• 30/03/2026 14:31

Luces y sombras de la sobreproducción en el negocio de la moda. Por Sònia Flotats (directora Move! Moda en Movimiento)

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Mucho se habla de la sobreproducción del sector de la moda y de la irresponsabilidad que ello supone desde un punto de vista ambiental. Pero, ¿por qué una empresa produciría más de lo que espera vender? Eso solo genera pérdidas económicas, además de riesgos reputacionales y, por supuesto, daños ambientales innecesarios.

La realidad es que cada año, solo en el mercado europeo, se ponen en circulación unos 8,5 millones de toneladas de textiles. No existe una cifra oficial de la equivalencia en prendas, pero se estima que son unos 24.000 millones. De ellas, el 21% (unos 5.000 millones de prendas) nunca llegan a venderse.

Exceso de producción

Esto se debe, efectivamente, a un exceso de producción asociado a la casuística del negocio (temporadas, modas y tallajes), pero también es muy significativa la cifra de invendidos procedentes de las devoluciones, que en el canal online ascienden al 20% del total de las compras. Estas son prendas que, a menudo, no da tiempo a reincorporarlas al canal comercial y quedan en almacenes.

En menor medida, pero también de manera significativa, hay muchas prendas que no se venden por defectos de fábrica, problemas en el etiquetado y otras cuestiones legales.

¿Y qué pasa con toda esta ropa? Algunas se intentan comercializar a través de outlets, pero entre el 4% y el 9% se acaban destruyendo. Ello supone un enorme coste para las marcas, ya que se han pagado materiales, energía y logística para que la prenda acabe incinerada.

Además, por supuesto, del coste ambiental. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (Aema), estos residuos generan aproximadamente 5,6 millones de toneladas de CO2, lo que casi equivale, según la misma agencia, a las emisiones netas totales de Suecia en 2021.

Pero incluso cuando la ropa se queda en inventario esperando una venta futura, mantenerla almacenada genera costes de almacenaje y depreciación del producto que la empresa raramente recupera. También la gestión de las devoluciones representa un gasto importante para las marcas.

Según la Aema, procesar una devolución puede costar a un minorista entre el 55% y el 75% del precio de venta del producto, debido a logística, manejo, atención al cliente, depreciación y otras operaciones vinculadas al retorno de mercancía.

Prohibido destruir y obligación de informar

A todos estos costes se suman ahora los que traerá la nueva legislación europea. La Responsabilidad Ampliada del Productor, que se pondrá en marcha en los próximos meses, obligará a los productores a pagar una tasa por cada prenda que introduzcan en el mercado, independientemente de si se vende o no.

Es más, es muy probable que esta legislación acabe penalizando con tasas mayores aquellas prendas que nunca llegan a venderse. De hecho, esto ya sucede en Francia.

Además, a partir de julio de este año, queda expresamente prohibido que las grandes empresas destruyan prendas, una norma que se extenderá a las medianas en 2030 y que también implica la obligación de comunicar públicamente cuántas prendas no se han vendido, con los riesgos reputacionales que ello supone.

En resumen, sobreproducir no tiene demasiado sentido para ninguna empresa. Ni desde el punto de vista ambiental, ni reputacional, ni económico, ni estratégico.

Precisamente por este motivo, muchas empresas del negocio de la moda trabajan intensamente, Inteligencia Artificial mediante, en estrategias orientadas a predecir la demanda, optimizar la logística y el transporte, mejorar la experiencia de compra online y prever cualquier defecto de producción que pueda condicionar las ventas.

Alquiler, reparación y segunda mano

También han empezado a testear y desarrollar nuevos modelos de negocio que les permitan obtener beneficios de este exceso de producto inevitable: internalización del mercado de segunda mano, servicios de reparación y reacondicionamiento, posibilidad de alquilar prendas e incluso alianzas con otros players para obtener hilo reciclado de la ropa que no se consigue vender de ninguna manera.

Por supuesto, no todas las empresas aplican estas estrategias, pero una parte importante del sector ha sabido ver en la gestión de la sostenibilidad algo más que una cuestión de compliance o de responsabilidad social, e integrarla dentro de la estrategia de la empresa como palanca de cambio para convertirse en organizaciones más innovadoras, resilientes, competitivas y, por supuesto, sostenibles.

Afirmar que el negocio de la moda sobreproduce quizás sea un discurso demasiado simplista o populista. Probablemente es cierto que se produce demasiada ropa en el mundo, como casi de todo, pero se trata de una problemática sistémica.

Sònia Flotats es directora de Move! Moda en Movimiento.

 

Otra cosa es afirmar que las empresas de moda producen más de lo que pueden vender.

Como se ha visto, por el tipo de producto, las temporadas, el tallaje y, por supuesto, las modas, el sector está condenado a tener stocks.

Pero esta misma casuística ha sido la que precisamente ha obligado a la industria a ser más eficiente que otros sectores, que incluso pueden aprender de ella.

 

Sònia Flotats es directora de Move! Moda en Movimiento.

 

Fotografía cedida por la autora.

 

Logotipo de Move! Moda en Movimiento.

 

 


 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde.

 

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Este blog de «influencers verdes» fue creado por Arturo Larena y ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».

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Artículo de Generico publicado en https://efeverde.com/luces-y-sombras-de-la-sobreproduccion-en-el-negocio-de-la-moda-por-sonia-flotats-directora-move-moda-en-movimiento/