Hay dos números que esta primavera viajan en direcciones opuestas, y de su cruce depende buena parte de lo que ocurra en los mercados durante el verano. El primero lleva medio siglo cayendo: el coste de poner un kilogramo en órbita. En la era del transbordador espacial rondaba los 54.000 dólares; hoy, con el Falcon […]