• 20/01/2026 22:34

El mundo, en bancarrota hídrica: muchos ecosistemas han superado sus puntos de inflexión

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Mari Navas

Madrid.- El mundo ha entrado en una era de bancarrota hídrica, en el que muchos ríos, lagos, acuíferos, humedales y glaciares han superado sus puntos de inflexión y no pueden recuperar sus valores de referencia anteriores, con consecuencias para miles de millones de personas, según Naciones Unidas.

El Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud ha presentado este martes un informe en el que concluye que existe una nueva realidad hídrica y pide un replanteamiento en la agenda mundial del agua, en el que se pase de la gestión de crisis a la gestión de quiebras.

El informe, que se ha publicado antes de una reunión de alto nivel en Senegal para preparar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua de 2026, asegura que el mundo vive por encima de sus recursos hídricos y el ciclo global del agua ha traspasado su límite planetario seguro.

Secado de grandes extensiones de la presa más grande de Siria, la presa de Abrash. EFE/EPA/AHMAD FALLAHA

El planeta se encuentra en un estado de bancarrota hídrica global, en el que el uso y la contaminación del agua a largo plazo han superado los flujos renovables y los límites de agotamiento seguros, por lo que partes del sistema ya no pueden recuperar, de forma realista, sus niveles previos de funcionamiento.

«Este informe revela una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus medios hidrológicos y muchos sistemas hídricos críticos ya están en bancarrota», ha afirmado el autor principal del informe y director de la institución, Kaveh Madani.

De hecho, el estudio afirma que muchas sociedades no solo han gastado en exceso el agua que ingresan cada año procedente de ríos, suelos y nieve acumulada, sino que también han agotado sus reservas a largo plazo en acuíferos, glaciares, humedales y otros depósitos naturales, lo que ha dado lugar a una pérdida irreversible de biodiversidad.

«Estos sistemas están interconectados a través del comercio, la migración, las retroalimentaciones climáticas y las dependencias geopolíticas, por lo que el panorama de riesgo global se ha alterado fundamentalmente», ha asegurado Madani.

Un mundo en rojo

Casi tres cuartas partes de la población mundial vive en países con inseguridad hídrica o inseguridad hídrica crítica. De hecho, alrededor de 2.200 millones aún carecen de agua potable segura, 3.500 millones no tienen saneamiento seguro y casi 4.000 millones se enfrentan a una grave escasez de agua durante al menos un mes al año.

El panorama para la biodiversidad no es mejor, ya que las aguas superficiales y los humedales se están reduciendo a gran escala, al igual que las aguas subterráneas, las reservas ocultas y la masa glaciar.

El beneficio de invertir en restaurar la naturaleza multiplica por 10 al coste

Más de la mitad de los grandes lagos del mundo han perdido agua desde la 1990 y, en las últimas cinco décadas, se han disipado aproximadamente 410 millones de hectáreas de humedales naturales, el equivalente a la superficie de la Unión Europea (UE), con una pérdida de servicios valorada en más de 5,1 billones de dólares.

Entre los puntos críticos, el informe menciona el alto estrés hídrico en Oriente Medio y el Norte de África, los descensos de los niveles de aguas subterráneas en el sur de Asia o las promesas excesivas de agua en el suroeste de Estados Unidos.

Impactos en la producción de alimentos

Una falta de agua que sufren especialmente los agricultores y los sistemas alimentarios. De hecho, el informe identifica un patrón creciente de sequía antropogénica, es decir, déficits de agua causados por el uso excesivo y la degradación.

Además, representa también un desafío para la justicia, la seguridad y la economía política, ya que los costes del ajuste recaerán «desproporcionadamente» sobre los agricultores, las comunidades rurales, los pueblos indígenas, los residentes urbanos, las mujeres, los jóvenes y los grupos vulnerables.

Una plantación de aloe vera en un viñedo de Francia, que tuvo que cambiar su producción tras tres años de sequía. EFE/EPA/GUILLAUME HORCAJUELO

«Cuando la escasez de agua socava la agricultura en una región, los efectos se propagan por los mercados mundiales, la estabilidad política y la seguridad alimentaria en otros lugares. Esto hace que la quiebra hídrica no sea una serie de crisis locales aisladas, sino un riesgo global compartido que exige un nuevo tipo de respuesta: gestión de la quiebra, no gestión de crisis», ha señalado Madani.

Implementar medidas específicas

Los científicos de la ONU han instado a implementar estrategias que eviten mayores daños irreversibles, reduzcan y reasignen la demanda, transformen los sectores con uso intensivo de agua, aborden las extracciones ilegales y la contaminación y garanticen transiciones justas para las personas cuyos medios de vida deben cambiar.

En su opinión, invertir en gestión de quiebras hídricas es hacerlo en la estabilidad climática, la protección de la biodiversidad, la restauración del territorio, la seguridad alimentaria, el empleo y la armonía social, ya que todo depende del agua dulce.

Por ello, han pedido a los gobiernos que reconozcan esta bancarrota, lleven a cabo un monitoreo más riguroso y un esfuerzo para posicionar el agua «como un puente hacia la paz, la acción climática, la protección de la biodiversidad y la seguridad alimentaria en un mundo cada vez más fragmentado». EFEverde

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Artículo de Mari Navas publicado en https://efeverde.com/mundo-bancarrota-hidrica-onu-alerta-ecosistemas-superan-puntos-inflexion/