• 01/05/2026 15:19

Así se protegen los robles de sus depredadores: brotan más tarde para dejarlos sin comida

(origen) Ana Tuñas Matilla May 1, 2026 , , , , , , , , ,
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Un equipo internacional de investigadores ha descubierto cómo se protegen los robles de sus «depredadores», como orugas o polillas: si un año sufren una infestación, al siguiente brotan días más tarde para evitar que las larvas se coman sus hojas tiernas y con ello reducir sus posibilidades de supervivencia, así como los daños que provocan a los árboles.

En el estudio, publicado en Nature Ecology & Evolution, los investigadores explican que muchos insectos, especialmente las orugas, nacen en primavera, justo cuando las hojas de los árboles son jóvenes y tiernas, lo que facilita que las puedan comer.

Los daños caen un 55 %

Si los robles sufren una fuerte infestación de orugas en un año determinado, a la primavera siguiente, para defenderse, retrasan la brotación de sus hojas tres días. Esto hace que, al eclosionar, la orugas se encuentren «literalmente» con el «plato vacío», es decir, sin hojas que poder comer.

Según los investigadores, esta estrategia es sumamente eficaz porque reduce drásticamente la tasa de supervivencia de los insectos, mientras que los daños causados al árbol ​​por su alimentación caen el 55 %.

Esta táctica es más eficiente para el roble que una defensa química, como producir taninos amargos presentes en las hojas, para lo que el árbol tiene que gastar mucha energía, según Soumen Mallick, investigador del Biocentro de la Universidad de Würzburg y autor principal del estudio.

Una oruga sobre una yema sin brotar @Sven Finnberg

Cambio radical en la comprensión del bosque 

Para el investigador, este descubrimiento «cambia radicalmente nuestra comprensión del inicio de la primavera en el bosque» y demuestra que los árboles no solo reaccionan pasivamente al clima en cuanto al momento en que brotan sus hojas, sino que también responden de forma flexible a las amenazas biológicas.

Esto explica, por primera vez y de forma concluyente, por qué en algunas primaveras el bosque no reverdece tan rápido como cabría esperar según las temperaturas, han apuntado los reponsables del estudio, que consideran que sus hallazgos son de gran importancia para la conservación de la naturaleza.

Los modelos informáticos usados hasta ahora suelen calcular el estado del bosque de forma imprecisa, ya que consideran casi exclusivamente factores «inertes» como la temperatura e ignoran las interacciones biológicas entre plantas e insectos.

Pero los árboles, afirman, se encuentran inmersos en una especie de tira y afloja evolutivo: mientras el aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático los impulsa a brotar cada vez más temprano, la presión de los insectos los obliga a retrasar su brotación.

La ventaja de esta táctica dilatoria es que es temporal y reversible y, dado que los árboles solo brotan más tarde tras una infestación real, los insectos no pueden adaptarse de forma permanente, según la misma fuente.

Cómo se hizo

Para demostrar estas conexiones, el equipo utilizó métodos interdisciplinarios de vanguardia procedentes de la ecología y la teledetección.

Anteriormente, tenían que observar minuciosamente cada árbol individualmente desde el suelo. Sin embargo, para este estudio, se monitorizó continuamente un área de 2.400 kilómetros cuadrados en el norte de Baviera utilizando datos del satélite Sentinel-1, del programa de observación satelital de la Tierra europeo Copernicus

Según explican los investigadores, la particularidad de estos satélites de radar es que proporcionan datos precisos sobre el estado de las copas de los árboles, incluso en condiciones de densa nubosidad.

En total, analizaron 137.500 observaciones individuales de 2017 a 2021. Los satélites proporcionaron datos con una resolución de 10×10 metros por píxel, lo que corresponde aproximadamente a la copa de un solo árbol (analizaron 27.500 píxeles de este tipo en 60 áreas forestales en Alemania).

Esto permitió, por ejemplo, analizar lo sucedido en 2019, cuando la región sufrió un brote masivo de polilla gitana. Los sensores de radar registraron con exactitud qué árboles quedaron desprovistos de hojas y cómo reaccionaron al año siguiente.

Además de investigadores de la Universidad de Würzburg, en el estudio han participado científicos de las universidades de Gotinga, Técnica de Munich, Adam Mickiewicz de Poznań (Polonia), Lorena (Francia), Ciencias de la Vida de Praga (República Checa), de los institutos Thünen y Julius Kühn, del Parque Nacional del Bosque Bávaro y del Centro Nacional de la Investigación Científica de Rennes. EFE Verde

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Artículo de Ana Tuñas Matilla publicado en https://efeverde.com/asi-se-protegen-los-robles-de-sus-depredadores-brotan-mas-tarde-para-dejarlos-sin-comida/