En un momento en el que el uso excesivo del prefijo «eco» o la etiqueta «sostenible” amenaza con diluir su verdadero significado, la confianza se ha convertido en el mejor activo que una compañía pueda tener.
Nos enfrentamos a la generación de consumidores más exigente y con más información a su alcance, pero que, paradójicamente, se ve expuesta a una oleada constante de productos que dicen ser respetuosos con el entorno, al tiempo que algunos canales lejos de informar, desinforman.
No en vano, el recientemente publicado informe de Marcas con Valores 2026 nos alerta de un aumento del consumidor descreído y cínico. Se preguntan: ¿Qué hay de cierto detrás de los anuncios? ¿Qué iniciativas responden a un plan de acción real y cuáles son mero oportunismo? Y debemos ser capaces de ofrecer una respuesta transparente y rigurosa.
Estas interrogantes solo se resuelven con hechos reales. Y, por encima de todo, con la única cualidad que distingue una acción puntual de una estrategia seria: la consistencia.
Transformar el modelo de negocio de una compañía para que opere de forma sistemática dentro de los límites planetarios sin dejar a nadie atrás va mucho más allá de lo que el consumidor puede ver en el diseño de los productos.
Hablamos de una carrera de fondo que requiere una disciplina inquebrantable, inversión a largo plazo, innovación, escucha activa de los grupos de interés, una gobernanza sólida y una capacidad de resiliencia imbatible.
Reconocimiento ambiental
Recientemente, en L’Oréal Groupe hemos tenido el privilegio de ser la primera compañía del mundo en recibir por décimo año consecutivo la ‘Triple A’ de Carbon Disclosure Project (CDP), la organización independiente que gestiona el sistema de divulgación ambiental más riguroso y utilizado por los mercados financieros.
Esto implica que mantenemos la máxima calificación en las tres categorías evaluadas: protección del clima, seguridad hídrica y preservación de los bosques.
Pero lo verdaderamente relevante de este anuncio no es el reconocimiento en sí, sino lo que significa frente al greenwashing: la voluntad de asumir la sostenibilidad como una responsabilidad ineludible, una palanca de negocio y una visión estratégica clara: la excelencia dual.
Nuestro trabajo no reside en promesas futuras, sino en una hoja de ruta coherente que nos acerca al futuro que queremos para nosotros y para nuestros stakeholders: L’Oréal For The Future.
Este ambicioso programa recoge nuestros compromisos para 2030, como alcanzar el 100% de consumo de energía renovable en todos los sitios y tiendas operados; obtener de forma sostenible al menos el 90% de los materiales de origen biológico utilizados en fórmulas y envases; reducir en un 50% el uso absoluto de plástico virgen para el embalaje de productos o en un 20% la intensidad del packaging en comparación con 2019.
Y todo esto alineado además con objetivos cero neto basados en la ciencia que nos llevan a reducir nuestras emisiones full scope en un 90% a 2050.
Ahora bien, fijar el horizonte en 2030 implica empezar a trabajar mucho antes. Requiere conquistar logros intermedios que nos permitan llegar, de forma escalada, a las metas que nos hemos marcado para estos próximos cuatro años, y también requiere seguimiento continuo, transparencia y honestidad en el reporting.
La transformación no se da de forma abrupta en la fecha límite, se construye acumulando avances tangibles día a día e involucrando en el proceso a todos los equipos de la compañía.
Logros en sostenibilidad
Y la mejor prueba de esta trayectoria reside en los datos obtenidos en 2024: el 97% de la energía de nuestros centros operados ya proviene de fuentes renovables, y el 92% de los ingredientes en fórmulas y materiales de envasado de base biológica son rastreables y de origen sostenible.
Pero si hay un dato que nos toca muy de cerca es el de nuestra Fábrica de Burgos. Esta planta, pionera en el Grupo por ser 100% renovables desde 2015 con su central de biomasa y la primera ‘Waterloop’ en 2017, logró ahorrar, solo en 2025, 67.000 m³ de agua, el equivalente a 27 piscinas olímpicas, reciclando el 100% del caudal utilizado en sus procesos industriales.

Esta consistencia tiene una lectura que va más allá de lo ambiental; es un indicador de profunda integración estratégica. Mantener una ‘Triple A’ durante diez años demuestra que la sostenibilidad no es un departamento estanco ni una moda pasajera en L’Oréal Groupe, sino que es parte intrínseca del negocio.
Es la prueba definitiva de que es posible aumentar el valor de la compañía al mismo tiempo que cuidamos nuestro planeta y generamos valor compartido.
Ante un desafío que no concede prórrogas, las empresas tenemos el deber de liderar con el ejemplo.
No con palabras, sino con un plan de acción claro.
Porque frente al ruido ensordecedor del greenwashing, la única respuesta válida es establecer una trayectoria sólida que convierte, año tras año, las promesas en realidades.
Delia García Gómez es directora de Sostenibilidad e Impacto Positivo de L’Oréal Groupe para España y Portugal.
Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde.
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Este blog de «influencers verdes» fue creado por Arturo Larena y ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».
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