• 15/04/2026 14:51

El Niño vuelve al centro de las alertas climáticas

(origen) jfcheca Abr 10, 2026 , , , , ,
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Madrid.- El fenómeno climático de El Niño ha regresado al foco de la actualidad científica tras una serie de informes publicados en las últimas semanas que apuntan a una posible reactivación en la segunda mitad de 2026, tras una transición desde condiciones dominadas por La Niña hacia una fase neutral.

Los datos más recientes del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, publicados hoy, 10 de abril, refuerzan estas advertencias: el aumento sostenido de la temperatura superficial del mar durante el mes pasado se está acercando a los valores récord establecidos en 2024 y podría anticipar una transición hacia condiciones de El Niño en la segunda mitad del año.

Según Copernicus , marzo fue el cuarto mes más cálido a nivel mundial desde que existen registros, con una temperatura media del aire en superficie 1,48 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Además, se registró la segunda temperatura superficial del mar más alta de la historia para este mes, con 20,97 grados de media.

En esa misma línea, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos informó el pasado 12 de marzo que el actual episodio de La Niña, que se mantuvo durante febrero de 2026 con temperaturas de la superficie del mar por debajo de la media en el Pacífico ecuatorial centro-este, podría evolucionar hacia una fase neutral en primavera y dar paso posteriormente a El Niño entre junio y agosto, con una probabilidad del 62 % en ese periodo.

Según la NOAA, existe además una probabilidad de uno entre tres de que el fenómeno alcance intensidad “fuerte” entre octubre y diciembre de 2026, aunque la agencia subraya que la precisión de los modelos es menor en esta época del año. Las estimaciones se basan en la acumulación de calor en la subsuperficie oceánica y en el debilitamiento previsto de los vientos alisios.

Fin de La Niña 

También la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indicó a primero de marzo que el actual episodio de La Niña podría finalizar en los próximos meses. La probabilidad de transición a condiciones neutrales se sitúa en el 60 % para el periodo marzo-mayo y aumenta al 70 % entre abril y junio. Paralelamente, la posibilidad de que se desarrolle El Niño alcanzaría el 40 % entre mayo y julio, aunque la organización advierte de la dificultad de realizar predicciones más precisas a largo plazo.

La OMM recordó que el último episodio de El Niño, registrado en 2023-2024, fue uno de los más fuertes observados y desempeñó un papel importante en las temperaturas récord alcanzadas en esos años. El ciclo entre La Niña, fase neutral y El Niño se produce, además, en un contexto de cambio climático inducido por la actividad humana, que eleva las temperaturas globales a largo plazo y agrava los fenómenos extremos.

Temporada de huracanes

El posible regreso de El Niño también influye en las previsiones de la próxima temporada de huracanes en el Atlántico. La Universidad Estatal de Colorado señaló el 9 de abril que la actividad ciclónica de 2026 podría situarse por debajo del promedio histórico, en parte debido a la influencia de El Niño, que intensifica los vientos del oeste a través del Caribe y el Atlántico tropical, condiciones consideradas desfavorables para la formación y fortalecimiento de huracanes en esa cuenca.

El fenómeno, caracterizado por aguas más cálidas de lo normal en el Pacífico tropical, altera los patrones atmosféricos globales y puede tener efectos opuestos según la región. Mientras inhibe la formación de huracanes en el Atlántico, puede favorecer precipitaciones intensas en otras áreas del planeta.

Los expertos coinciden en que el seguimiento constante de la evolución de El Niño es clave para anticipar impactos en sectores como la agricultura, la energía o la gestión de desastres. En un escenario climático cada vez más extremo, la eventual reactivación del fenómeno en 2026 añade un nuevo elemento de incertidumbre a la evolución del sistema climático global.

El Niño y La Niña

El Niño y La Niña son las fases opuestas del ciclo climático denominado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), resultado de la interacción entre la atmósfera y el océano Pacífico ecuatorial.

El Niño se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico central y oriental, acompañado de cambios en la circulación atmosférica, lo que altera las precipitaciones y puede provocar sequías, inundaciones y fenómenos extremos en distintas regiones del mundo. La Niña, su fase fría, implica un enfriamiento de esas aguas, con efectos generalmente contrarios, también asociados a variaciones de viento, lluvia y temperatura a escala global. EFE

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