• 08/11/2026 10:29

La IA exige una nueva forma de entender la ciberseguridad

(origen) raulsierrasoriano Oct 13, 2026 , , , , ,
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La inteligencia artificial (IA) está cambiando nuestra relación con la tecnología. Ya no se limita a responder preguntas o generar contenidos; sino que empieza a comprender mejor nuestro contexto, anticipar necesidades y ayudarnos a completar tareas con menos intervención. Cuanto más capaz y personal se vuelve la IA, más importante resulta la ciberseguridad, que debe evolucionar al mismo ritmo.

En Samsung partimos de la premisa de que no puede haber privacidad sin una seguridad sólida e integrada desde el diseño. No basta con proteger un dispositivo frente a un ataque; hay que salvaguardar los datos en todo su recorrido, limitar quién puede acceder a ellos y ofrecer al usuario herramientas para decidir cómo se utilizan.

Ciberseguridad desde el chip hasta la nube

Durante años, buena parte de la conversación sobre ciberseguridad se ha centrado en levantar barreras frente a amenazas externas. Hoy ese planteamiento sigue siendo necesario, pero ya no es suficiente. Nuestra información puede pasar por diferentes capas y, dependiendo de la función que utilicemos, procesarse en el propio dispositivo o en la nube. La seguridad debe acompañar al dato durante todo ese recorrido.

Esa es la lógica sobre la que Samsung lleva años desarrollando Samsung Knox, nuestra plataforma de seguridad. La protección se integra en diferentes capas, desde el chip y el arranque del dispositivo hasta el sistema operativo, las aplicaciones y los servicios. Uno de los ejemplos más claros es Samsung Knox Vault, que utiliza un entorno de hardware físicamente aislado para proteger información especialmente sensible como claves de cifrado, contraseñas o datos biométricos. Incluso si el software principal del dispositivo se viera comprometido, esa información crítica permanece protegida.

Con la expansión de la IA hemos seguido desarrollando esta arquitectura. En Galaxy, muchas experiencias de IA pueden procesarse directamente en el dispositivo, de forma que determinada información sensible permanezca con el empleado. Y cuando es necesaria la interacción online, se aplican medidas específicas de protección y el administrador dispone de opciones para gestionar cómo se trata la información.

Una IA personal necesita privacidad y control

Cuanto más contexto comprende una IA, mayor puede ser su utilidad, pero esa personalización solo tiene cabida si se desarrolla sobre una arquitectura que proteja realmente los datos. Por ejemplo, en nuestros últimos dispositivos Galaxy, el Personal Data Engine permite analizar contexto personal directamente en el dispositivo. Esa información está protegida mediante tecnologías como Knox Enhanced Encrypted Protection (KEEP), que crea entornos cifrados y separados para que cada aplicación pueda acceder únicamente a la información que le corresponde.

A esa protección técnica le añadimos transparencia. El panel de Seguridad y privacidad de Galaxy permite revisar desde un mismo lugar los principales ajustes de seguridad, privacidad y permisos. Las alertas de privacidad, por su parte, utilizan modelos de machine learning ejecutados en el propio dispositivo para identificar posibles situaciones de riesgo y ofrecer a la empresa información para decidir qué hacer. La IA puede así formar parte de la propia defensa, ayudando a detectar antes aquello que realmente requiere atención.

Es comprensible que parte de la conversación actual se centre en cómo la IA puede aumentar la vulnerabilidad de los sistemas, ya que la automatización, la ingeniería social o los contenidos sintéticos plantean nuevos retos. Pero la misma capacidad para analizar grandes cantidades de información, identificar patrones y reconocer comportamientos anómalos puede utilizarse para mejorar la protección. Este es uno de los principios que aplicamos en Samsung. Queremos que la seguridad sea cada vez más avanzada por dentro y más sencilla para la empresa. No podemos esperar que cada empleado sea especialista en permisos, cifrado, phishing o gestión de vulnerabilidades. La tecnología debe asumir parte de esa complejidad y ofrecer información clara cuando sea necesaria.

Cuando todo está conectado, la ciberseguridad también

Ya no utilizamos el smartphone de manera aislada. Lo conectamos con un reloj, unos auriculares, un televisor, un ordenador o los dispositivos del hogar. En las empresas, esta realidad se multiplica con cientos o miles de equipos, usuarios y puntos de acceso.

Samsung ha desarrollado Knox Matrix con el objetivo de extender la protección al ecosistema conectado para que los dispositivos puedan supervisar su estado de seguridad y contribuir a protegerse entre sí. Si uno presenta un riesgo, puede aislarse para evitar que la amenaza se extienda al resto del entorno.

Este enfoque es fundamental cuando pensamos en organizaciones y servicios esenciales. Su seguridad ya no depende únicamente de proteger la infraestructura central, también de todos los puntos desde los que los empleados, los proveedores y los dispositivos acceden a información y servicios. Por eso, la ciberseguridad debe contemplarse como una responsabilidad continua, en la que actualizaciones, autenticación, cifrado, gestión de permisos y monitorización forman parte de una misma arquitectura de protección.

Regular y actuar deben avanzar juntos

La rápida evolución de la IA también está obligando a revisar los marcos regulatorios. En ocasiones, este debate se plantea como una elección entre regular o innovar. No creemos que sean objetivos incompatibles. Samsung apoya el desarrollo responsable de la IA y participa en las conversaciones con la industria y los organismos reguladores a medida que evoluciona esta tecnología. Nuestro trabajo en IA se guía por principios de equidad, transparencia y responsabilidad.

Ahora bien, la regulación no puede sustituir a la seguridad por diseño. Las compañías tecnológicas tenemos que proteger los dispositivos desde su arquitectura, reducir la exposición de los datos, actualizar los sistemas frente a nuevas amenazas y dar a las empresas un control comprensible sobre su información.

La IA seguirá adquiriendo más capacidad para comprender contexto y ayudarnos a realizar tareas. Por eso, seguridad y privacidad deben estar integradas en la propia experiencia tecnológica, desde el hardware hasta la nube y desde un dispositivo individual hasta todo el ecosistema conectado.

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Artículo de raulsierrasoriano publicado en https://www.redseguridad.com/especialidades-tic/proteccion-de-datos/la-ia-exige-una-nueva-forma-de-entender-la-ciberseguridad_20261013.html