Enero suele marcar el inicio de nuevos propósitos y, cada vez más, la gestión responsable de las finanzas personales ocupa un lugar destacado entre las prioridades de los consumidores. Sin embargo, gozar de una buena salud financiera no solo implica controlar gastos o ahorrar, sino también proteger la identidad digital y los datos personales en un entorno cada vez más expuesto a los riesgos tecnológicos.
En este contexto, Oney, entidad financiera especializada en soluciones de pago y servicios financieros, con motivo del Día Internacional de la Protección de Datos, que se celebra el próximo 28 de enero, pone el acento en la importancia de incorporar la seguridad digital a la gestión cotidiana de las finanzas. Una recomendación especialmente relevante si se tiene en cuenta que, según el último informe del Ministerio del Interior sobre cibercriminalidad en España, durante 2024 se registraron cerca de 465.000 delitos digitales, de los cuales 412.850 estuvieron vinculados al fraude informático, lo que representa el 88 % del total.
Con este objetivo, la compañía ha definido cinco propósitos financieros clave orientados a proteger la identidad digital de los consumidores y salvaguardar tanto sus datos personales como sus finanzas. El primero de ellos pasa por reforzar la seguridad de los accesos. A pesar de que sigue siendo habitual reutilizar contraseñas en distintas plataformas financieras o comerciales, los expertos de Oney recomiendan emplear claves únicas, actualizarlas periódicamente y activar la verificación en dos pasos para evitar accesos no autorizados.
Otro hábito esencial es el control periódico de los movimientos financieros. Revisar extractos, recibos y notificaciones de forma regular permite detectar a tiempo operaciones sospechosas. Esta monitorización activa no solo mejora el control del gasto, sino que resulta clave para identificar posibles usos fraudulentos de la información personal.
Asimismo, es fundamental revisar la configuración de privacidad de las cuentas digitales. Muchas plataformas permiten limitar quién accede a la información personal y cómo se comparte. Ajustar estas opciones para que únicamente los servicios imprescindibles tengan acceso a los datos contribuye de forma decisiva a reforzar la protección de la identidad digital.
En este sentido, conviene recordar que el derecho a la protección de datos es un derecho fundamental recogido en el artículo 18.4 de la Constitución Española. Conocer el marco normativo vigente, como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD), que adapta la normativa europea al ordenamiento jurídico español, resulta clave para proteger la información personal y garantizar el ejercicio de los derechos digitales de los ciudadanos.
Por último, mantener los dispositivos actualizados es un aspecto esencial para la seguridad digital. Los sistemas operativos y las aplicaciones financieras incorporan de forma constante mejoras de protección, por lo que actualizar regularmente ayuda a garantizar transacciones seguras y a proteger los datos personales. En Oney, este enfoque forma parte de su compromiso con la innovación y la seguridad, desarrollando soluciones tecnológicas que hacen la experiencia financiera más sencilla, rápida y fiable, con el usuario siempre en el centro.