Durante décadas, la industria de la máquina-herramienta ha perseguido un objetivo muy concreto: fabricar piezas cada vez más precisas, en menos tiempo y con mayores niveles de productividad. La evolución tecnológica de los centros de mecanizado, tornos CNC y sistemas automatizados ha estado tradicionalmente vinculada a parámetros como la repetibilidad, la rigidez estructural, la velocidad de arranque de viruta o la capacidad de trabajar con tolerancias cada vez más exigentes.
Hoy, sin embargo, el escenario industrial ha cambiado. La competitividad ya no depende únicamente de producir más o mejor. La sostenibilidad se ha convertido en un factor estratégico que condiciona las decisiones de inversión, la organización de los procesos productivos y el desarrollo de nuevas tecnologías. En este nuevo contexto, la precisión y la eficiencia energética han dejado de ser …