Madrid.- España es un país cada vez más seco, más cálido y con una biodiversidad cada vez más presionada, aunque genera más energía limpia, menos emisiones y cuenta con mayor eficiencia energética que en años anteriores, según el Perfil Ambiental de 2024 elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica.
El informe, que el Ministerio elabora anualmente y que ofrece una visión actualizada del estado del medio ambiente en España integrando datos climáticos, energéticos, hídricos y ecológicos, concluye que la transición ecológica progresa, pero que no logra compensar aún la degradación de los sistemas naturales, cuyos desequilibrios persisten.
Agua
El 2024 fue en su conjunto un año húmedo en España, sin embargo, la distribución regional fue muy desigual, presentando «condiciones húmedas en la mitad occidental y notablemente secas en el litoral mediterráneo y Canarias», si bien ese año fue el más seco desde que se tienen registros (1961).
Las reservas de agua embalsada en España muestran una mejora significativa con respecto a años anteriores, manteniéndose por encima de la media de los últimos 5 ejercicios, aunque sin superar el 48 % de la capacidad total.
El uso de agua se redujo en un 10 % durante 2024 motivado más por la escasez que por las mejoras estructurales en eficiencia.
Calor, incendios y biodiversidad
Un año más húmedo, pero también más cálido, concretamente el tercero más cálido de la serie histórica en España -solo por detrás de 2022 y 2023- alcanzando una temperatura media de 15,1 ºC, lo que representa, advierte el informe, «una anomalía de +1,1 ºC respecto al periodo de referencia 1991-2020».
Este contexto favorece fenómenos extremos como incendios forestales -casi 48.000 hectáreas se quemaron en 2024- y erosión media o alta de los suelos, con pérdidas superiores a 10 toneladas por hectárea y año.
En relación a la biodiversidad, España destaca en el contexto europeo por ser uno de los países con más superficie terrestre protegida de toda Europa, aunque el informe muestra que la protección legal no equivale necesariamente a buen estado ecológico.
España cuenta con más de 18 millones de hectáreas protegidas, lo que representa el 36,9 % de la superficie total del país, no obstante, este patrimonio no está exento de presiones importantes derivadas principalmente de diversas actividades económicas -como la agricultura o las infraestructuras industriales- y de los efectos del cambio climático.
El mismo problema se presenta en el medio marino, sobre el cual el informe enfatiza que está sufriendo una situación «especialmente preocupante» y «sin precedentes» debido a la «presión humana, el ruido submarino, la contaminación y el cambio climático».
Emisiones a la baja y energías renovables en máximos históricos
El Perfil Ambiental de España 2024 destaca el esfuerzo del país en relación a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y el fuerte impulso de las energías renovables, cuyo uso se sitúa ya en máximos históricos.
Las emisiones de efecto invernadero a nivel nacional se redujeron en un 7,6 % motivado en gran medida por la reducción de emisiones del sector eléctrico (-27,8 %) que aumentó el uso de energías renovables.
La proporción de energías renovables en el consumo final bruto de energía aumentó en 3,1 puntos con respecto al anterior informe y alcanzó el 25 %, cifra que supone un nuevo récord histórico, aunque aun lejos del objetivo del 42,5 % fijado para 2030 para el conjunto de la Unión Europea.
En contraposición a esto, el sector con más peso en el global de emisiones continúa siendo el transporte (32,5 %), seguido de las actividades industriales (18,6 %) y agricultura y ganadería (12, 2 %). EFEverde
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