La primera megacárcel de Colombia está inspirada en el modelo de la famosa prisión para pandilleros que creó el presidente Nayib Bukele en El Salvador
El alcalde de Medellín comunicó que el recinto tendrá capacidad para más de 1.300 reclusos bajo fuertes medidas de control.
Un funcionario de la alcaldía aseguró el viernes que el diseño de la megacárcel está inspirado en el Cecot (Centro de Confinamiento del Terrorismo), la prisión de alta seguridad de El Salvador, blanco de denuncias de grupos de derechos humanos por supuestos abusos contra los presos.
CECOT
El CECOT (Centro de Confinamiento del Terrorismo) es una megacárcel de máxima seguridad ubicada en Tecoluca, El Salvador, construida a finales de 2022. Diseñada para albergar a miles de pandilleros, es la pieza central de la ofensiva masiva contra las pandillas impulsada por el gobierno. Cuenta con tecnología avanzada, estrictas medidas de control y capacidad para alojar hasta 40.000 prisioneros.
PRISIONES DE ALTA SEGURIDAD
Colombia se suma a otros países latinoamericanos, como Ecuador y Costa Rica, que construyen este tipo de prisiones. La misma estará lista en 2027, contará con sistemas tecnológicos para impedir las comunicaciones, ya que una de las modalidades de extorsión más comunes se origina desde las cárceles.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, visitó el jueves el lugar donde obreros trabajan en la construcción de la cárcel, que será financiada con fondos públicos y privados.
El dirigente de derecha aseguró que el centro no será custodiado por funcionarios de la autoridad penitenciaria nacional sino por un equipo de seguridad propio.
En Medellín operan poderosos grupos criminales.
CRISIS DE SEGURIDAD
La seguridad está en el centro del debate de cara a las elecciones presidenciales del 31 de mayo.
En Colombia la violencia va un paso adelante y el Estado corre rezagado.
En la actualidad el Estado colombiano se enfrenta a un conjunto de organizaciones armadas ilegales con lógicas y grados de cohesión diversos, lo que hace más compleja la naturaleza del conflicto.
el número total de integrantes de los grupos armados ilegales volvió a ubicarse en niveles similares a los de 2011, justo cuando iniciaba el proceso de paz con las Farc.
Aunque el volumen de combatientes sea equiparable, la naturaleza del conflicto ha mutado profundamente. En la actualidad Colombia se enfrenta ante un ecosistema armado mucho más fragmentado, diversificado y adaptado a las economías ilegales que lo sostienen.
La comparación no se agota en la cifra impactante de los más de 27.000 integrantes que se calcula tienen actualmente las ocho principales estructuras. El conflicto dejó de ser una guerra “vertical” entre el Estado y un gran actor insurgente. Es ahora una constelación de guerras locales y superpuestas.
La expansión de la delincuencia reciente no se dio de la noche a la mañana. Se puede decir que comenzó con el reacomodo criminal posterior a la desmovilización de las Farc, entre 2017 y 2018, cuando el ELN y las disidencias se convirtieron en el principal receptor de combatientes que no quisieron dejar las armas, volvieron a la guerra y sumaron nuevos reclutas.
