La Región de Murcia fue una de las primeras comunidades autónomas en apostar por un organismo específico para liderar la transformación digital. ¿Qué balance hace de estos primeros años de funcionamiento y cuáles son sus principales objetivos dentro de la Agenda Digital 2022-2027?
El balance es positivo, sobre todo porque hemos conseguido algo que para nosotros era fundamental, que es concentrar la política tecnológica y digital y abordarla con una visión transversal de toda la Administración.
La transformación digital ya no puede entenderse como una suma de proyectos informáticos. Afecta a la forma en la que prestamos los servicios públicos, gestionamos los datos, simplificamos procedimientos o incorporamos tecnologías como la inteligencia artificial (IA). Por eso necesitábamos una estructura capaz de tener esa visión global.
La Agenda Digital 2022-2027 nació con dos grandes objetivos. El primero es transformar la Administración regional, hacerla más sencilla, más eficiente y más cercana al ciudadano. El segundo es aprovechar ese proceso para que la Región se convierta en un hub tecnológico de referencia en el sur de Europa.
En estos años hemos avanzado mucho en ambos. Tenemos proyectos de automatización, IA, dato, infraestructuras y ciberseguridad que afectan ya a prácticamente todas las áreas de la Administración; y, al mismo tiempo, la Región ha experimentado un crecimiento muy importante del empleo tecnológico y de la presencia de grandes compañías del sector.
La Región de Murcia ha impulsado diversos proyectos de ciberseguridad apoyándose en talento nacional y empresas tecnológicas españolas. ¿Qué iniciativas destacaría como casos de éxito y qué impacto han tenido en la protección de la Administración y de los servicios públicos?
Creo que el principal cambio ha sido pasar de considerar la ciberseguridad como una cuestión fundamentalmente técnica a tratarla como un elemento estratégico de la organización.
Cuando una Administración digitaliza cada vez más servicios, la dependencia de sus sistemas también aumenta. Un incidente de seguridad ya no significa únicamente que deje de funcionar un servidor. Puede impedir pagar una nómina, tramitar una ayuda, acceder a un expediente o prestar un servicio público como el sanitario.
Por eso hemos trabajado en distintas capas: protección de las comunicaciones, monitorización, detección y respuesta ante incidentes, protección de puestos de trabajo, respaldo de la información y recuperación ante desastres.
Un buen ejemplo es Arkeo, que añade una segunda capa de respaldo a nuestra infraestructura de copias de seguridad. No se trata solamente de proteger los sistemas de la Comunidad, sino también de extender esta capacidad a otras administraciones de la Región. Nuestra infraestructura alberga ya copias de seguridad de más de una decena de ayuntamientos y de varios entes públicos.
Al final, el objetivo es muy sencillo de explicar. Se trata de reducir al máximo la posibilidad de sufrir un incidente; pero asumir que el riesgo cero no existe y estar preparados para que, si ocurre, el impacto sobre los servicios públicos sea el menor posible.
«La Administración regional recibe diariamente entre 150 y 200 ataques potenciales»
¿Cómo está estructurada organizativamente la Agencia y qué lugar ocupa la ciberseguridad dentro de ese organigrama?
Una de las ventajas del modelo que hemos elegido es precisamente la concentración de las competencias digitales. La Agencia de Transformación Digital integra las capacidades necesarias para abordar de forma conjunta infraestructuras, comunicaciones, sistemas de información, dato, IA, administración digital y ciberseguridad.
En resumen, tiene el cien por cien de las competencias digitales de la Región.
Y la ciberseguridad no está concebida como un elemento aislado al final del proceso. Intentamos que forme parte del diseño de los proyectos desde el principio. Esto es especialmente importante porque hoy prácticamente cualquier proyecto tecnológico tiene una dimensión de seguridad. No tendría sentido avanzar muy rápido en digitalización y descubrir después que no hemos construido sobre una base suficientemente segura. De ahí que la prioridad número uno del Gobierno de la Región de Murcia en materia digital es la ciberseguridad.
En este sentido, ¿cómo han evolucionado los recursos humanos, tecnológicos y presupuestarios destinados a proteger la administración regional en los últimos años?
Creo que las cifras permiten ver claramente cómo ha cambiado la dimensión del problema y también nuestra respuesta. La Administración regional recibe diariamente entre 150 y 200 ataques potenciales y alrededor de 60 ataques mensuales que podemos considerar de alta intensidad. Esto obliga a disponer de capacidades que hace unos años probablemente no eran necesarias en esta escala.
En 2025 elevamos hasta los 62 millones de euros la inversión destinada a seguridad digital, y actualmente tenemos en marcha una renovación mucho más amplia de nuestras infraestructuras de comunicaciones y ciberseguridad. Pero no es solamente una cuestión presupuestaria. Estamos reforzando tecnología, equipos especializados, monitorización, capacidad de respuesta y, cada vez más, automatización. El volumen y la velocidad de los ataques hacen imposible pensar que todo puede resolverse exclusivamente mediante intervención humana.
La ciberseguridad se ha convertido, en definitiva, en una condición necesaria para seguir digitalizando la Administración. Cuantos más servicios digitales ofrecemos, mayor tiene que ser también nuestra capacidad para protegerlos.

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