• 04/03/2026 21:53

Cuando el arte huele a bosque quemado: los incendios forestales llegan al corazón de ARCO

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Mari Navas

Madrid.- El fuego quemó el pasado 2025 más de 350.000 hectáreas tras un verano negro, en el que los grandes incendios forestales se sucedieron, en especial, en el norte peninsular. Una cifra -y una tragedia- que conocen bien Manuel Bouzas, Pablo Sequero y Laura Salazar.

Los arquitectos han sido los encargados de diseñar el Guest Lounge de la 45 edición de la feria de arte contemporáneo ARCO, que ha dado comienzo este miércoles en Madrid, y han querido que este desastre ecológico tenga un papel protagonista en su proyecto, denominado 350.000 hectáreas.

Porque, aunque se exhiba en ARCO, el corazón del proyecto se encuentra en los bosques de Laza, Ourense, uno de los territorios más afectados por el fuego. De allí han cogido la madera con la que se ha construido el lounge, con unos troncos «que manifiestan las heridas de esos incendios» y trasladan al visitante cerca de la naturaleza.

«Frente a ese traumatismo de agosto, donde la prensa dominaba la conversación en términos de prevención, política, de echarse la culpa entre ellos, queríamos olvidar eso y hablar del optimismo, de cómo una serie de agentes han reaccionado ante un desastre ecológico y cómo, a pesar del trauma, ha habido determinadas personas que lo han hecho frente», ha explicado Bouzas a EFEverde.

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A través de este proyecto, los arquitectos han querido documentar y dar su sitio a la gente que está trabajando en limpiar esos montes, «algo que es urgente, porque cuanto más tiempo pase, más se va a degradar el ecosistema», tal y como recuerda Bouzas, que conoce de primera mano de lo que habla, ya que es gallego.

«Es un proyecto de diseño que trata de colocar en una de las ferias más importantes del sur de Europa del ámbito artístico y cultural una pregunta, que es cómo el diseño, el arte y la arquitectura pueden reaccionar ante unos desastres ecológicos que desafortunadamente cada vez van a ser más fluidos», continúa.

Junto a él, Sequero reivindica que la arquitectura experimente la sostenibilidad «de una manera más activa y más directa» y asegura que ellos lo han hecho desde «la reacción y el optimismo frente a los desastres ecológicos».

Junto a entidades locales

Para llevar a cabo el proyecto, los artistas se han aliado con Veta, división de la empresa de madera local Finsa, una compañía que trabaja directamente en el lugar y se encarga de retirar los árboles quemados tras el desastre.

Con ellos, destaca Bouzas, han generado una relación de confianza que ha permitido que los vecinos les abrieran las puertas y pudieran hacer realidad el proyecto.

La madera quemada en los incendios se han convertido en la protagonista de ARCO. EFEverde/ Mari Navas

«La labor que tenemos también los arquitectos que estamos activamente más involucrados en amplificar estas cuestiones es estar en conversación con las comunidades y con las empresas que están trabajando en estas zonas y darles este espacio como plataforma, donde realmente la labor que están haciendo se dé a conocer mucho más», continúa a su lado Sequero.

Además, Bouzas recuerda que el 25 % del territorio gallego es monte comunal, por lo que, si se incendia, no solo se pone en peligro a esa comunidad, «sino también a sus recursos económicos».

En medio del bosque

Frente a las paredes blancas que predominan en ARCO, el bosque. Esto es, según Salazar, lo que a ella le gustaría que sintieran los visitantes del lugar: «Para mí me encanta como ese ejercicio mental de que estás rodeado de algo, pero que no es una cosa artificial, sino una materia que tiene mucha historia y tiene mucha gente detrás».

«Los incendios es algo que nos da miedo, pero durante el verano. Luego nos olvidamos. Y de repente tenerlo de frente como visitante y llegar aquí» pues quita un poco el aire, continúa Requejo.

Dos espacios más

Junto con este espacio principal, los autores también se han encargado de llevar a cabo dos obras más pequeñas, pero con la misma temática: el estand de la revista AD y un escaparate de la marca de ropa Massimo Dutti.

«Con este espacio, nosotros les brindamos también la posibilidad de que el concepto de la lumbre evolucionara y entrara en diálogo con distintos artistas, como es el caso de Sandra Mar y Jacobo Castellano», explica la directora de AD, Maite Sebastiá, quien reconoce que la idea surgió durante la preparación de un reportaje sobre el lounge con los tres arquitectos.

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En su caso, el proyecto se denomina Lumbre y evoca a la corteza de un árbol vivo. Con él, desde AD quieren aportar su «granito de arena» para ayudar a que la madera se retirara de los bosques y tuviera, en palabras de Sebastiá «una visión optimista».

Un bosque de madera quemada, que huele a quemado y que pesa con el que recordar que, tras las cenizas, vuelve a florecer la vida. EFEverde

mnc

 


 

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Artículo de Mari Navas publicado en https://efeverde.com/cuando-el-arte-huele-a-bosque-quemado-los-incendios-forestales-llegan-al-corazon-de-arco/