• 07/03/2026 01:30

Desregular los gases contaminantes, la última cruzada de Trump contra el cambio climático: ¿qué supone esta medida?

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Washington/Madrid.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un paso más en su particular cruzada contra el cambio climático. El mandatario ha revocado este jueves el llamado dictamen del peligro, aprobado por el Gobierno de Barack Obama en 2009, que establecía que seis gases de efecto invernadero emitidos por motores de combustión son perjudiciales para la salud.

El dictamen, aprobado durante el primer mandato del presidente demócrata Obama, estableció que seis gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera terrestre y emitidos por los motores de combustión de los carros, como el dióxido de carbono o el óxido nitroso, suponen un riesgo para la salud.

En una rueda de prensa en la Casa Blanca, en la que ha estado acompañado por el administrador de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), Lee Zeldin, Trump ha defendido la medida como «la mayor acción de desregulación en la historia estadounidense» y ha asegurado que ahorrará «billones de dólares a los consumidores estadounidenses y reducirá el costo promedio de un vehículo nuevo en casi 3.000 dólares».

Al mismo tiempo, la EPA ha derogado las normas de emisiones para vehículos ligeros, medianos y pesados, después de que el pasado marzo anunciara que revisaría una treintena de regulaciones con respecto a gases contaminantes, lo que provocó la condena de distintas organizaciones medioambientales.

¿Qué supone esta desregularización?

La Ley de Aire Limpio de Estados Unidos exige al Gobierno regular «cualquier contaminante atmosférico» que ponga «en peligro la salud o el bienestar público», por lo que, si no se considera que los gases de efecto invernadero emitidos por motores de combustión son perjudiciales para la salud, la EPA no está obligado a tomar medidas de protección en este ámbito.

El dictamen, que deriva de una decisión de la Corte Suprema de 2007 y se basó en evidencias de los propios expertos de la EPA, entre otros organismos, establecía que las concentraciones actuales o proyectadas ponen en peligro la salud y el bienestar públicos, por lo que están sujetos a regulación en la mencionada ley.

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«Al revocar esta decisión, la EPA elimina la base científica y legal que exige la regulación federal de los gases de efecto invernadero, lo que debilita la protección de las personas, el medio ambiente y la economía», ha señalado el director del programa de Estados Unidos del World Resources Institute (WRI) y experto en clima David Widawsky, en la página web de la organización.

«Esta determinación, basada en el consenso científico y confirmada por los tribunales, se conoce como la determinación de peligro . Ahora, la administración Trump niega oficialmente tanto la ciencia establecida como la obligación legal del gobierno de abordar el cambio climático», han señalado desde la organización ecologista Earthjustice.

En la práctica, el impacto «es radical», según el WRI, ya que, esta constatación del riesgo sustentó regulaciones en múltiples sectores, incluyendo límites de emisiones para vehículos, normas para centrales eléctricas de carbón y gas natural o requisitos federales de sostenibilidad, que ahora podrían derogarse.

«En la práctica, sin la constatación de peligro, regular las emisiones de gases de efecto invernadero ya no es un requisito legal. La ciencia no ha cambiado, pero se ha eliminado la obligación de actuar en consecuencia», ha continuado.

La contaminación del aire mata

Unas medidas que van en contra del consenso internacional y científico, ya que son numerosos los estudios que demuestran que la contaminación del aire mata.

En concreto, según los datos de la Organización Mundial d la Salud (OMS), más de siete millones de muertes prematuras al año están vinculadas a los efectos de la contaminación del aire. «La contaminación del aire, tanto en interiores como en exteriores, causa enfermedades respiratorias y de otro tipo, y es una fuente importante de morbilidad y mortalidad.», aseguran desde la organización.

De hecho, el experto de WRI avisa de que, sin medidas federales para reducir las emisiones, «los impactos del cambio climático solo se intensificarán y las familias estadounidenses asumirán la carga» financiera y sanitaria: «Los impactos son tanto inmediatos como a largo plazo. Muchos ya están ocurriendo».

Pérdida de liderazgo internacional

Esta acción certifica nuevamente el desprecio de Trump por las políticas para luchar contra la crisis climáticas activadas por todos sus predecesores.

De hecho, desde que llegó a la Casa Blanca, más allá de lanzar afirmaciones falsas en este ámbito, ha puesto en marcha una serie de medidas para dar pasos atrás, como la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, el desmantelamiento del Grupo de Trabajo Nacional sobre el Clima (NCTF), la congelación de fondos destinados a proyectos energéticos renovables o la marcha de organizaciones internacionales como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) o el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), entre otras.

Según Widawsky, con estas decisiones, «Estados Unidos corre el riesgo de perder la confianza de sus socios y aliados en que sus decisiones políticas se basan en hechos y en la ciencia, y en que es un socio fiable», dando espacio a otros países como China.

«Alejarse de la ciencia no solo debilita las políticas medioambientales y de salud pública de Estados Unidos. Amenaza el liderazgo de Estados Unidos en todas las cuestiones en las que la credibilidad es importante, desde el comercio y las finanzas hasta la competitividad industrial y la seguridad nacional», ha destacado.

Reacciones dentro y fuera de su país

Las críticas a la medida no se han hecho esperar tanto dentro como fuera de Estados Unidos. En el país americano, el expresidente Obama ha cargado en X contra la decisión de revocar el dictamen que sirvió «de base para establecer límites a las emisiones de los tubos de escape y las normas sobre centrales eléctricas».

«Sin esta decisión, estaremos menos seguros, menos sanos y menos capacitados para combatir el cambio climático, todo para que la industria de los combustibles fósiles pueda ganar todavía más dinero», ha agregado.

Desde España, la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha asegurado en una nota de prensa que, pese a los pasos atrás, siguen siendo mayoría los que apoyan las políticas verdes: «Pese a los pasos atrás desde países que un día encabezaron la lucha contra el cambio climático, hoy quiero lanzar un mensaje muy claro: seguimos siendo más los que sabemos que solo hay una hoja de ruta posible”

Además, los ambientalistas del país ya han anunciado una batalla legal en los tribunales para luchar contra esta desregularización.  «Es imposible conciliar la decisión de la EPA con la ley, la ciencia y la realidad de los desastres que nos afectan con más fuerza cada año. Esto es una bofetada para los millones de estadounidenses que sufren los devastadores costos del calor extremo, los incendios forestales, las inundaciones y las tormentas. Earthjustice y nuestros socios llevarán a la administración Trump a los tribunales», ha asegurado la presidenta de Earthjustice, Abigail Dillen. EFEverde

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Artículo de Mari Navas publicado en https://efeverde.com/desregular-gases-contaminantes-cruzada-trump-cambio-climatico/