• 09/05/2026 10:01

Día de Europa y abogacía internacional: proteger el ejercicio profesional para fortalecer el Estado de Derecho

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Cristina Crespo, Diputada de la Junta de Gobierno del ICAB

Cristina Crespo

El Día de Europa no es para mí una fecha lejana ni abstracta. Tiene nombre, me trae recuerdos y me despierta emociones muy concretas. El 1 de enero de 1986 España —junto con Portugal— entró en la entonces Comunidad Económica Europea. Yo estaba terminando la carrera de Derecho, en un momento vital en el que todo parecía posible.

Recuerdo bien la ilusión colectiva que se vivía entonces. Europa representaba apertura, modernidad, cooperación y futuro. Para quienes estudiábamos Derecho, además, Europa era también un horizonte nuevo: una forma distinta de entender el ordenamiento jurídico, las instituciones y la manera de convivir con los países del entorno.

Algunos compañeros de mi promoción fueron pioneros. Fueron de los primeros en ir a estudiar a Bruselas, movidos únicamente por esa ilusión de formar parte del proyecto europeo y por el deseo de conocer desde primera fila su legislación y sus instituciones.   Era una apuesta llena de entusiasmo por salir al exterior y de convicción europeísta.

Hoy, con motivo de la celebración del Día de Europa, el Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) ha organizado una nueva edición del Encuentro Internacional Jacques Henry, una cita ya consolidada que reúne a representantes de la abogacía internacional para reflexionar sobre los grandes retos jurídicos y sociales que afronta Europa -no solo la UE- en la actualidad. Este foro se ha convertido en un espacio privilegiado de diálogo entre profesionales del derecho de distintos países, con una mirada claramente europea y comprometida con los valores comunes.

En esta edición, el Encuentro ha puesto el foco en cuestiones de enorme actualidad, como son el acceso a la vivienda y la salud emocional de los abogados, dos ámbitos que inciden directamente tanto en la cohesión social como en la calidad de nuestro ejercicio profesional.

Estos debates se enmarcan en un contexto más amplio de retos estructurales de la abogacía actual, y en la necesidad de reivindicar el derecho de los abogados a ejercer la profesión de forma libre e independiente en todos los países, sin injerencias indebidas ni amenazas de los gobiernos, de los clientes o de otros colectivos.

Precisamente, para dar respuesta a estas preocupaciones, el Consejo de Europa ha aprobado recientemente el Convenio para la protección de la profesión de la abogacía, el primer tratado internacional jurídicamente vinculante destinado específicamente a salvaguardar el libre e independiente ejercicio de la abogacía. Este Convenio responde al aumento de denuncias relativas a amenazas, acoso, agresiones e interferencias sufridas por abogados en el desempeño de sus funciones, y reconoce expresamente el papel esencial de la abogacía en la defensa del Estado de Derecho y en el acceso efectivo a la justicia.

La adopción de este Convenio representa un avance histórico para la abogacía europea y un mensaje claro de que la protección del ejercicio profesional es una condición indispensable para la vigencia real del Estado de Derecho. No puede haber justicia efectiva ni Estado de Derecho sin abogados libres, independientes y protegidos.

La labor de la abogacía es esencial para garantizar que ciudadanos e instituciones estén en condiciones de igualdad, evitando que las diferencias de poder económico, político o social se conviertan en desigualdad de derechos. Proteger a quienes se encuentran en una posición más débil no es solo una obligación profesional, sino una aportación clave al buen funcionamiento de la democracia. La defensa de los derechos humanos y la lucha contra los abusos de poder forman parte del compromiso ético de los abogados y explican su función social.

Hoy, 40 años después de nuestra incorporación a la Unión Europea, muchas cosas han cambiado. La Unión Europea se ha ampliado, ha afrontado crisis y ha evolucionado. Pero algo esencial permanece: la ilusión de formar parte de un proyecto común, basado en valores compartidos, en el diálogo y en la construcción conjunta del futuro.

Por eso, celebrar hoy el Día de Europa no es solo recordar una fecha histórica. Es reconocer un camino recorrido y, sobre todo, reafirmar que aquella ilusión que nos acompañó en 1986 sigue viva y le queda mucho camino por recorrer.

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Artículo de Redacción publicado en https://www.lawyerpress.com/2026/05/09/dia-de-europa-y-abogacia-internacional-proteger-el-ejercicio-profesional-para-fortalecer-el-estado-de-derecho/