Greenpeace presenta hoy su informe Destrucción a Toda Costa 2026 donde ponecifras y ejemplos de la vulnerabilidad de la costa ante el colapso climático y el abuso del ladrillo, mostrando que se encuentra en un punto crítico. Este estudio saca a la luz la desconexión entre las actuaciones que se llevan a cabo y su enorme impacto ambiental, social y económico. Más de un centenar de playas han necesitado reparaciones artificiales este año con un coste muy elevado: 246 millones de euros, un dinero que el mar engullirá en la siguiente tormenta. Por ello, la organización exige frenar el cemento y pasar a la restauración natural.