tanto de grandes complots, sino que lo que se puede percibir es que hay informaciones que buscan alterar las decisiones cotidianas sobre qué comer, qué suplemento tomar, qué rutina seguir. Y esto es lo que marca una clara diferencia en la exposición de partida», ha continuado.

En el caso concreto del cambio climático, la percepción de la desinformación ha subido en 3,5 puntos con respecto a 2022 pese a que medio ambiente y ecología son los temas científicos menos consumidos por la sociedad (29,2 %).

El informe, además, pregunta por primera vez por el origen de los grandes incendios en verano, sobre los que el 18,7 % de la información considera que ha recibido información falsa.

La información, por redes sociales

Las redes sociales son, con diferencia, la fuente más consultada de información científica, pero también, la que genera más desconfianza.

Concretamente, siete de cada diez personas que declaran haber recibido información científica falsa en la última semana, señalan que la han recibido a través de las redes sociales de vídeo (YouTube, Instagram, TikTok) y de texto (Facebook, X, Bluesky), con el 70,7 y el 70,5 %, respectivamente.

No obstante, las redes sociales no son el canal en el que más bulos se propagan, sino que el canal presencial (boca a boca) y telefónico lo supera.

Cabe destacar, además, la irrupción de la IA, tecnología que se usa con más frecuencia que la prensa (el 32,4 % de la sociedad la usa para informarse sobre temas científicos al menos una vez a la semana), aunque solo el 33,7 % confía en ella como una fuente fiable.

Un ejemplo de desinformación en redes sociales sobre cambio climático. EFE Verifica

«Es la misma lógica que rige el consumo de redes sociales desde hace años; se usa lo que es accesible e inmediato, aunque no se confíe del todo en ello. La diferencia es que la IA es mucho más nueva, mucho más opaca en su funcionamiento y produce contenidos cuya veracidad es más difícil de distinguir», recoge el informe.

En general, la sociedad confía en el personal científico (83,8 %) y la Agencia Estatal de Meteorología (73,9 %), pero no se fía nada de los políticos (11,9 %), los gobiernos autonómicos (28,9 %) y el Gobierno de España (29,1 %) cuando hablan de ciencia. Tampoco de los periodistas, a los que, además, un 45,6 % atribuye la responsabilidad de originar bulos.

Ante esta desconfianza, Díaz pide una mayor alfabetización mediática: «No hay una distinción muy clara entre cuáles son los medios con profesionales, un respaldo editorial, etc. con otros divulgadores que no tiene por qué tener un medio o profesión de periodista».

El otro, peor

El 51,5 % de las personas encuestadas se sienten seguras de su propia capacidad para detectar bulos, pero solo el 3 % cree que la persona promedio en España puede distinguir la desinformación.

Este «sesgo de superioridad informativa» lleva, según el autor del informe Pedro Cabrera, a que los ciudadanos pidan «un mayor nivel de regulación pública».

Concretamente, el 63,8 % apoya que el Gobierno restrinja la información falsa, aunque eso limite la libertad de prensa.

¿Y si fuera mentira?

Según los resultados del informe, cuando se invita a las personas a reflexionar sobre la credibilidad de un contenido, se frena la difusión de patrañas, aunque «con un coste que no conviene ignorar», dado que el mismo estímulo reduce compartir informaciones verdaderas.

En el extremo contrario, cuando las personas reflexionan sobre qué emociones les hace sentir ese contenido, aumenta su tendencia a compartirlo. 

«Esto tiene una implicación concreta para el diseño de campañas de alfabetización, que lo que deben perseguir también es entrenar la verificación precisamente en el momento en el que las noticias generan emociones», ha asegurado Cabrera.

En este caso, los factores que más influyen en la intención de compartir desinformaciones científicas son el pensamiento conspirativo, las actitudes populistas hacia la ciencia y el consumo pasivo de noticias.

Este pensamiento de «las noticias me encuentran» o, lo que es lo mismo, que no se necesitan buscar noticias porque llegan a través de redes sociales se asocia también con una mayor exposición a la desinformación.

Además, uno de cada cuatro españoles presenta actitudes de populismo científico: prefieren el sentido común a los estudios científicos o creen que estos están confabulados con empresas y políticos.

Ante este panorama, el estudio recomienda incorporar la IA en la alfabetización mediática, promover la alfabetización científica, aprovechar la confianza en los científicos o entrenar la verificación bajo activación emocional, entre otros. EFE Verde

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Artículo de Mari Navas publicado en https://efeverde.com/ruido-fondo-desinformacion-cientifica-ia-cambio-climatico/