• 26/02/2026 07:30

Comernos los bosques, una vía para rentabilizar una gestión forestal a prueba de incendios

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Ana Tuñas Matilla

Una gestión forestal sostenible es imprescindible para lograr unos bosques resilientes al cambio climático o los incendios y llenos de biodiversidad. Sin embargo,  la falta de rentabilidad impide a muchos propietarios llevarla a cabo, lo que obliga a buscar alternativas para lograr ingresos «extra».

En busca de esas alternativas, el proyecto Plantas Olvidadas, cofinanciado con fondos europeos, ha combinado el desarrollo de productos alimenticios basados en cinco frutos silvestres: piña verde de pino, madroño, bellota, escaramujo y endrina, con la aplicación de técnicas de gestión forestal.

Impulsado por Eixarcolant, Fundación Emys, Cooperativa Sambucus, la Red para la Conservación de la Naturaleza y el grupo de investigación EtnoBioFiC, el proyecto se ha llevado a cabo durante dos años en catorce parcelas repartidas por Cataluña.

Cada parcela se dividió en doce fincas, en la mitad no se actuó, mientras que en la otra mitad se probaron distintas técnicas de gestión forestal en combinación con la producción y recolección de frutos silvestres, ha explicado a EFEverde Anna Fernández, representante del colectivo Eixarcolant.

En las que se actuó, los resultados muestran mejoras en el 60 % de los indicadores de resiliencia frente a incendios evaluados y en el 50 % de los indicadores sobre el estado de conservación de los bosques.

Entre las distintas técnicas que probaron para elevar la resiliencia de los bosques y la biodiversidad, la promoción de especies autóctonas, romper la continuidad del bosque horizontal o verticalmente, la generación de espacios libres, la entresaca de pies, etc…

Desde yogures a galletas o salsas

Aunque la recolección de los frutos no fue sencilla, debido a sus pequeñas dimensiones, sus espinas y a las técnicas específicas necesarias en cada caso, lograron recoger más de 4.500 kilos.

En colaboración con obradores, desarrollaron más de 120 prototipos de productos basados en esos frutos entre los que seleccionaron 31, de los que se hicieron producciones piloto que se vendieron en 20 tiendas de Cataluña.

Entre los productos puestos en el mercado: yogur de leche de oveja con dulce de pino, coulis de madroño, chocolates con escaramujo o bellota tostada, aceite de oliva aromatizado con pino, kombutxa de endrinos o madroños, patatas chips con escaramujo, ketchup de arañón, harina de bellota…

«Aunque no hemos llegado a la fórmula mágica para hacer esos frutos rentables, hemos puesto el foco en ellos, se ha generado debate a nivel público y creemos hay productos con mucho potencial de mercado«, ha explicado Fernández.

Se trata de unos recursos que tenemos cerca y que podemos incluir en nuestra dieta. Con el apoyo adecuado, podrían encontrarse en los supermercados para su consumo del día a día, según Fernández, que ha explicado que, a priori, los más rentables serían la bellota y el escaramujo.

«Creemos que hemos puesto la semilla. Se ha creado una red entre obradores y propietarios forestales y se han abierto ventanas (…) El desarrollo y venta de productos basados en los frutos silvestres aún no cubre los costes de la gestión forestal, necesitamos que la población esté más concienciada de los beneficios de comer unos frutos que tenemos ahí a nuestro alcance», ha apuntado.

Replicable en otras provincias

Para valorar hasta qué punto esta iniciativa podría inspirar proyectos empresariales, los responables del proyecot han diseñado un plan de viabilidad y crecimiento que combina el análisis de las ventas reales de los productos del proyecto con un análisis cartográfico sobre el potencial de generar bioeconomía en distintos lugares.

Los resultados indican que diversas provincias españolas presentan un buen potencial para desarrollar modelos de bioeconomía basados ​​en los frutos silvestres analizados:

– Piña verde en masas de distintas especies de pinos de Soria, Burgos, Jaén, Cuenca, La Rioja, Zaragoza, Teruel y Castellón.

– El madroño en Ciudad Real y Toledo.

– Las endrinas y escaramujos, en Navarra, Cuenca, Teruel y León.

– Las bellotas, en Extremadura, Córdoba, Salamanca, Zamora y, puntualmente, Soria. EFEverde

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Artículo de Ana Tuñas Matilla publicado en https://efeverde.com/comernos-los-bosques-una-via-para-rentabilizar-una-gestion-forestal-a-prueba-de-incendios/