La sexta edición del encuentro organizado por Global LegalTech Hub reunió en Madrid a más de 70 ponentes internacionales y 17 empresas tecnológicas. El futuro del trabajo jurídico, la formación de los abogados y el acceso a la justicia protagonizaron unas jornadas que concluyeron con la presentación del primer borrador del Legal Manifesto.

La inteligencia artificial está dejando de ser una novedad tecnológica para convertirse en un factor que obliga a los despachos de abogados y departamentos jurídicos a revisar sus procesos de trabajo, sus modelos de negocio y la formación de sus profesionales. Esta fue una de las principales conclusiones de GLTHDAY 2026, celebrado del 5 al 7 de octubre en Madrid, que reunió a representantes del sector legal y tecnológico de Europa, América y Asia.
Organizado por Global LegalTech Hub, el encuentro celebró su sexta edición con más de 70 ponentes y la participación de 24 patrocinadores. Durante tres jornadas, abogados, responsables de asesorías jurídicas, empresas tecnológicas y especialistas en innovación debatieron sobre las consecuencias de la digitalización para el ejercicio profesional del Derecho.
Uno de los principales resultados del encuentro fue la presentación del primer borrador del Legal Manifesto, un documento elaborado a partir de las reflexiones de la comunidad LegalTech que pretende identificar las prioridades y los desafíos que afrontará el sector en los próximos años.
La inteligencia artificial obliga a replantear el trabajo de los abogados
Más allá de las posibilidades técnicas de las nuevas herramientas, buena parte de los debates se centró en cómo está cambiando el valor que aportan los profesionales jurídicos.
La automatización de tareas como la revisión documental, la clasificación de contratos o la búsqueda de información está modificando determinadas actividades que tradicionalmente requerían una considerable dedicación de tiempo.
Sin embargo, los participantes coincidieron en señalar que la incorporación de inteligencia artificial no elimina la necesidad de criterio profesional. Por el contrario, adquieren mayor importancia la capacidad para formular preguntas adecuadas, interpretar los resultados, detectar errores y asumir la responsabilidad sobre las decisiones jurídicas.
Albert Ferré, CEO de Global LegalTech Hub, abordó estas cuestiones durante una conversación con Óscar Bartoli, de CaixaBank, en la que también se analizaron la complejidad regulatoria, la claridad de la comunicación jurídica y las nuevas exigencias de los clientes.
«Nada es justo si no se entiende», afirmó Ferré, al destacar la importancia de hacer más comprensible el lenguaje jurídico.
El debate planteó además una cuestión que empieza a adquirir relevancia en los despachos: cómo utilizar el tiempo que permite ahorrar la tecnología y de qué manera trasladar esa mayor eficiencia a un mejor servicio para los clientes.
La adopción tecnológica exige cambiar los procesos
Otro de los asuntos recurrentes fue la distancia que todavía existe entre las posibilidades que ofrecen las soluciones LegalTech y su integración efectiva en el trabajo cotidiano de los profesionales.
Durante las sesiones dedicadas a la adopción tecnológica se insistió en que incorporar nuevas aplicaciones no garantiza por sí mismo una mejora de la productividad o de la calidad del asesoramiento.
Ross McNairn, de Wordsmith, presentó aplicaciones de inteligencia artificial para clasificar contratos y analizar documentación empresarial, mientras que Tom Martin, CEO de LawDroid, defendió la importancia de identificar previamente las necesidades que se pretende resolver.
En esta misma línea, Bradley Collins y Merlín Beyts, de LegalTechTalk, abordaron la evolución desde la experimentación con herramientas tecnológicas hacia una transformación más profunda de los procesos y servicios jurídicos.
«Tienes que empezar con el problema, no con cualquier herramienta», resumió Beyts.
El encuentro incluyó también sesiones de presentación de soluciones tecnológicas en las que participaron 17 empresas del ecosistema LegalTech, entre ellas Harvey, Wordsmith y Libra.
El acceso a la justicia y los límites de la tecnología
La transformación digital de la abogacía no fue el único asunto abordado durante GLTHDAY. Las mesas de debate también analizaron las posibilidades de la tecnología para mejorar el acceso a la justicia y reducir determinadas barreras económicas, lingüísticas y digitales.
En la sesión Justice by Design: What Technology Can and Can’t Fix, Lance Bartholomeusz, asesor jurídico general del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, defendió la necesidad de contar con los destinatarios de las soluciones tecnológicas desde las primeras fases de su diseño.
«Si estás diseñando algo para los refugiados, necesitas trabajar con los refugiados», señaló.
La reflexión puso de manifiesto que las herramientas digitales pueden facilitar el acceso a determinados servicios jurídicos, pero su eficacia depende también de las circunstancias de las personas que deben utilizarlas y de la capacidad de las instituciones para incorporarlas.
Otras mesas abordaron cuestiones como la ciberseguridad, el cumplimiento normativo en inteligencia artificial, los desafíos de los grandes despachos, el funcionamiento de los departamentos jurídicos internos y las posibilidades del legal design.
La formación de los futuros abogados, ante un nuevo escenario
La incorporación de inteligencia artificial al ejercicio profesional plantea también interrogantes sobre la formación universitaria y el aprendizaje de los abogados más jóvenes.
Eugenia Navarro y Esperanza Ferrando Nicolau analizaron cómo adaptar los modelos educativos a un contexto en el que las herramientas tecnológicas pueden generar respuestas y documentos jurídicos en cuestión de segundos.
La rapidez de estos sistemas obliga a prestar mayor atención a la comprensión de los problemas jurídicos, la formulación de preguntas y la revisión crítica de los resultados.
En otra sesión, Celia Vega-Penichet, José Antonio Sánchez y David Suárez profundizaron en la importancia de mantener la supervisión humana y la responsabilidad profesional sobre los trabajos realizados con apoyo de inteligencia artificial.
Estas reflexiones afectan especialmente a los perfiles júnior, cuyo aprendizaje tradicional se ha basado en buena medida en tareas de investigación, revisión y elaboración documental que ahora pueden automatizarse parcialmente.
Un manifiesto para orientar la transformación del sector
El encuentro concluyó con la presentación del primer borrador del Legal Manifesto, una iniciativa de Global LegalTech Hub que pretende recoger las principales prioridades identificadas por los profesionales y organizaciones participantes.
El documento aspira a servir como punto de partida para nuevas iniciativas de colaboración y debate sobre el futuro de los servicios jurídicos.
«GLTHDAY demuestra que el futuro del sector legal no se construye desde una única perspectiva, sino desde la colaboración entre quienes lo están transformando. Durante estos tres días hemos compartido experiencias, cuestionado modelos y, sobre todo, puesto sobre la mesa las decisiones que debemos tomar como comunidad», afirmó Albert Ferré.
La organización anunció también la celebración de la segunda edición de The Spring Edition, prevista para el 2 de marzo de 2027 en Barcelona, como evento paralelo oficial del Mobile World Congress.
Con esta sexta edición, GLTHDAY ha puesto de manifiesto que el debate sobre la inteligencia artificial en el sector jurídico está evolucionando. La cuestión ya no se limita a conocer qué pueden hacer las nuevas herramientas, sino a determinar cómo deben integrarse en el ejercicio profesional, qué competencias necesitarán los abogados y cómo garantizar que la transformación tecnológica contribuya a mejorar la prestación de los servicios jurídicos.
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