Mari Navas
Madrid.- Con una tendencia «clara» al calentamiento de la Tierra, la pregunta para Carlo Buontempo ya no es si se sobrepasará el límite de 1,5 grados que recoge el Acuerdo de París, algo que «vamos disparados a pasar» en los próximos cinco años, sino cómo se gestiona esta transición y si existe voluntad para terminar el siglo por debajo de esta marca.
Así lo ha señalado en una entrevista a EFEverde el director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) -el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea-, que en su informe anual, presentado hace unas semanas, constató que 2025 fue el tercero más cálido de la historia.
Según los datos del organismo europeo, la temperatura del trienio comprendido entre 2023 y 2025 superó de media los 1,5 grados en comparación con el nivel preindustrial y los últimos 11 años han sido los más cálidos desde que hay registros.
Una tendencia clara
Una tendencia que va a continuar, ya que, según explica Buontempo, estos últimos años «pueden ser el principio de un ritmo nuevo de calentamiento».
«Es muy probable que el próximo año tengamos 12, porque la temperatura va subiendo y es un poco inevitable que lo veamos. No es solo un extremo estadístico, es la consecuencia natural del calentamiento generalizado del clima», ha asegurado Buontempo.
2025 fue el tercer año más cálido y el promedio desde 2023 supera ya el umbral de 1,5 grados
Una de las señales de esta «tendencia al calentamiento clara», en su opinión, es que en 2025 no se dio El Niño y, aún así, fue el tercer año más cálido a muy poco de los dos anteriores: «A pesar de El Niño, seguimos estando en temperaturas súper altas».
Por ello, para Buontempo «no hay manera física de que la temperatura se quede por debajo [de los 1,5 grados] de manera estable y la tendencia apunta a que se superará el límite que recoge el Acuerdo de París en 2029, antes de que finalice esta década.
«Es bastante significativo porque el mismo cálculo hecho hace 10 años, cuando se firmó el Acuerdo de París, nos indicaba que se podía pasar ese umbral a lo mejor a finales de los 40. Se ha acelerado mucho», ha continuado.
Necesidad de voluntad política
En este contexto, el desafío actual es gestionar esta transición y se actúa para limitar al máximo este calentamiento: «Si tenemos una voluntad muy fuerte y una capacidad técnica muy alta, a lo mejor hay una pequeña posibilidad de quedar por debajo del grado y medio al final del siglo, pero es extremadamente difícil, cada día más».
Para ellos, el científico insiste en que es necesaria voluntad, ya que decisiones políticas como lo que se quiere emitir o de instrumentos como puede ser la captura de carbono, pueden «alterar el camino climático que se está siguiendo», con escenarios que plantean que se podrían llegar hasta a alcanzar un aumento de la temperatura de cuatro grados a final de siglo.
«Si miramos lo que han sido los acuerdos hasta ahora, yo diría que esta voluntad política de hacer un cambio de rumbo radical, a lo mejor porque puede ser caro e impopular, pero esta voluntad política no ha sido tan fuerte como hubiera podido ser», ha continuado.
Todo, pese a que los científicos sí que han hecho su trabajo: «Nuestro trabajo es sacar la información, hacer las observaciones y mejoras que podemos y proporcionar esta información de la manera más clara disponible. Y después los políticos que, por cierto, están elegidos por nosotros, tienen el trabajo de decidir cómo utilizar esta información. Yo hago mi trabajo, espero que los políticos hagan lo mismo».
El director del C3S también ha pedido abordar el cambio climático desde «una óptica distinta» para cambiar la discusión y mostrar cómo la información climática es una ventaja económica, técnica, que permite gestionar mejor el riesgo, salva vidas y reduce el gasto.
Todo ello en un mundo en el discurso contra el cambio climático ha tomado protagonismo -Donald Trump es el mejor ejemplo de ello- y en el que los científicos se han convertido en la diana de las críticas, aunque Buontempo que las ignora.
Un mayor impacto
En un mundo en la que la temperatura global sigue subiendo, a España le esperan «olas de calor más intensas que durarán más y que empezarán antes del verano, incendios, falta de agua o temperaturas extremas», fenómenos que ya se están dando pero que «van a ser peor al subir la temperatura».
Entre estos impactos, Buontempo pone el foco en la subida del nivel del mar ya que, frente a otros datos que se ven afectados por mucho ruido que provocan oscilaciones, esta tendencia se mantiene año a año: «El impacto sobre nuestra actividad, en nuestra infraestructura, en nuestra ciudad es enorme, gigante».
Por ello, nuestra capacidad de adaptación, que ha mejorado mucho en los últimos años, tiene que seguir haciéndolo, no solo para adaptar las ciudades, sino también «para asistir y reducir la exposición de la gente más vulnerable».
Mientras tanto, el mundo afrontará un 2026 en el que, aunque «todavía es temprano para decirlo», cabe la posibilidad de que se convierta en un nuevo año récord si se da El Niño. Aún así, el científico ha insistido en que todavía se puede cambiar la trayectoria.
«No hicimos los deberes hace 20 años, no lo hicimos hace 10 años y seguimos no haciéndolo bien, pero siempre podemos cambiar, ¿no?», ha sentenciado. EFEverde
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