Los bosques conforman uno de los sistemas naturales más complejos y valiosos del planeta, aunque su importancia real no ocupa un lugar central en el debate público.
Son refugio de la mayor biodiversidad terrestre, regulan los ciclos del agua y del carbono, proporcionan aire limpio y sostienen equilibrios ecológicos de los que depende la vida humana. Pero su importancia va mucho más allá. Los bosques ofrecen servicios ecosistémicos esenciales que influyen directamente en nuestra economía, nuestra salud y nuestra calidad de vida.
Comprender su valor integral es un paso imprescindible para afrontar los grandes retos del presente.
Los bosques contribuyen a la fertilidad de los suelos, evitan la erosión, regulan el clima, protegen frente a fenómenos extremos y proporcionan recursos naturales renovables. Estos beneficios, muchas veces invisibles, sostienen actividades productivas, reducen costes sociales y ambientales y generan valor económico a largo plazo.
La biodiversidad que albergan no es solo un patrimonio natural, sino también una fuente de resiliencia frente a los desafíos ecológicos y económicos.
Economía y empleo
Hace 14 años, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 21 de marzo como Día Internacional de los Bosques. El lema de este año, “Bosques y Economías”, nos invita a ampliar la mirada para entender la auténtica importancia de los bosques, mucho más que conjuntos de árboles o espacios naturales aislados de la actividad humana.
Son sistemas vivos que generan materias primas, empleo, innovación y oportunidades de desarrollo. La madera, los productos forestales no maderables, la biomasa, o el turismo de naturaleza forman parte de cadenas de valor que conectan el territorio con la industria, la ciudad y el consumo cotidiano.
Según la FAO, el sector forestal contribuye con alrededor de 1,5 billones de dólares anuales a la economía mundial y da empleo directo a más de 30 millones de personas, especialmente en áreas rurales.
Además, los bosques son fundamentales para la subsistencia de unos 1.600 millones de personas y un pilar clave de la bioeconomía, un modelo basado en el uso sostenible de los recursos renovables para generar productos, energía y servicios con menor impacto ambiental.
En este sentido, la FAO destaca que los bosques son fundamentales para avanzar en políticas de desarrollo económico alineadas con los objetivos climáticos y de biodiversidad.
La aportación económica de los bosques se extiende también al ámbito rural. En muchas regiones, la actividad forestal sostenible es clave para fijar población, mantener el tejido social y evitar el abandono del territorio.
La gestión de los montes, la industria asociada y los servicios vinculados al bosque generan empleo directo e indirecto y contribuyen a un desarrollo más equilibrado. Invertir en bosques es, por tanto, invertir en cohesión territorial y en economías locales más sólidas.
Bosques y cambio climático
La relación entre economía y cambio climático refuerza aún más esta visión. Los bosques desempeñan un papel central en la mitigación del cambio climático al actuar como sumideros de carbono y al permitir la sustitución de materiales y fuentes de energía intensivos en emisiones por alternativas renovables.
La madera y otros productos forestales ofrecen soluciones bajas en carbono para sectores como la construcción, mientras que la biomasa forestal, gestionada de forma responsable, contribuye a la transición hacia un modelo energético más sostenible.
Al mismo tiempo, los bosques son aliados fundamentales en la adaptación al cambio climático. Ayudan a regular el ciclo del agua, a prevenir la erosión y a reducir el impacto de eventos extremos. Estos servicios, aunque no siempre se contabilizan en términos económicos convencionales, suponen un ahorro significativo de costes futuros y refuerzan la resiliencia de los territorios frente a un clima cada vez más incierto.
Bosques y salud
La dimensión económica de los bosques está también estrechamente ligada a la salud. Los bosques y entornos forestales urbanos contribuyen a mejorar la calidad del aire, reducen las temperaturas extremas y ofrecen espacios de bienestar físico y mental.
Cada vez existe una mayor evidencia de que el contacto con la naturaleza reduce el estrés, mejora el estado de ánimo y favorece la prevención de determinadas enfermedades. Desde esta perspectiva, los bosques aportan un valor preventivo que repercute positivamente en los sistemas de salud y en la productividad de la sociedad.
Pero ninguno de estos beneficios —económicos, climáticos o de salud— sería posible sin una gestión sostenible de los bienes y servicios que proporcionan los bosques.
La gestión forestal sostenible permite compatibilizar la conservación de la biodiversidad con el aprovechamiento responsable de los recursos, garantizando que los bosques sigan cumpliendo su función ambiental, social y económica a largo plazo.
Un bosque gestionado es más resiliente, más seguro frente a incendios y plagas y más capaz de adaptarse a los cambios del entorno. Todavía es frecuente plantear una oposición entre conservación y uso económico de los bosques.
Sin embargo, esta dicotomía no refleja la realidad. La experiencia demuestra que una gestión planificada, basada en el conocimiento científico y en la participación de los actores locales, es la mejor garantía para proteger los ecosistemas forestales y, al mismo tiempo, aprovechar su potencial de forma equilibrada.
Los bosques llegan a la gran ciudad
Con motivo del Día Internacional de los Bosques, esta reflexión adquiere un significado especial. Los próximos 20 y 21 de marzo, Juntos por los Bosques y el Foro de Bosques y Cambio Climático organizarán en Madrid dos jornadas complementarias para abordar estas cuestiones desde distintas perspectivas.
El día 20 se celebrará una jornada orientada al análisis, reflexión e intercambio de conocimiento.
El día 21, una jornada abierta a la ciudadanía ofrecerá una aproximación divulgativa y experiencial, pensada para acercar el valor de los bosques a la vida cotidiana.
Estas jornadas buscan generar diálogo, compartir conocimiento y reforzar la conexión entre los bosques y la sociedad.
Porque la sensibilización y la participación ciudadana son elementos clave para avanzar hacia un modelo de gestión forestal sostenible.
Entender el valor de los bosques es el primer paso para cuidarlos y para implicarse en su protección y aprovechamiento responsable.

En un momento de profundas transformaciones, los bosques representan una oportunidad para construir economías más sostenibles, territorios más resilientes y sociedades más saludables.
Apostar por los bosques es invertir en un futuro compartido en el que naturaleza y desarrollo vayan de la mano.
Cuidarlos hoy es garantizar que sigan siendo fuente de vida, bienestar y prosperidad para las generaciones venideras.
Asun Cámara es la coordinadora de Juntos por los Bosques, una alianza de más de 100 entidades del sector forestal español que trabaja para poner en valor la importancia de los bosques y su gestión sostenible, y para acercar a la sociedad los beneficios ambientales, sociales y económicos que aportan.

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde.
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Este blog de «influencers verdes» fue creado por Arturo Larena y ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».
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