Mari Navas
Madrid.- En una Unión Europea (UE) en la que el Pacto Verde parece haber quedado en un segundo plano, España ha cogido el testigo a otros estados como Alemania y se ha convertido en uno de los abanderados del cambio climático, más por el giro en el discurso del resto de países, que por un cambio en el propio.
«Un error histórico de Europa». Así calificaba el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, la propuesta de la Comisión Europea (CE) de relajar el veto previsto para 2035 a la venta de coches nuevos que emiten dióxido de carbono (CO2).
Lo hacía, además, en el acto de presentación de la nueva propuesta del pacto de Estado contra la emergencia climática, que recoge que España quiere «reforzar su liderazgo en materia de acción climática» en la Unión Europea (UE) y conseguir «una mayor ambición en descarbonización».
Dos ejemplos de que España quiere tener un papel protagonista en el ámbito climático -algo que también quedó claro durante la pasada Cumbre del Clima de Belém (Brasil)- en un momento en el que Bruselas ha diluido la ambición del Pacto Verde, con multitud de prórrogas y flexibilidades que abarcan desde los fertilizantes hasta los coches.
Paso atrás en Europa
En este contexto, los expertos consultados por EFEverde consideran que más que la postura española, lo que ha cambiado en Europa es la posición del resto de países y de los organismos europeos en un contexto geopolítico complicado, con el aumento de la extrema derecha y de dinámicas autoritarias.
«Yo creo que seguramente lo que ha cambiado aquí es más el discurso del resto de actores», ha afirmado a EFEverde el experto en cambio climático y profesor de la Universidad Pompeu Fabra, Didac Amat i Puigsech.
En su opinión, tanto la antigua ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, como la actual, Sara Aagesen, han tenido un peso importante en el Gobierno español hasta el punto de tener una vicepresidencia, pero la diferencia es que, mientras que al principio esto iba acompañado por una Unión Europea (UE) que ponía el Pacto Verde sobre la mesa, esto ha cambiado.
Un punto de vista que comparte el analista político de Political Watch Ismael Bougahba: «Diría que estamos viviendo un repliegue de la agenda climática tanto a nivel de la Unión Europea a nivel interno, o sea, en sus políticas, pero también a nivel de su liderazgo global, como vimos en la COP30 de Brasil».
Para él, «la paradoja» de este primer año del segundo mandato de Von der Leyen al frente de la Comisión Europea (CE) es que «básicamente» se ha dedicado a desmantelar «gran parte del legado del primer mandato», en un momento en el que el equilibrio de poderes a nivel europeo ha cambiado.
«Vemos justamente que España se ha convertido en una de las pocas voces que sigue defendiendo activamente el Pacto Verde y la transición ecológica, y sigue teniendo una voz muy activa en este sentido», ha afirmado.
Un empuje «desde muy atrás»
Pese a «ese cierto empuje de la transición», Amat ha recordado que España «venía de muy atrás en el caso de la reducción de emisiones», ya que, si la Unión Europea (UE) venía recortándolas desde 1990, en el caso del país de la península ibérica, continuaron creciendo hasta justo antes de la crisis económica.
«Ahora estamos más o menos al nivel de emisiones de 1990, cuando la UE ya había reducido prácticamente un 20-25 %. Entonces, yo creo que es cierto que si ponemos el zoom en los últimos años, ha habido una penetración importante de las renovables que ha permitido reducir las emisiones del sector energético, particularmente del eléctrico, pero todavía falta mucho por hacer», ha continuado.

Según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, España alcanzó su máximo de emisiones en 2007 y, en 2024, las emisiones de gases de efecto invernadero eran un 6,3 % inferiores a las de 1990.
En el caso de la Unión Europea (UE), las emisiones se recortaron un 37 % en 2024 con respecto a 1990.
Además, el experto ha recordado que un 30 % de la energía total que se consume en España es renovable, mientras que en países como Suecia, Islandia, Noruega, Finlandia y Dinamarca estos porcentajes son mucho mayores.
El caso alemán
Entre los países con mayor porcentaje que España también se encuentra Alemania, donde la protección del medio ambiente ha quedado en un segundo plano desde que el canciller alemán, Friedrich Merz, asumiera su cargo. De hecho, el país ha pasado de defender las políticas verdes a luchar por una flexibilización de los motores de combustión.
«El Gobierno español es el que, efectivamente, representa un poco esa antigua línea que tenía Alemania, pero ya en general, vemos también este cambio a nivel de familias políticas en el Parlamento Europeo», ha afirmado Bougahba.
Sobre si España podría ocupar este puesto, Amat ha recordado que Alemania es el motor industrial de Europa y sin este país «es muy difícil tirar adelante, se ponga España o se ponga quien se ponga».
En cualquier caso, ha considerado que la apuesta de España se trata de un tema «soberanamente racional», ya que la electrificación y la reducción de las emisiones es ventajoso para un país que tiene mucho sol y viento, como es el caso.
«Es decir, incluso si es por estrategia política, en este caso sería una buena estrategia política, porque todos los indicadores nos dicen que si no somos capaces de reducir alrededor de un 40 % de las emisiones para 2030, el mundo se desvanece. Y por lo tanto, políticamente será mucho más fácil de gestionar», ha sentenciado. EFEverde
mnc
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