• 07/01/2026 15:49

Los desastres están trastornando la agricultura. Las herramientas digitales ofrecen una vía para avanzar. Por José Alejandro Rosero Moncayo y Rein Paulsen

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Cada temporada de siembra comienza ahora con una pregunta: ¿Qué nos deparará el clima? Para los agricultores, en particular los pequeños agricultores, las decisiones que se toman en el momento de la siembra determinan sus medios de vida, pero los resultados dependen en gran medida de las condiciones climáticas, que son cada vez más difíciles de predecir.

Rein Paulsen, Director de la Oficina de Emergencias y Resiliencia de la FAO.

En todos los continentes, los agricultores están aprendiendo que, a medida que los patrones climáticos se vuelven más extremos, frecuentes e impredecibles, los condiciones estacionales estables han dado paso a la imprevisibilidad y a pérdidas y daños sustanciales causados por los desastres. Esta circunstancia tiene consecuencias más amplias. Cuando el riesgo de desastres es alto, los agricultores invierten menos de lo necesario en sus operaciones —compran menos insumos, retrasan las mejoras—, lo que limita aún más la productividad y aumenta la vulnerabilidad.

Una evaluación reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que los desastres han causado pérdidas agrícolas por valor de 3,26 billones de dólares en todo el mundo desde 1991, lo que supone unos 99.000 millones de dólares al año. Esa cifra no solo refleja la pérdida de cosechas y productos ganaderos, sino que representa una presión profunda y continua sobre las personas y los sistemas que alimentan al mundo. Entre 1991 y 2023, los desastres causaron pérdidas asombrosas en todos los sectores agrícolas, siendo los cereales los más afectados, con unas pérdidas estimadas de 4.600 millones de toneladas, seguidos de frutas, frutos secos y hortalizas con 2.800 millones de toneladas, lo que refleja una gran sensibilidad a la variabilidad climática. Los desastres han reducido el suministro mundial de alimentos en aproximadamente 320 kilocalorías por persona y día, lo que representa entre el 13 % y el 16 % de las necesidades energéticas diarias medias.

Las conclusiones de la FAO también nos recuerdan que los efectos de los desastres van mucho más allá de las pérdidas inmediatas de

Dr. José Rosero Moncayo, Director de la División de Estadística y Estadístico Jefe de la FAO,. Copyright ©FAO.

cosechas. Cuando las cosechas fracasan, se interrumpen los sistemas de transporte y crédito, y disminuye el acceso a los alimentos.

La pesca se enfrenta a presiones similares. Las olas de calor marinas entre 1985 y 2022 causaron pérdidas adicionales por valor de 6.600 millones de dólares, y afectaron al 15 % de la pesca mundial. El coste real de los desastres no solo se mide en cifras económicas, sino también en el debilitamiento gradual de los sistemas que sustentan las economías rurales y la nutrición.

Las pérdidas abarcan todas las regiones. Asia representa casi la mitad de las pérdidas mundiales, lo que refleja su escala de producción y su exposición a inundaciones, tormentas y sequías. América representa alrededor de una quinta parte, marcada por sequías recurrentes y calor extremo. Las pérdidas absolutas de África son menores, pero sufre el impacto proporcional más pronunciado: alrededor del 7,4 % del PIB agrícola.

Los desastres solían ser acontecimientos excepcionales. Hoy en día, son una característica definitoria de la agricultura moderna. Los datos de la FAO muestran un aumento constante de las pérdidas anuales, que han pasado de unos 64.000 millones de dólares estadounidenses en la década de 1990 a más de 144.000 millones en los últimos años. La recuperación por sí sola no es suficiente.

La gestión de riesgos siempre ha sido fundamental para la agricultura, pero los fenómenos actuales, más extremos, frecuentes e impredecibles, exigen nuevos enfoques. La gestión del riesgo en esta nueva era requiere dos enfoques que deben combinarse: ayudar a los agricultores a prevenir los desastres o prepararse para ellos, y proteger sus medios de vida cuando se producen. En lo que respecta a la prevención, las herramientas digitales y los datos en tiempo real están cambiando lo que es posible.

En África Oriental, los sistemas de alerta temprana ahora predicen los brotes de enfermedades animales, como la fiebre del Valle del Rift, a tiempo para que las campañas de vacunación puedan detener su propagación. En Asia meridional y América Latina, los satélites rastrean los patrones de lluvia y alertan a los agricultores y planificadores cuando las precipitaciones son inferiores a lo normal, para que puedan ajustar sus decisiones de siembra u organizar el suministro de agua. En África occidental, las aplicaciones móviles ayudan a los agricultores a detectar y responder a plagas de cultivos como el gusano cogollero del maíz antes de que las infestaciones se extiendan por toda la región.

Las plataformas digitales de la FAO, como Soil Mapping for Resilient Agrifood systems (SoilFER) y Climate Risk Toolbox, combinan información sobre la calidad del suelo, las previsiones meteorológicas y las condiciones económicas locales para ayudar a los agricultores a tomar mejores decisiones sobre cuándo y cuánto fertilizante utilizar. Solo la Toolbox está proporcionando información a más de 200 proyectos agrícolas en todo el mundo.

La alerta temprana puede mitigar, pero no prevenir por completo, el impacto de los desastres. Ahí es donde entra en juego el segundo enfoque: proteger los ingresos de los agricultores cuando se producen desastres. Los nuevos programas de seguros y protección social están diseñados para responder automáticamente cuando se dan condiciones específicas de desastre. Por ejemplo, cuando las precipitaciones caen por debajo de un determinado nivel o se alcanzan determinados niveles de inundación, se activan los pagos sin que los agricultores tengan que presentar reclamaciones ni esperar a que se evalúen los daños. Estos programas permiten que los agricultores no lo pierdan todo cuando una sequía o una inundación destruye sus campos. Los planes de seguros digitales basados en estos principios protegen actualmente a más de nueve millones de agricultores en 17 países, proporcionando una red de seguridad que permite a las familias recuperarse y volver a plantar, en lugar de caer en la deuda o la pobreza.

Las soluciones digitales son tan sólidas como los sistemas que las conectan. Dependen de normas claras, datos abiertos y mercados que funcionen y que vinculen la acción local con las prioridades nacionales. La reducción del riesgo de desastres se basa en la confianza, la cooperación y las instituciones capaces de convertir la información en una respuesta oportuna.

Hasta ahora, los avances siguen siendo desiguales. Alrededor de 2600 millones de personas siguen sin conexión a Internet, muchas de ellas en zonas rurales más expuestas a inundaciones, sequías y otras catástrofes. El desarrollo del acceso digital, la mejora de las competencias locales y el diseño de herramientas que reflejen la realidad de los pequeños agricultores determinarán el grado de inclusión de esta transformación. El informe hace hincapié en que las tecnologías son más eficaces cuando se crean conjuntamente con las comunidades a las que están destinadas.

Sabemos lo que funciona. Las alertas tempranas salvan vidas. Los seguros protegen los medios de subsistencia. Las herramientas digitales ayudan a los agricultores a tomar mejores decisiones. El reto no es averiguar qué hay que hacer, sino hacerlo a gran escala, con la rapidez suficiente para estar a la altura del ritmo al que aumentan y se agravan los riesgos de desastres.

Los agricultores siempre se han adaptado para gestionar los riesgos de desastres, pero las crecientes presiones actuales exigen respuestas más rápidas y un apo

yo más amplio. La reducción eficaz del riesgo de desastres dependerá no solo de la innovación, sino también de la

inclusión, garantizando que todos los agricultores, pescadores y ganaderos puedan acceder a la información que les ayude a mitigar los riesgos y proteger sus medios de vida, y actuar en consecuencia.

 

Este artículo de opinión se basa en las conclusiones del informe de la FAO titulado «El impacto de los desastres en la agricultura y la seguridad alimentaria en 2025: soluciones digitales para reducir los riesgos y las repercusiones».

 

 

 

 

 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde. Otras tribunas de Creadores de Opinión Verde (#CDO) Este blog de «influencers verdes» fue creado por Arturo Larena y ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».

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Artículo de jfcheca publicado en https://efeverde.com/soluciones-digitales-ante-desastres-naturales/