La asesoría jurídica de la compañía cumple dos años con proyectos de asesoramiento y formación dirigidos a entidades sociales y colectivos vulnerables. Repsol ha extendido además la iniciativa fuera de España y se incorporó en julio al Patronato de la Fundación Pro Bono España.

El conocimiento jurídico generado dentro de una gran empresa puede tener también una utilidad fuera de su actividad corporativa. Con esa idea, la Dirección General de Asuntos Legales de Repsol puso en marcha hace dos años su Programa Pro Bono Jurídico, una iniciativa que ha involucrado ya a 31 profesionales en proyectos de asesoramiento, formación y colaboración con entidades sociales.
El programa permite que los abogados de la compañía aporten voluntariamente su experiencia profesional a organizaciones y colectivos que tienen dificultades para acceder a asesoramiento jurídico especializado. Todos los profesionales del área legal forman parte de la iniciativa, aunque la participación en los diferentes asuntos se realiza de forma voluntaria.
Después de sus primeros dos años en España, Repsol ha comenzado además a trasladar el modelo a otros países en los que opera, entre ellos Portugal, Perú, Estados Unidos y Bolivia. La intención es configurar progresivamente una red internacional de colaboración, adaptando los proyectos a las necesidades jurídicas y sociales de cada país.
La responsable de NewLaw & Digital y del Programa Pro Bono del equipo legal de Repsol, María Pedrosa, considera que estos dos primeros años han demostrado la capacidad del programa para conectar la experiencia profesional de los abogados con necesidades sociales concretas.
“Detrás de cada colaboración hay personas que han decidido generosamente aportar su tiempo, sus conocimientos y su forma de entender el Derecho para contribuir a objetivos que trascienden nuestra actividad jurídica”, señala Pedrosa, quien apunta que la acogida obtenida anima a la compañía a ampliar el alcance de la iniciativa.
Del compliance empresarial al tercer sector
Uno de los proyectos desarrollados durante el último año muestra cómo conocimientos habitualmente vinculados a la asesoría jurídica empresarial pueden trasladarse a organizaciones sociales. Cinco abogados de Repsol especializados en Derecho Penal, Gobierno Corporativo y Protección de Datos participaron en la elaboración del Código de Ética y Conducta de la Federación Pinardi, entidad que trabaja con niños, adolescentes, jóvenes, mujeres y familias en situación de vulnerabilidad.
El equipo trasladó herramientas propias del compliance corporativo a las necesidades de la organización y desarrolló un sistema adaptado a su estructura y actividad.
La segunda vertiente del programa está relacionada con la formación. En colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos y la Fundación Esfera, profesionales de Repsol han participado en el grado universitario de Asistente Jurídico para personas con discapacidad intelectual, impartiendo contenidos relacionados con tareas administrativas, funciones de paralegal y Derecho Mercantil.
El programa ha colaborado asimismo con organizaciones como la Asociación Síndrome Phelan-McDermid, Fundación Child Héroes y la Asociación Española de Síndrome de Nariz.
El modelo desarrollado por la compañía se articula principalmente a través de acuerdos con fundaciones y organizaciones que identifican las necesidades de asistencia jurídica y mediante la participación en clínicas jurídicas y programas universitarios.
Repsol entra en el Patronato de la Fundación Pro Bono España
La iniciativa ha dado este año un paso adicional en su institucionalización. En julio de 2026, Repsol se incorporó como patrono a la Fundación Pro Bono España, organización especializada en conectar las capacidades de los profesionales del Derecho con las necesidades jurídicas de entidades del tercer sector.
La compañía prevé aportar al Patronato su experiencia en la integración del Pro Bono dentro de una asesoría jurídica corporativa, además de capacidad organizativa y conocimientos en la gestión de proyectos multidisciplinares.
La incorporación se produce en un momento en el que las asesorías jurídicas de las grandes compañías están ampliando progresivamente su papel más allá de las funciones tradicionales de prevención de riesgos, cumplimiento normativo y apoyo al negocio. El Pro Bono abre una vía para que parte de ese conocimiento especializado pueda ponerse también a disposición de organizaciones que difícilmente tendrían acceso a esos recursos en condiciones ordinarias.
Una jornada para compartir experiencias
Coincidiendo con el segundo aniversario del programa, Repsol ha celebrado este mes de septiembre su II Jornada Anual de Pro Bono, con la participación de profesionales de su área legal, universidades y entidades sociales.
En el encuentro se presentaron experiencias desarrolladas junto a la Fundación Pro Bono España, Fundación Esfera, Fundación Lukas y la Clínica Jurídica de ICADE.
El director general de Asuntos Legales de Repsol, Pablo Blanco, aprovechó la clausura para animar a más profesionales a participar en los proyectos y defendió que la profesión jurídica puede contribuir con sus conocimientos al trabajo que realizan las entidades sociales del tercer sector.
Dos años después de su puesta en marcha, el programa entra así en una segunda etapa: de las primeras colaboraciones puntuales a una estructura más estable, vinculada a entidades especializadas y universidades y con una incipiente dimensión internacional. Para la asesoría jurídica de Repsol, el reto será ahora convertir esa participación voluntaria en una práctica capaz de mantenerse en el tiempo y ampliar el número de proyectos y profesionales implicados.
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