• 13/07/2026 12:18

El calor y su posible influencia en el desarrollo cerebral infantil: el tálamo crece más despacio

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La exposición al calor durante el embarazo y los primeros años de vida podría influir en el desarrollo cerebral infantil, según un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), que relaciona las elevadas temperaturas con un crecimiento más lento del tálamo, una región cerebral que participa en el procesamiento de la información que nos llega a través de los sentidos.

La función principal del tálamo es recibir señales nerviosas (como estímulos visuales, auditivos o táctiles), procesarlas y redirigirlas a las áreas específicas de la corteza cerebral para que sean interpretadas.

Efectos duraderos

La investigación, publicada en Environment International, sugiere que la exposición al calor en las primeras etapas de la vida podría tener efectos duraderos sobre el crecimiento cerebral.

Esto es así porque tanto el embarazo como los primeros años de vida son etapas especialmente críticas para la formación del cerebro, pues en ellas crece rápidamente y es especialmente sensible a los factores ambientales.

Aunque estudios previos han relacionado la exposición al calor con alteraciones cognitivas y problemas de salud mental, todavía existe poca evidencia sobre sus efectos en la estructura cerebral.

Datos de más de 3.200 niños

«Queríamos analizar si la exposición al calor o al frío desde la concepción hasta los 8,5 años de edad se asociaba con cambios en el desarrollo cerebral durante la infancia tardía y la adolescencia, e identificar los periodos en los que el cerebro es más vulnerable», ha explicado en un comunicado Laura Granés, investigadora de ISGlobal y del IDIAPJGol y primera autora del estudio.

Para llevar a cabo el estudio, que incluyó a 3.251 niños y niñas de la cohorte de nacimiento Generation R Study de Países Bajos, los investigadores usaron un modelo climático de alta resolución que proporcionó estimaciones semanales de la temperatura exterior durante el embarazo y estimaciones mensuales desde el nacimiento hasta los 8,5 años en el lugar de residencia de cada participante.

Posteriormente, analizaron resonancias magnéticas cerebrales realizadas aproximadamente a los 10 y a los 14 años, lo que permitió medir cómo variaba el volumen de 11 estructuras cerebrales a lo largo del tiempo y estudiar si dichos cambios estaban relacionados con la exposición previa al calor o al frío.

¿Por qué el tálamo?

De todas las regiones cerebrales analizadas, solo el tálamo mostró una asociación consistente con la exposición al calor en las primeras etapas de la vida.

El equipo investigador considera que esta región podría ser especialmente sensible porque comienza a desarrollarse muy temprano durante el embarazo y sigue un calendario de formación muy estrictamente regulado.

Además, su elevada irrigación sanguínea durante el desarrollo fetal podría hacerla más vulnerable a los cambios provocados por el calor que afectan a la placenta o al flujo sanguíneo hacia el feto.

Máximo riesgo: desde la concepción al quinto mes de vida

El estudio identificó un periodo claro de vulnerabilidad que abarca el embarazo y los cinco primeros meses tras el nacimiento.

En comparación con una temperatura media de referencia de 12,5 °C, la exposición a temperaturas medias mensuales de 20,5 °C durante este periodo (calculadas a partir de las temperaturas diurnas y nocturnas) se asoció con un crecimiento más lento del tálamo entre los 9 y los 15 años de edad.

No se observaron asociaciones similares ni en el resto de estructuras cerebrales analizadas ni con la exposición a temperaturas frías.

Los efectos del calor

Aunque el estudio no estaba diseñado para identificar los mecanismos biológicos implicados, investigaciones previas apuntan a varias posibles explicaciones.

La exposición al calor durante el embarazo podría alterar los niveles de hormonas del estrés maternas, afectar a la capacidad de la placenta para proteger al feto en desarrollo frente a estas hormonas o modificar la señalización de la serotonina, un proceso fundamental para la formación de las conexiones entre el tálamo y la corteza cerebral, según la misma fuente.

Asimismo, la inflamación y el estrés oxidativo asociados al calor podrían contribuir a estos efectos, si bien son necesarios más estudios para confirmarlo, según la misma fuente.

Adolescencia: agresividad e infracción de normas

El equipo investigador también observó que un crecimiento más lento del tálamo se asociaba con una mayor presencia de problemas de conducta externalizantes durante la adolescencia, como comportamientos agresivos e infracciones de las normas.

Sin embargo, no encontraron una asociación con el rendimiento cognitivo.

Los futuros estudios deberán investigar si la exposición al calor en las primeras etapas de la vida contribuye a la aparición de trastornos del neurodesarrollo y si las alteraciones en la maduración del tálamo pueden ayudar a explicar estas asociaciones, ha apuntado Esmée Essers, investigadora de ISGlobal y coautora del estudio.

A medida que las temperaturas globales siguen aumentando, adoptar medidas para reducir la exposición al calor durante el embarazo y los primeros meses de vida podría desempeñar un papel importante en la protección del desarrollo cerebral infantil, según Mònica Guxens, profesora de investigación ICREA en ISGlobal y coordinadora del estudio. EFE Verde

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Artículo de Ana Tuñas Matilla publicado en https://efeverde.com/el-calor-y-su-posible-influencia-en-el-desarrollo-cerebral-infantil-el-talamo-crece-mas-despacio/