• 07/08/2026 10:12

Drones y ADN del soplo: claves para estudiar a los rorcuales del Mediterráneo

(origen) Julia Rodríguez Ago 7, 2026 , , , , , ,
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Julia Rodríguez

Madrid.- Un total de 127 rorcuales comunes, el segundo animal más grande del planeta, fueron avistados frente a las costas de la Marina Alta (Alicante) durante la última campaña científica de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), una cifra que no implica necesariamente un aumento de la población, sino mayor esfuerzo de seguimiento realizado hasta la fecha para conocer la migración de esta especie amenazada.

El catedrático de Zoología de la UPV y secretario del Instituto de Investigación para la Gestión de Zonas Costeras, Eduardo Jorge Belda Pérez, ha explicado a EFE Verde que los datos obtenidos servirán como base para estimar cuántos rorcuales atraviesan cada año las costas mediterráneas españolas en su migración hacia el Atlántico.

«Sabemos que todos los años, al menos desde 2011, pasa un número indeterminado de rorcuales por Denia. Los datos de este año reflejan el mayor esfuerzo realizado y nos proporcionan la base para poder estimar cuántos rorcuales pasan cada año en migración hacia el Atlántico», ha señalado.

Un gigante del Mediterráneo

Aunque popularmente se habla de ballenas, los rorcuales constituyen un grupo con características propias. Según Belda, se distinguen por su cuerpo más estilizado, la presencia de una aleta dorsal y, sobre todo, por los pliegues o surcos situados en la garganta, que les permite expandir enormemente la boca para alimentarse.

A diferencia de ellos, las llamadas ballenas verdadera carecen de aleta dorsal y presentan una cabeza mucho más grande en proporción al cuerpo.

Un punto clave en la migración

La investigación confirma la importancia de las aguas de la Marina Alta para esta especie. En concreto, el cabo de la Nao constituye un enclave estratégico dentro de la ruta migratoria que siguen los rorcuales hacia sus zonas de alimentación.

El proyecto, en el que participa la UPV, pretende mejorar el conocimiento sobre los patrones migratorios y la distribución del rorcual común en tres áreas clave: el sur de la demarcación levantino-balear, el mar de Alborán y las aguas atlánticas, especialmente frente a las rías gallegas.

Para ello, el equipo combina observaciones desde embarcaciones y tierra, fotoidentificación mediante drones, seguimiento satelital y modelos ecológicos con el objetivo de localizar áreas críticas de alimentación, reproducción y migración.

Además, los investigadores estudian cómo estas zonas coinciden con espacios protegido y con amenazas como el tráfico marítimo o el cambio climático.

Drones para identificar a cada ejemplar

Uno de los aspectos más innovadores de la campaña ha sido la identificación individual de más de 80 rorcuales gracias a imágenes obtenidas con drones.

Belda ha explicado que cada animal posee un patrón único de marcas y coloraciones en la parte dorsal del cuerpo, lo que permite reconocerlo mediante fotografías.

Comparando imágenes tomadas en diferentes momentos y lugares, los científicos pueden seguir los desplazamiento de cada ejemplar, estimar el tamaño de la población y estudiar aspectos como la supervivencia o el éxito reproductor.

El soplo, una fuente de información científica

La campaña también ha incorporado una técnica poco habitual: la recogida de muestras del soplo de los rorcuales mediante un dron equipado con una placa de Petri.

El procedimiento consiste en situar el dron sobre el animal cuando emerge para respirar, de manera que el vapor de agua expulsado queda depositado sobre la placa sin necesidad de contactar con el cetáceo.

Estas muestras permiten obtener ADN para conocer la identidad genética de los individuos, determinar su sexo, estudiar la relación con otras poblaciones de rorcuales del Atlántico y analizar su estado de salud, un trabajo que la UPV desarrolla junto a investigadores del Hospital Universitario y Politécnico de la Universidad de Valencia.

Además, este material genético puede utilizarse como una «huella digital» que facilite la identificación individual de cada ejemplar.

Belda ha destacado que todas estas técnicas son completamente no invasivas, ya que permiten recopilar información científica sin alterar el comportamiento de los cetáceos ni causarles ningún daño.

«Es una cuestión de bienestar animal», ha resumido.

Tráfico marítimo y cambio climático

El rorcual común del Mediterráneo está catalogado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie en peligro.

Según el investigador, la población mediterránea cuenta con menos de 1.500 individuos adultos y afronta tres grandes amenazas: el reducido tamaño poblacional, las colisiones con embarcaciones y los efectos del cambio climático.

El aumento de la temperatura del mar ya está alterando la disponibilidad de alimento y los modelos científicos prevén una reducción del hábitat adecuado para la especie en las próximas décadas.

Una especie clave para el Mediterráneo

Para Bleda, conservar al rorcual común va mucho más allá de proteger al segundo animal más grande del planeta.

Esta especie desempeña un papel esencial en el funcionamiento del ecosistema mediterráneo al favorecer el reciclaje de nutrientes, contribuir a la abundancia de otras especies marinas y actuar como un importante reservorio natural de dióxido de carbono, ayudando así a mitigar los efectos del cambio climático.

«Lo importante no es solo la conservación de una especie emblemática; mejorar la conservación de esta especie es mejorar nuestra vida», ha concluido el investigador, quien destaca, además, que contemplar estos gigantes marinos frente a las costas de la Marina Alta constituye «un espectáculo increíble».

jra/mnc


 

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Artículo de Julia Rodríguez publicado en https://efeverde.com/claves-estudiar-rorcuales-mediterraneo/