Bruselas/Madrid.- El apagón que sufrió España y Portugal el pasado 28 de abril fue el resultado de múltiples factores que interactuaron entre sí y una reacción en cadena, que se podría corregir con medidas de control de voltaje, según la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-E).
«No es sobre renovables, sino sobre control de voltaje […] No hay nada en las recomendaciones que no se pueda hacer mañana. No es alta tecnología. El control de voltaje lo conocemos desde hace mucho», ha afirmado el presidente de ENTSO-E, Damián Cortinas, en la presentación del informe final del organismo.
El problema no es el volumen
El documento describe un sistema con alta penetración de renovables -especialmente solar y eólica- en una jornada típica de primavera, con elevada producción y exportaciones eléctricas desde España.
Sin embargo, el problema no residió en su volumen, sino en su comportamiento ante perturbaciones de tensión.
En concreto, el panel de 49 expertos señala que las plantas renovables operaban con un «factor de potencia fijo», lo que implica que no ajustaban su producción de potencia reactiva en función de la tensión de la red. Es decir, no reaccionaban activamente para estabilizar el sistema cuando el voltaje empezó a subir.
Esta falta de respuesta contribuyó a que el sistema perdiera capacidad de control justo en el momento crítico y, aunque atendía a la regulación vigente, contribuyó a la caída del sistema.
En segundo lugar, el informe destaca que la reducción rápida de producción en algunas instalaciones renovables -incluyendo desconexiones automáticas- agravó el problema al disminuir también su contribución a la absorción de potencia reactiva, esencial para contener subidas de tensión.
A ello se sumó la desconexión de pequeñas instalaciones fotovoltaicas -techos solares- por activación de protecciones frente a sobretensión, lo que incrementó la inestabilidad.
Acceder a los datos de esas unidades de producción eléctrica tan pequeñas es «difícil», ha agregado Cortinas, que ha señalado que el fenómeno debe estudiarse con más profundidad.
«Ahora sabemos que esto puede pasar y lo tenemos que tener en cuenta para el futuro», ha señalado sobre esas pequeñas unidades que al desconectarse de forma conjunta generan inestabilidad.
Precisó, no obstante, que «todos los paneles solares tienen un inversor para conectarse al sistema» y los técnicos saben «cómo poner un control de voltaje» en los dispositivos, extremo que habrá que analizar con operadores y fabricantes.
Múltiples factores
El informe concluye que el apagón, el mayor registrado en Europa en dos décadas, se inició en España y fue «consecuencia de la interacción de múltiples factores, entre ellos oscilaciones, fallos en el control de tensión y potencial, diferencias en las prácticas de regulación de tensión, rápidas reducciones de producción y desconexiones de generadores en España, así como capacidades de estabilización desiguales».
«Estos factores provocaron rápidos aumentos de tensión y desconexiones en cascada de la generación en España, lo que derivó en el apagón», recoge el informe.
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En menos de 20 segundos se perdieron unos 2,5 gigavatios (GW) de generación en España y, finalmente, a las 12:33:19 horas, los sistemas eléctricos de España y Portugal perdieron el sincronismo con el resto de Europa y colapsaron por completo, pese a la correcta activación de los planes de defensa, que no pudieron hacer nada por «la naturaleza y magnitud de los eventos en cascada».
«Evolucionó a través de una secuencia que combinó fluctuaciones de tensión y fenómenos oscilatorios, lo que provocó desconexiones generalizadas de generación en España […], seguidas de una cascada de desconexiones por sobretensión, y culminó en la pérdida de sincronismo del sistema ibérico con el Área Sincrónica de Europa Continental», resumen los expertos.
Sin responsabilidades jurídicas
Los expertos han evitado atribuir responsabilidades jurídicas a ninguno de los actores implicados en el sistema eléctrico español y destacan que no hubo «un único culpable».
Por otro lado, apuntan al sistema de control de tensión en España, que opera Red Eléctrica, ya que aseguran que los sistemas de defensa se aplicaron correctamente, pero no bastaron.
Además, destacan que algunas maniobras para controlar la tensión eran manuales, lo que exigían tiempo de decisión y ejecución.
«El fenómeno clave del incidente fue la falta de eficacia del control de tensión dentro del sistema eléctrico español. Las simulaciones muestran que unos mayores márgenes de potencia reactiva podrían haber evitado el colapso del sistema», señala el documento.
También indican que algunos reactores no se reconectaron y que el sistema español era especialmente sensible a variaciones de intercambios y flujos.
Más de 20 recomendaciones
Los expertos agrupados por ENTSO-E han subrayado que los análisis previos no permitían concluir que el sistema pudiera fallar y han emitido 22 recomendaciones sobre control de tensión, potencia reactiva, oscilaciones, protecciones, pequeñas instalaciones, planes de defensa y marco regulatorio.
Agrupadas en seis grandes bloques, el primer grupo se refiere a la vigilancia de la tensión y aboga por avanzar hacia un «control dinámico» capaz de responder a oscilaciones rápidas del sistema porque se puede disparar en milisegundos.
Los expertos consideran que este tipo de sistema debe operarse de una manera distinta a la habitual y recomiendan mejorar el amortiguamiento, así como los sistemas de monitorización y detección de oscilaciones, para poder identificarlas antes y reaccionar con mayor eficacia.
Sugieren también analizar con más detalle el papel de los paneles solares domésticos, pequeñas unidades que al desconectarse de forma conjunta generan inestabilidad.
El informe subraya que este fue un caso muy poco habitual, ya que los planes de defensa suelen estar diseñados sobre todo para caídas de frecuencia y no para episodios de sobretensión.
Por eso, plantea revisar y adaptar esos mecanismos de protección a escenarios de este tipo.
En cuanto a la restauración del sistema, que requirió 12 horas en Portugal y 16 en España, el panel recomienda seguir trabajando en la verificación de la capacidad de arranque en negro y garantizar al menos 24 horas de funcionamiento de las comunicaciones en situaciones de emergencia.
Para aplicar el conjunto de recomendaciones, el panel propone ajustar el marco regulatorio. Ese esfuerzo debería implicar a los operadores del sistema, las autoridades nacionales, los reguladores y el resto de actores afectados.
Además, destacan que el voltaje en Europa es de 420 kilovoltios (kV) en Europa. A España se le permite 435 kV, que es algo «específico» de España y los expertos recomiendan armonizar esos niveles.
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