Ana Tuñas Matilla
El meloncillo (Herpestes ichneumon) está ampliando su área de distribución en España y se está extendiendo desde el sur del país hacia el norte y el este gracias a que el aumento de las temperaturas por el calentamiento global y el abandono rural propician la aparición de nuevos hábitats adaptados a sus características, según los expertos consultados por EFE Verde.
Este carnívoro, única mangosta presente en Europa Occidental y cuyo hábitat se limitaba al suroeste de la Península Ibérica, ha alcanzado ya La Rioja, donde cámaras de fototrampeo han captado ejemplares en dos ocasiones, una en 2022 y otra este año, según el artículo publicado por César Aguilar y Daniel Cara, de Tragsatec, y David Albina, del Servicio de Gestión Forestal autonómico.
Las citas anteriores más próximas están a entre 80 y 100 kilómetros en las provincias de Soria, Burgos y Segovia, en el corredor del río Duero que conecta con Valladolid, donde el meloncillo ya está asentado, añade el artículo.
Según los autores, el hábitat montañoso y la escasez de conejo en las localidades riojanas donde ha sido visto, hacen poco probable que exista una población reproductora de la especie en la zona.
No obstante, si la llegada de dispersantes continúa y alcanzan la Depresión del Ebro, un hábitat favorable a priori por la densidad de conejo, en su opinión, es probable que la especie llegue a establecerse en la zona.
No le gusta el frío
Al meloncillo le gustan los ambientes «cálidos», pues parece que con temperaturas medias por debajo de los de 10 grados no logra reproducirse, así como los espacios dominados por matorral y bosque, ha explicado Pablo Ferreras, investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos del Centro Superior de Investigaciones Científicas (IREC-CSIC).
Con esas preferencias, el abandono rural, que está propiciando la matorralización de terrenos agrícolas y su conversión en suelo forestal, junto al incremento de las temperaturas asociado al calentamiento global, estarían ayudando a su expansión por España.

Origen
En cuanto a su origen, hasta hace poco se pensaba que había sido introducido por el hombre en la Península durante las ocupaciones musulmana o romana. Sin embargo, recientes estudios genéticos indican que llegó de manera natural y por sí solo desde África atravesando el Estrecho, aprovechando descensos del nivel del mar, ha explicado Ferreras.
«Se sabe que está presente desde hace mucho tiempo en el suroeste de Portugal y España. Se apostaba por introducciones durante la ocupación musulmana o romana (…) pero trabajos genéticos que se han hecho parecen indicar que hay una diferenciación suficiente con las poblaciones africanas que permiten deducir que llegó a la Península antes de la presencia humana, lo que la convertiría en autóctona», ha subrayado.
Las discusiones sobre su origen no son baladíes, sobre todo porque hay sectores, como el de la caza, que sostienen que es alóctona y, por tanto, no debería estar aquí e, incluso, abogan por su eliminación.

¿Hay muchos?
«También se dice que es muy abundante, pero los trabajos que hemos hecho indican que no es así, ni mucho menos», ha aseverado Ferreras.
En este sentido, ha explicado que se trata del único carnívoro ibérico de hábitos diurnos, lo que unido a que se desplaza en grupos familiares hace que sea más fácilmente observable y eso dé la sensación de que es muy abundante cuando, realmente, los pocos trabajos que hay indican que no es así.
En cuanto a su alimentación, se trata de un animal generalista (aproveha una gran variedad de recursos para adaptarse facilmente a los sitios), aunque se ha visto que donde hay abundancia de conejos, basa su dieta en ellos.
Los cazadores lo consideran una amenaza para las piezas de caza menor, como conejos y perdices. «Sin embargo, hemos estudiado su efecto sobre poblaciones de conejos y perdices y hemos visto que, en general, es muy limitado. Es muy raro que consuma perdices, eso no quita para que donde haya mucha abundancia de meloncillo y poca perdiz, pueda notarse», ha apuntado el experto, que ha subrayado que, desde el punto de vista biológico, no está justificado el control letal de sus poblaciones, permitido en Extremadura y Andalucía.

En los últimos 20 años
«Hemos estudiado la expansión del meloncillo y parece que, efectivamente, está aumentado su distribución con presencia en más zonas de las que estaba hace unos 20 años», ha apuntado el biólogo e investigador Miguel Delibes, ex director de la Estación Biológica de Doñana.
En Portugal también hay una expansión desde el sur hacia el norte y la mayoría de estudios coinciden en que la causa tiene que ver tanto con el hecho de que hay más superficie de vegetación natural por el abandono rural, como con el aumento de temperaturas en las zonas del norte.
En los últimos años ha habido observaciones verificadas en el norte de Castilla y León, Galicia, La Rioja, Teruel, Comunidad Valenciana, Alicante, Almería o Soria, zonas donde no había constancia de la presencia de la especie.
No obstante, ha subrayado, muchas de estas observaciones son puntuales, lo que significa que aunque se haya visto a un meloncillo eso no quiere decir que haya establecido. Probablemente, son animales en dispersión que, en la mayoría de los casos, mueren sin llegar a crear una población estable.
En cuanto a su aceptación, ha apuntado que han hecho estudios en Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha sobre la opinión de los cazadores en relación a esta expansión del meloncillo que indican que, en general, se oponen a su expansión por la creencia de que impacta sobre las especies de caza menor, como conejo y perdiz.
Sin embargo, si preguntas a un agricultor, cuya actividad se ve impactada por los daños en cultivos causados por los conejos, la opinión será diferente. EFE Verde
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