La aviación civil se enfrenta a múltiples retos relacionados con la seguridad. A la evolución de las amenazas y la aparición de otras nuevas, se suman también otras problemáticas de diversa índole, como puede la necesidad de más personal de seguridad en los aeropuertos o la implantación de nuevas tecnologías. De ahí que la 9ª Conferencia Sectorial de Seguridad Aeroportuaria ofreciera una panorámica amplia de esos temas.
El encuentro, organizado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y la Fundación Borredá, con la participación de Seguritecnia, fue un éxito por el número de asistentes y el nivel de las ponencias de los expertos. Muestra de la importancia de este evento bienal fue la presencia de Montserrat Mestres, directora de AESA, quien inauguró junto a Ana Borredá, presidenta de la Fundación Borredá. Mestres destacó que este encuentro se consolida como un espacio de diálogo esencial ante un entorno especialmente complejo, “donde, desde hace 25 años, no hemos dejado de vivir profundas transformaciones”.
Durante su intervención, Mestres enfatizó la necesidad de dar una “respuesta más coordinada, ágil y eficaz que nunca” frente a la digitalización, los cambios normativos y los drones, definidos como “una gran oportunidad, pero también una gran amenaza”, y subrayó la máxima de que “la seguridad no es un objetivo que se alcanza de forma definitiva, sino que es un proceso permanente de adaptación, mejora y aprendizaje continuo”.
Marco normativo de la seguridad aeroportuaria
A continuación, tomó la palabra Cándido Guillén, responsable del Servicio de Normativa de AESA, el cual explicó que el sector se encuentra inmerso en una profunda actualización estratégica que abarca desde la normativa hasta la operativa diaria. “Estamos trabajando en el rediseño del Programa Nacional de Control de Calidad, orientándolo hacia un modelo enfocado claramente en el análisis de riesgos y en la identificación de la causa raíz de las no conformidades”, señaló.
Los avances en la regulación comunitaria y el calendario previsto para el marco normativo de la aviación civil fueron las premisas en las que basó su intervención la jefa de la División de Seguridad de la Aviación Civil de AESA, Elena Lorente. “Esta estrategia persigue tres objetivos fundamentales: en primer lugar, impulsar decididamente la innovación tecnológica en los filtros de seguridad; en segundo lugar, establecer un estándar mínimo común para toda la Unión Europea; y, por último, priorizar el despliegue de tecnologías que cuenten con capacidad de detección automática apoyada en inteligencia artificial”, explicó durante su intervención.
El siguiente en tomar la palabra fue Óscar Gil, del Servicio de Seguridad de la Carga Aérea de AESA, el cual aclaró que “la normativa de seguridad en carga aérea y suministros aeroportuarios se está actualizando para abordar nuevas amenazas mediante mayores exigencias técnicas y operativas”. Y especificó que esto se concreta en tres puntos clave: control de embalajes herméticos, nuevas amenazas y detección canina y la regulación y digitalización.
A continuación, tuvo lugar una intervención que dio lugar a uno de los puntos clave de la jornada. Juan Antonio Díaz, del Servicio de Formación AVSEC de AESA, advirtió de la necesidad de incorporar talento especializado en seguridad en todos los ámbitos, pero especialmente en relación con el personal operativo de seguridad privada. Díaz explicó que las plantillas están envejecidas y no hay relevo generacional, lo que provoca un déficit de personal en los aeropuertos. Concluyó afirmando que “muchas veces se termina primando la operativa para evitar colas de más de 10 minutos”.
A continuación, Ander Oquillas, responsable del Servicio de Estrategia Internacional de AESA, explicó el nuevo marco normativo para aerolíneas extranjeras, diseñado para reducir la burocracia ineficaz. Con el nuevo modelo de Procedimientos Suplementarios de Escala (SSP), las compañías aéreas ya no enviarán su programa general, sino un documento adaptado a la normativa local. Aclaró que, en España, AESA facilitará plantillas para aerolíneas comunitarias y de terceros países, verificando su cumplimiento en inspecciones de campo.
Retos y amenazas de la seguridad aeroportuaria
Tras una pausa para el café, la conferencia abordó otros retos, problemáticas y amenazas para la aviación civil, como la calidad de los servicios, el uso de drones con fines maliciosos o la ciberseguridad. Carlos García Gutiérrez-Marcet, director de Aeropuertos y Seguridad de la Aviación Civil de AESA, puso el acento en el control de calidad y destacó la necesidad de dar una «vuelta de tuerca» al modelo de inspección. También advirtió sobre el riesgo de convertir el control de calidad en una «rueda de hámster» burocrática, recordando que las auditorías no son un fin en sí mismas, sino una herramienta para incrementar la seguridad real en los aeropuertos.
Seguidamente tomó la palabra Pablo Sancho, coordinador de Seguridad de Aeropuertos de la autoridad aeroportuaria, el cual enfatizó que la protección frente a la amenaza de los drones en el ámbito de la aviación civil requiere una respuesta integral a nivel estatal. Al involucrar a múltiples instituciones (AESA, ENAIRE, AENA, Ministerio del Interior, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Ministerio de Defensa), AESA no puede actuar de forma aislada, ya que desempeña su rol a través del Comité Nacional de Seguridad de la Aviación Civil.
Ana Borredá, defendió la confluencia entre la seguridad física y la digital, recordando que los equipos tradicionales de seguridad física también son vulnerables en la Red. Recalcó que, gracias a la colaboración público-privada a través del Foro Nacional de Ciberseguridad, se han creado estándares para certificar productos de security cibernéticamente seguros. Finalizó anunciando que, desde la Fundación Borredá se está elaborando una guía para facilitar la contratación de medidas de ciberseguridad para aplicarlas a los sistemas físicos de seguridad.
La última conferencia corrió a cargo de Raquel Chinea, miembro del Servicio de Ciberseguridad y Riesgos de AVSEC de AESA. Durante su intervención, Chinea refirió como el avance de la tecnología aeroportuaria abre la puerta aciberamenazas capaces de paralizar la operativa global. Frente a los riesgos detectados en análisis de red y la saturación por duplicidad de normativas (NIS 2, Part-IS, ENS), abogó por armonizar la legislación, simplificar trámites mediante una ventanilla única de incidentes y regular la dependencia de proveedores clave.
Clausuró el evento Pablo Sancho, el cual sintetizó los retos estratégicos del sector aeroportuario en cuatro pilares: la tecnología como prioridad regulatoria de la Comisión Europea, el factor humano ante la escasez de profesionales, la respuesta ante amenazas emergentes (drones y ciberseguridad) y la necesidad de aplicar una regulación justa y eficiente que no entorpezca a la industria ni pierda el atractivo para el talento.
Finalmente, Ana Borredá felicitó al equipo de AESA y a los ponentes por su solvencia y capacidad para implementar con rapidez las novedades del sector. Asimismo, reafirmó el valor de ofrecer un entorno confiable para abordar los problemas de la industria e invitó a los asistentes a seguir trabajando de cara a la próxima edición.
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