Mari Navas y Mario Morón
Madrid.- A Isabel Moreno todavía hay un mensaje que le resuena en la cabeza: el de un señor que le dijo que se iban a ahorrar muchas tonterías si a los de su calaña los eliminaban a tiempo. A lo que otra persona contestó que al final habría que hacer algo.
«Entonces claro, yo leí eso y dije: ‘¿Y qué hay que hacer? ¿Qué es lo que hay que hacer conmigo? Eliminarme. ¿Qué es eliminarme?», recuerda la meteoróloga y divulgadora al hablar sobre los ataques que ha recibido en las redes sociales.
Que debería ir a la horca, que es una zorra, que su familia también debería morir entre terrible y lento sufrimiento son otros ejemplos. Pero no son únicos ni aislados.
Para este reportaje de EFEverde se han entrevistado a cuatro científicos, meteorólogos o divulgadores españoles activos en redes sociales y los cuatro han sufrido acoso, insultos o incluso amenazas en las mismas. La quinta que participa, aunque no cuenta con perfiles propios, también conoce a compañeros que los han sufrido.
La Aemet denuncia «el constante goteo de ataques» a los divulgadores científicos
Según un informe elaborado por el Science Media Centre España (SMC) en 2024, más de la mitad de los científicos han sufrido ataques tras expresar sus opiniones en los medios y las redes. A nivel global, la revista Nature aumentaba ese porcentaje hasta el 60 % en 2021.
En el caso del medio ambiente, el VI informe del Observatorio de la Comunicación Climática destacaba que el 17,6 % de los mensajes analizados incluían discursos de odio, ataques personales o descalificaciones dirigidas a profesionales que difunden información científica sobre cambio climático.
En este contexto, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen, remitió en enero a la Fiscalía General del Estado datos para acreditar ataques contra divulgadores climáticos y ha anunciado recientemente que el Ministerio va a elaborar un plan de acción frente a la desinformación.
Antes, Isabel Moreno ya había intentado hacer algo al respecto. En 2024 lanzó, junto con las periodistas Valentina Raffio y Verónica Pavés, un manifiesto contra el negacionismo y la polarización en redes con el apoyo de 25 entidades, aunque reconoce que, desde entonces, todo ha ido a peor.
Acosar al mensajero
Si algo comparten la periodista y coordinadora del SMC, Pampa García; el ambientólogo Andreu Escrivà, y el meteorólogo José Miguel Viñas con Isabel Moreno es que todos responden que sí cuando se les pregunta si han recibido insultos o amenazas en redes sociales. No dudan.
«Yo personalmente sí, claro, pero yo creo que cualquier persona que haya tenido una experiencia intensa en redes», asegura la periodista y coordinadora del FECYT, mientras que Viñas matiza que sí que lo han insultado, pero «no han llegado a amenazarme de muerte como, por ejemplo, a otros compañeros o a la Agencia Española de Meteorología (Aemet)» y Escrivà esgrime que es uno de los motivos por los que dejó X.
«Esta la razón profunda, de en lo que se ha convertido y todo, pero también hay un motivo de decir, ostras, es que aquí yo pongo cualquier cosa, y eso que había mucha gente que tenía silenciada o está bloqueada, porque había insultos reiterados. Pues digo: esto no tiene ningún sentido», asegura Escrivà.
Por su parte, la coordinadora del Área Global Vida del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Teresa Moreno reconoce que, aunque ella no cuenta con redes sociales, sí que conoce a compañeros que son «más divulgadores y han tenido esos problemas».
Unos problemas de los que habla la científica que, para García, tienen un claro objetivo: callar al mensajero.
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«No es lo mismo una situación de acoso y de hostigamiento que una crítica a lo que tú estás diciendo porque no estoy de acuerdo. En el acoso y en el hostigamiento la intención es que te calles, es disciplinarte, penalizarte para que no participes, para hacerte ver que tú estás ocupando un lugar que no deberías. Sal de la conversación porque te vamos a humillar, te vamos a ridiculizar, te vamos a hacer sentir mal», asegura García.
Además, destaca la diferencia de ataques entre las mujeres y los hombres que hablan de ciencia: «Las mujeres son mucho más atacadas con alusiones e insultos a su capacidad profesional e intelectual. Es decir: ‘No tienes ni idea’, ‘¿qué estás diciendo?’, ‘¡Cállate!’. Mientras que los hombres tienen una proporción mucho más alta que las mujeres de ataques relativos a su integridad. Es decir: ‘Te paga el Gobierno’, ‘estás comprado’, ‘eres un corrupto».
Algo que también corrobora Isabel Moreno: «Al ser mujeres teníamos un tinte machista que otros compañeros hombres no recibían. A mí, por ejemplo, me decían que para dejar de decir tonterías necesitaba un buen pollazo».
Un tema y una sociedad polarizada
Unos insultos que, aunque terminen adquiriendo un tinte personal, tienen detrás un motivo temático: el medio ambiente y el cambio climático.
«Un asunto que en origen era una cuestión científica, que empezó a verse que iba a afectarnos a todos, a toda la sociedad, se ha polarizado y se ha llevado al tema ideológico y político. Entonces, ahí está el problema», resume Viñas sobre por qué se ataca a científicos que hablan de esta temática.
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Y continúa: «Lo que estamos viendo que ocurre en la sociedad, esa polarización que hay ahora mismo instalada, no solo aquí en España, sino incluso en otras zonas, en otros países pues eso se ha trasladado a un tema como este».
Una opinión que comparte Isabel Moreno: «Ahora de repente se han cambiado las tornas. De repente se han creado en algunos casos dos bandos, que es quienes defiende la ciencia y quienes no. Y es peligroso tener el mundo en dos bloques».
De hecho, los meteorólogos coinciden en hablar de la dana de Valencia como un punto de explosión de ese odio, al igual que ocurrió anteriormente con la pandemia del coronavirus.
Una plataforma sin responsabilidad
Y, en medio de estos ataques, la plataforma. Especialmente X, a los que los entrevistados acusan, en muchas ocasiones, de indefensión y de promover este tipo de mensajes. En palabras de Isabel Moreno, existen «trabas» a la hora de poner denuncias e incluso desestimaciones por no seleccionar bien el apartado al que corresponde.
«Y dices: ‘Mira tío, me están amenazando de muerte y el problema es que yo no he puesto en el apartado que corresponde que esto es una amenaza de muerte o que esto es acoso o que esto es un abuso, porque yo no sé la diferencia que tú haces de respecto a estos términos», afirma, después de aclarar que había grupos de Telegram que se organizaron para atacarla.
Porque, tal y como recuerda su compañera del CSIC, la desinformación en el ámbito climático es también un riesgo para el país: “No se trata de censurar a la gente, pero sí de que no se puedan decir cosas que son perjudiciales para el país”.
Abandono o resistencia, ¿ahora qué?
La pregunta para ellos, en este punto, es clara: ¿abandonar o quedarse? Y la respuesta, tan diversa como sus protagonistas.
Escrivà ya no tiene cuenta de X, en donde Viñas continúa activo, pero no al mismo ritmo que cuando esta red social se llamaba Twitter. García lo dejó también porque ya no era la fiesta en la que quería estar e Isabel Moreno duerme mucho más feliz desde que dio un paso a un lado.
Desinformación: una amenaza para la acción climática y un riesgo para la salud pública
«Yo creo que sinceramente es un error mantenerse, estar ahí y creo que no podemos pensar que estos espacios son una especie de Ágora en la cual hay que estar sí o sí. No hay que estar sí o sí», asegura Escrivà, quien pide también a los organismos públicos que se retiren de esos espacios.
Teresa Moreno, en cambio, apuesta por resistir: «Lo que no puedes hacer es rendirte, porque eso es lo que ellos quieren. Entonces tú, el científico, lo que tienes que hacer es siempre contestar con datos, con hechos y eso no se puede rebatir».
Fuera o dentro de las redes sociales, lo que está claro es que, tal y como señala Isabel Moreno, hablar de cambio climático nunca debería convertirse en un acto de valentía. EFEverde
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La entrada Acosar al mensajero para que triunfe la desinformación: cuando hablar del cambio climático es cosa de valientes se publicó primero en EFEverde.