Ocurrió en silencio, en los sótanos burocráticos del sistema judicial federal estadounidense. Un despacho de abogados —no cualquiera, sino uno de los más respetados y temidos del planeta, Sullivan & Cromwell— presentó ante un tribunal de quiebras de Nueva York un escrito plagado de citas judiciales que no existían. Las había inventado una máquina. Y […]