• 05/03/2026 23:38

Incendios y plagas amenazan los bosques de Europa

(origen) Ana Tuñas Matilla Mar 5, 2026 , , , , ,
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Ana Tuñas Matilla

Los incendios y las plagas forestales se dispararán a finales del siglo XXI con un incremento del 122 % respecto a las últimas décadas si no se frena el cambio climático, según un estudio internacional publicado Science que, no obstante, concluye que si las emisiones se reducen de forma significativa, el aumento podría limitarse al 31 %.

Ese porcentaje podría, incluso, disminuir al 20 % si, demás de recortar las emisiones reduciendo el consumo de combustibles fósiles, se aplicaran determinadas técnicas de gestión forestal para proteger los bosques.

En la elaboración del informe, liderado por la Universidad Técnica de Múnich, han participado investigadores de una treinta instituciones, entre las que figuran las españolas CREAF, el Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC) y la Universitat de Girona.

Diferentes escenarios climáticos

Para realizar el estudio, el equipo ha trabajado con tres de los escenarios climáticos definidos por el panel de expertos de la ONU en cambio climático (IPCC) y ha proyectado la evolución de los bosques desde 1986-2020 hasta 2081-2100 en cada uno de ellos con una conclusión: las perturbaciones (incendios, plagas y tormentas) aumentan en los tres pero con grandes diferencias.

Esos escenarios son: uno de emisiones muy bajas y en el que el aumento de temperatura no supera los 2 grados a finales de siglo respecto a niveles preindustriales; otro de emisiones intermedias, en el que tocan techo hacia mitad de siglo y comienzan a descender y el calentamiento supera los 2 grados, y otro de emisiones muy altas, sin mitigación significativa que lleva a un calentamiento de más de 4 grados.

En el peor de lo escenarios, la tasa de perturbación aumenta el 122 % a finales de siglo (2081-2100) respecto al periodo 1986-2020, y en el mejor, el 31 %. En el intermedio, el incremento es del 61 %, según el informe al que ha tenido acceso EFEverde.

Un elemento «inquietante» es que estas proyecciones no se comparan con periodos históricos antiguos y estables, sino con un periodo reciente que ya ha sido el más intenso en perturbaciones en los últimos 170 años. Es decir, el punto de partida ya es muy alto y, aun así, el estudio muestra que la situación puede empeorar aún más», ha advertido el investigador de CREAF Josep María Espelta.

Triple superficie quemada y un 50 % más de plagas

Según el informe, sin una reducción significativa de las emisiones, las perturbaciones que más aumentarán serán los incendios forestales, hasta el punto de que la superficie anualmente quemada en Europa podría casi triplicarse, convirtiéndose en habituales los años que hasta ahora se consideran extremos (por ejemplo, 2025 en España).

En un escenario con un calentamiento limitado a aproximadamente 2°C, el área forestal ardida sería de 108.500 hectáreas/año a finales de siglo, frente a las 232.000 estimadas para un escenario de elevado calentamiento. La media entre 1986 y 2020 fue de 82.000 hectáreas/año.

En cuanto a las plagas de insectos, subirían el 50 %, especialmente las de escarabajos xilófagos, que se alimentan de la madera y cuyo ciclo reproductivo se acelera con el aumento de la temperatura, que, además, les permite expandirse hacia zonas donde antes estaban limitados por el frío.

El área afectada por estos insectos podría casi duplicarse en el peor de los escenarios, desde las 32.250 hectáreas/año de las últimas décadas a las 59.000 a finales de siglo. En un escenario de bajas emisiones, la afectación sería de 33.512 hectáreas/año.

En cuanto a los temporales de viento, aumentan ligeramente, pero no serían tan preocupantes en ninguno de los tres escenarios.

El Mediterráneo corre el mayor riesgo

De acuerdo con los datos, la región mediterránea se sitúa entre las zonas más vulnerables de Europa y cerca del 90 % de los bosques mediterráneos podrían verse afectados por más incendios y plagas en los escenarios de mayor calentamiento.

Esto se debe a la combinación de sequías, calor y bosques jóvenes y homogéneos en la región, donde, además, la actividad agrícola y pastoral se ha abandonado y ya no existe un paisaje en mosaico que dificulte la propagación de los incendios, según Espelta.

Además, el aumento de la temperatura debilita los árboles y algunas plagas, como los escarabajos perforadores de la corteza, atacarán con más intensidad y podrían causar episodios de mortalidad masiva.

Otras regiones muy vulnerables que identifica el estudio son el oeste de Francia, las islas Británicas y los Cárpatos. En general, ninguna región se salva y toda Europa experimentará el aumento de estos fenómenos.

Menos bosques viejos igual a menos almacenamiento de CO2

El estudio añade que el aumento de las perturbaciones forestales conllevará, a su vez, una reducción de los bosques maduros, ya de por sí muy escasos en Europa -solo un 3% del total-, y un aumento de los jóvenes, especialmente en las regiones mediterráneas y templadas.

Esta transformación puede tener consecuencias relevantes, como una menor capacidad de los bosques para absorber y almacenar CO2, pérdidas de hábitats clave para la biodiversidad y riesgos socioeconómicos que afectan a la gestión forestal, la prevención de incendios y las economías locales que dependen de la silvicultura.

El informe también identifica algunas zonas que podrían actuar como refugios y preservar los bosques maduros, como los Pirineos, así como otras cordilleras mediterráneas y el norte de Europa, «aunque serían insuficientes para compensar la pérdida», ha añadido Espelta.

Un rayo de esperanza

A pesar de estos datos, según sus responsables, el estudio también aporta un mensaje positivo, pues muestra que una reducción ambiciosa de las emisiones y la aplicación de técnicas de gestión forestal podría limitar el aumento global de las perturbaciones a valores cercanos al 20 %, muy por debajo de los escenarios sin mitigación. Esto indica que la acción es clave y que todavía hay margen para reducir los impactos.

Los resultados, subrayan, se han obtenido asumiendo una gestión forestal continuista, de forma que si a la reducción de emisiones se añaden cambios en la gestión forestal más adaptados al cambio climático, se puede aumentar la resiliencia de los bosques y fomentar paisajes forestales más resilientes.

En este sentido, Jordi Garcia-Gonzalo, investigador del CTFC, ha recordado que el reciente desarrollo de herramientas de apoyo a la toma de decisiones permite diseñar planes de gestión optimizados para maximizar la absorción de carbono tanto en el bosque como en los productos.

Esto minimizaría el riesgo de incendios y aumentaría la resiliencia de nuestros bosques, asegurando servicios ecosistémicos, como el suministro de agua azul. En definitiva, se trata de desarrollar una gestión climáticamente inteligente que ofrezca resultados más positivos, ha subrayado.

Metodología

Para anticipar cómo podrían cambiar los bosques europeos este siglo, han combinado imágenes satelitales de alta resolución del satélite Landsat de la NASA (de 1986 a 2020) con un modelo basado en IA (aprendizaje profundo) que analiza la interacción entre el cambio climático, el crecimiento forestal y las perturbaciones (incendios, plagas o tormentas).

Utilizando el modelo, simularon cambios en las tasas de perturbación forestal y la mortalidad de árboles en toda Europa durante el siglo XXI bajo los tres escenarios de cambio climático. EFEverde

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Artículo de Ana Tuñas Matilla publicado en https://efeverde.com/incendios-y-plagas-amenazan-los-bosques-de-europa-sin-accion-climatica-se-dispararan-este-siglo/